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'22 ángeles': y la televisión española por fin encontró a Balmis

Miguel Bardem se sobrepone a las necesidades y firma un correcto telefilme sobre la expedición Balmis, en el que las lagunas históricas son suplidas por una intriga romántica al uso

13/12/2016 - 

VALENCIA. En un lado de la balanza el valor divulgativo; en el otro, las inexactitudes y licencias históricas; equilibrio. En un lado de la balanza las carencias presupuestarias; en el otro, el empaque y la profesionalidad de un producto más que digno; punto a favor del reparto y los técnicos. En un lado de la balanza la mayoría de las producciones televisivas que salpimientan las televisiones nacionales; en el otro 22 ángeles; otro punto a favor de la producción que ha dirigido Miguel Bardem.

Este lunes noche TVE estrenó una tv movie que viene a incidir en una corriente en boga: la búsqueda de argumentos audiovisuales en la historia de España. Hay buenos ejemplos de esta moda como la opera prima de Salvador Calvo 1898. Los últimos de Filipinas, si bien no todas las experiencias han sido tan afortunadas. La polémica que envuelve a Lo que escondían sus ojos, que no es la primera, da fe de este aserto.

22 ángeles no es, ni muchos menos, el mejor trabajo de sus responsables, empezando por su director. A Miguel Bardem le debemos algunas películas delirantes y divertidas como La mujer más fea del mundo (1999) o brillantes y tensas como Incautos (2004). Pero ello no es óbice para reconocer y apreciar el enorme esfuerzo realizado por el cineasta y todo su equipo para sacar adelante una película histórica con un presupuesto de comedia romántica urbana.

Porque los 1,3 millones de euros de los que ha dispuesto el largometraje se revelan como una cantidad insignificante ante el reto al que se enfrentaban: retratar la expedición Balmis. La proeza del medico alicantino, que propuso al rey Carlos IV “llevar a cabo una vacunación masiva contra la viruela a los infantes de todo el Imperio español”, y que salvó millones de vida, es una historia que no ha sido suficientemente contada y ese dinero es obviamente magro para tan largo reto.

Para lograr dar vida a Balmis, Bardem ha contado con la presencia de Pedro Casablanc, uno de los mejores actores españoles, quien encarna al medico alicantino con muchas luces y casi ninguna sombra. Enfrente, María Castro, quien interpreta a la gallega Isabel Zendal, reconocida por la Organización Mundial de la Salud como la primera enfermera de la historia. Y a su lado, Salvany, al que da vida Octavi Pujades.

Coproducida por RTVE y Four Luck Banana, con la participación de TVG y Sunrise Pictures, la película toma como punto de partida la novela de Almudena de Arteaga Ángeles Custodios, al cual se ajusta el guión de Alicia Luna, con un triángulo amoroso como eje de la trama endeble como pocos, posiblemente el eslabón más débil; eso, y el malvado de opereta que interpreta Carlos Santos, son sus lunares.

Hay muchas salvedades de la historia original que habrían podido tener cabida. Como por ejemplo la mala relación entre Balmis y Salvany, que no era sólo por un lío de faldas.

Son empero detalles menores que no pueden soslayar el enorme esfuerzo que se ha hecho por dar forma a un producto cuyo presupuesto, ni de lejos, podía hacer que se vislumbrara la verdadera historia. Ha sido en la postproducción, en el montaje y con la inclusión de la banda sonora (excelente trabajo el del alicantino Luis Ivars) que se han podido solventar muchos de los problemas derivados de la austeridad presupuestaria.

Tomando como referencia innegable la obra maestra de Peter Weir Master and commander (2003), Bardem ha hecho uso de toda clase de artificios y trampantojos para solventar una más que complicada papeleta con un resultado apreciable. El mismo uso del Palacio Ducal de los Borja en Gandía (“cambiábamos de habitación, cambiábamos de país”) habla muy a las claras de hasta qué punto se han aprovechado todos los recursos. Si contribuye a popularizar, aunque sea mínimamente, la figura de Balmis, la valoración final será más que notable. 

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