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Miguel ángel urbano, director de la cementera lafarge

"Hay inversiones bloqueadas en Lafarge a la espera de que se resuelva el conflicto de la cantera"

19/06/2016 - 

VALENCIA. Miguel Ángel Urbano, en contraposición al tenso conflicto en el que se halla inmersa su empresa, se pronuncia al respecto con el mayor de los sosiegos. El director de la cementera Lafarge suaviza sus palabras sobre la disputa que tiene con el Ayuntamiento de Sagunto a cuenta de la explotación minera de la firma en el municipio, si bien alerta de que la multinacional ha bloqueado sus inversiones en la planta a la espera de que se resuelva el conflicto y solicita al consistorio "seguridad jurídica" para no disuadir a las empresas.

Según concreta el dirigente, la inversión paralizada asciende a 2,5 millones de euros previstos para modernizar la línea de producción de cemento blanco en una industria que data de los años 50. El conflicto que despierta las dudas de la mercantil es bien sabido: Al gobierno local de Sagunto, que está en contra de que la actividad minera de Lafarge se extienda al bosque de la zona de Margas, tampoco parece convencerle que los trabajos continúen una década en la actual cantera de Salt del Llop -hasta que se produzca el pactado traslado a la zona de El Piñal-. Esta última fórmula sí gusta a la Generalitat, que está mediando en busca de un acuerdo.

-Ha pasado un año desde las elecciones en el que han logrado entenderse con la Generalitat pero no con el Ayuntamiento para garantizar el futuro de Lafarge en Sagunto...

-Bueno, la zona de El Piñal sigue identificada como la explotación minera del futuro, sin que haya conflicto de ningún tipo sobre esta cuestión. Por lo que respecta a la zona de Margas -anexa a la actual cantera de Salt del Llop- ésta se identificó como un pulmón intermedio para llegar hasta allí, dado que a la mina actual le queda entre 10 y 14 años. Aquí es donde está el debate. Lo que ocurre es que, para abrir una cantera absolutamente nueva, en esta comunidad autónoma se tarda de media más de 10 años, y es necesario contar con un pulmón por si acaso. Si ahora estamos en una nueva época legislativa y tanto Minas como Medio Ambiente -ambos dependientes de la Generalitat- se comprometen a trabajar intensamente para que no haya que recurrir a Margas y conseguimos hacerlo en un menor plazo de tiempo, no habrá ningún tipo de problema por nuestra parte.

-El secretario autonómico de Medio Ambiente, Julià Álvaro, asegura que sí que da tiempo.

-Habría que empezar ya. Es un proceso complejo. Piñal es un monte protegido. Lo primero que hay que hacer es cambiar el planeamiento urbanístico, tendría que pedírselo el Ayuntamiento al área de Forestales del Gobierno de España. Los montes se protegieron precisamente para evitar la especulación urbanística.

-¿La renuncia de Lafarge a la zona de Margas es definitiva?

"Si cumplimos los plazos para crear una cantera nueva en El Piñal no habrá ningún problema en renunciar a margas, aunque tenemos un acuerdo perfectamente válido para explotarla"

-Hemos desistido del proceso para explotarla. ¿Esto qué significa? Significa que está parado y que en la actualidad no existe como proceso en la administración. Para poder explotar una mina se necesitan dos cosas: el derecho minero sobre la explotación del mineral y el acceso a la piedra. En este caso, al ser un monte de utilidad pública, es del Ayuntamiento. Nosotros de lo que hemos desistido es del trámite de ampliación para la ocupación del monte público. Los derechos mineros siguen siendo nuestros, como los de toda la zona norte. ¿Eso se podría reabrir? Sí, como se podría solicitar también para toda la zona norte. Pero nosotros no lo estamos haciendo en estos momentