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DISEÑO PARA EL PENSAMIENTO 

Gráfica de un procés, o la importancia de los símbolos

Un repaso a la simbología, cartelería, diseños espontáneos e imaginario del conflicto alrededor del procés independentista català

2/10/2017 - 

VALÈNCIA. Durante la pasada quincena, y de forma masiva a lo largo del fin de semana, proliferaron por toda Catalunya banderas independentistas, y en menor medida rojigualdas, aunque éstas últimas con más tirón por el resto deEspaña. Vimos en Madrid cómo incluso las consejerías colgaron la enseña nacional, también en sus barrios más pudientes e incluso en la zona del Eixample de València había tal despliegue de banderas españolas que aquello recordaba ala final de la Eurocopa de 2012. 

Y es que necesitamos símbolos que nosrepresenten, en los que veamos identificados nuestros valores eideologías para empatizar con los nuestros pero también para competir con elrival. Una lucha fratricida entre las dos Españas, tan permanente como inútil,se hable de fútbol, de política, de paella, de religión o de regiones, para laque se necesita un imaginario colectivo al que acudirpara identificarse frente al enemigo, a veces para provocar, a veces parareafirmarse.

Una bandera goza del potencial suficiente (y de sobra) par aello, pero no obstante buscamos otros elementos por curiosidad, porque la era del marketing ha encontrado un aliado en el diseño o en otras ocasiones porque las anécdotas nos lo ponen en bandeja. Y así es como se termina por generar una imagen de la secesión o de la unión, y toda la gráfica generada a su alrededor ya es parte de la historia del referéndum y del procés independentista català.

A finales de la semana pasada, el comediante y agitador valenciano Eugeni Alemany me sugería escribir precisamente del diseño independentista frente al unionista. Y uno, que no sabe decir que no, además de recoger el guante con un gif animado se planteaba si realmente esa especie de duelo entre creatividad y testosterona, respectivamente, era cierto o esta descompensación que yo compartía con Eugeni era una visión un tanto idealizada. Y aquí estoy, analizando el atrezo de esta puesta en escena de la épica independentista frente al orgullo de ser español. A por ellos, oé.

 Si empezamos por las banderas, como iconos fundamentales de este conflicto, la estelada ha sido sin duda la gran protagonista, un trozo de tela capaz de provocar urticaria inmediata a los defensores a ultranza de la España unida. Esta bandera, inspirada en la de Cuba y construida hace más de un siglo a partir de la catalana, primero poseía un rombo azul que mutó a triángulo hasta sintetizarse en la estrella sobre la cuatribarrada. Llegó a ser declarada como oficial por el Presidente de la Generalitat Francesc Macià al proclamarse en 1931 la República Catalana, refrendada por su sucesor Lluís Companys en 1934 para pasar a ser una bandera clandestina apenas cinco años después y permanecer como tal durante toda la dictadura de Franco.De ahí que hoy sea más que una bandera, un icono de la resistencia y una llamada a la lucha contra España. Por otro lado, que la bandera española actual sea la misma que la de uno de los dos bandos de la Guerra Civil no ayuda a borrar ciertos estigmas en forma de llagas de la memoria histórica de este país.

La épica independentista se forja pues ya desde su bandera como icono. A partir de ahí, los partidos detrás del referéndum desplegaron sus respectivas campañas para, incansablemente, movilizar el “sí”. Y es desde estos partidos desde los que vemos carteles que buscando la viralidad y llamar la atención mediática invitan a la lucha y beben de la propaganda bélica de otros tiempos, como el cartel de la CUP que barría literalmente a una serie de personajes que representaban todos los tópicos de una España aborrecida en Catalunya, inspirado en otro cartel soviético de 1919 en el que era Lenin quien tenía escoba en mano y que a su vez fue reinterpretado ya en 1938 en España por el bando franquista.

 

Sin irnos muy lejos en el tiempo encontramos otro caso de inspiración franquista para hacer campaña desde el independentismo precisamente jugando con un mensaje dual: ¿Qué habría querido Francisco Franco para el referéndum? La agrupación República des de Baix y simpatizantes de la CUP estaban tras esta pegada de carteles que aprovechó la nocturnidad para que, coincidiendo con el 81 aniversario del levantamiento militar, se comenzaran a remover conciencias como arranque del inicio de la campaña a favor del referéndum.

 Foto: twitter.com/MirCaldes

Ha sido tendencia el uso del cartel sin firma, enmascarado como campaña no oficial, pero también el cartel falso, como las octavillas que hacían campaña por el “no” bajo las siglas de PP, Ciudadanos o PSC y que eran en realidad campaña para mover el “sí”. De hecho, no ha existido una campaña real por el “no”; el bando en contra del referéndum ha sido menos sutil en sus formas, como veremos más adelante.

Como campaña oficial, el Partit Demòcrata EuropeuCatalà (PDeCAT) y la (Candidatura d'Unitat Popular) han encabezado también elformato de mítin, siguiendo las clásicas puestas en escena más bien aburridashabituales en otras campañas electorales. 

Entre tanto batiburrillo por el “sí”, un par de imágenes han conseguido convertirse en base a su repetición en los dos iconos del referéndum. La primera, por movilización oficial, el SÍ dentro de un bocadillo de la Assemblea Nacional Catalana presentado hace meses y que pronto se convirtió en el protodiseño de la afirmación, diseñado por Jordi Calvís, implicado colaborador de laANC que además estuvo en las listas electorales de la CUP. La segunda, diseñada por el mallorquín Toni Galmés surgida de la campaña de Crida Democràcia, se hizo icono a partir de la utilización popular de manera masiva (a nivel internacional incluso, cuandoJulian Assange los utilizó como reclamo sobre el problema catalán), una serie de rostros ilustrados sin más rasgos faciales que un tachón rojo a la altura dela boca. Ambas fuentes oficiales de estos diseños son ahora dominios intervenidos por la Guardia Civil, y aquí es donde retomaremos si ha habido una gráfica por el “no”. Por otro lado, y desde otro territorio, el madrileño, encontramos un flyer de un acto en apoyo al derecho a decidir que nacía sin muchas pretensiones pero al ser vetado y por efecto-Streisand su gráfica corrió como la pólvora.

 Pie de foto: Otra campaña de la Assemblea Nacional Catalana lanzada a principios de año, con la síntesis de un corazón convertido en urna y como respuesta a la judicialización de la política. 

El “sí” contaba a su favor con toda una masa social ansiosa porser emocionada y movilizada, de ahí que sea más fácil comunicar simbología convalores.

Al margen de siglas, en todo proceso queconsigue movilizar a la gente hay un componente espontáneo fruto de lacongregación de valores, emociones y pasiones. Así es como hasurgido otro tipo de imagen más natural, que no dejan de ser también retrato deeste conflicto, como la potente fotografía de centenares de tractoresinvadiendo la capital catalana o actos espontáneos como la intervención depasos de cebra convertidos en pas d’estelada.

 Izquierda: twitter.com/eugeni  Derecha: twitter.com/mmiro85

No

Decíamos que el bando en contra del referéndum ha sido menos delicado en sus formas, de hecho algo más torpe. Si bien es cierto que no ha habido campaña por el “no” sino campaña en oposición frontal al referéndum, no se ha generado material gráfico de manera oficial, pero ha sido inevitable crear una imagen colectiva ya que es imposible no comunicar con acciones. Acciones bruscas y poco cerebrales, desde los gritos del “a por ellos oé” a la llamada de Cristina Cifuentes a las banderas, todas ellas eclipsadas ante una de las imágenes que con mayor dificultad desaparecerá de nuestras retinas: la llegada al puerto de Barcelona del crucero con la imagen de los personajes de la Warner, alquilado por el Ministerio del Interior alojando a miles de agentes de distintos cuerpos y fuerzas de seguridad para frenar el referéndum. Imagen sólo superada por el posterior intento de tapar con lonas a Piolín, al Coyote y al Pato Lucas.

El barco de la Warner y la campaña Crida Democràcia sirvieron de inspiración para otra imagen espontánea del procés, la de#FreePiolin y el dibujo de Josep M. Ganyet, director de la agencia Mortensen, que llegó a salir en la portada del New York Times en su edición internacional del viernes pasado.

En apoyo a la comunicación

El pasado miércoles por la tarde, un balcón de la Gran Vía madrileña colgaba una pancarta en la que se leía, simplemente, Parlem?. Esta lección por la comunicación fue respondida desde otro balcón esta vez desde Barcelona, con otra lona que afirmaba Hablemos. Este diálogo correspondía a un cruce de pancartas entre la agencia de publicidad Sra. Rushmore de Madrid y la catalana SCPF, una campaña en forma de llamada al entendimiento por iniciativa del Club de Creativos, una organización estatal de profesionales de la publicidad, que ha supuesto toda una lección a los políticos que han sido incapaces de sentarse a hablar, unos y otros, y se han ofuscado en un empeño por conseguir ganar al otro desde la provocación, el chuleo, el desafío y el enfrentamiento.

Pie de foto: Otros puntos de Barcelona y Madrid participaron también de la campaña del CdeC. Incluso en Valencia (abajo derecha), el balcón de la agencia La Mujer del Presidente colgaba su llamada al diálogo.  

40 años antes...

Si nos remontamos 41 años encontramos otro referéndum clave en la historia de este país. Era 1976 y se votaba la Ley para la Reforma Política, aprobada en noviembre y ratificada finalmente en el referéndum del 15 de diciembre de ese año. El Habla, pueblo se convirtió en un cartel que forma ya parte de la cultura visual política española y las distintas campañas y propaganda institucional por el “sí”, el“no” y la abstención eran ejemplos tipográficos de cuando la técnica no permitía hacer muchas aberraciones en el campo del diseño.

 

También en 1976 tuvo lugar la Marxa de la Llibertat, con cartelde Antoni Tàpies para una manifestación con la que los catalanes reclamaban entre otras cosas la recuperación de su Estatut d’Autonomia,ya como un primer paso para la autodeterminación de Catalunya. Otro cartel legendario para Catalunya es el de Volem lEstatut, firmado en 1977 por Joan Miró como parte de la campaña de la Assemblea de Catalunya con un ingenioso juego de palabras entre Estat y Estatut, además de la estrella central que convierte la senyera en estelada. Ambos carteles no sólo podrían ser actuales sino que optarían a ser, de nuevo y cuatro décadas después, icono de un hito. Al igual que el cartel que el diseñador Mario Eskenazi creó para la Diada de 2014 conmemorando el tercer centenario de la rendición de Barcelona y origen de esta célebre fecha parareclamar su autodeterminación, a partir del morphing de cada una de las cifras de 1714 transformándose en 2014 y creando así las cuatro barras rojas de su bandera sobre el fondo amarillo.

En conclusión, sí, la lectura de Eugeni Alemany del diseño independentista en oposición a la testosterona unionista es cierta, pero básicamente porque no ha habido un movimiento de diseño españolista al no asumir que había que hacer ningún tipo de campaña. Por otro lado, la creatividad catalana que a nivel histórico ha destacado siempre en este tipo de oportunidades no ha sobresalido especialmente en esta ocasión(salvo anécdotas aquí comentadas). Se ha tratado de una campaña de enfrentamiento, con simbologías (gráficas o verbales) utilizadas para provocar.

Y como consecuencia, se ha colado como uno de los iconos de este proceso la imagen de la Policía Nacional y la Guardia Civil irrumpiendo a la fuerza en los colegios electorales, un nuevo símbolo, más allá de toda gráfica, para los defensores del "sí". Triste y anacrónica fotografía.

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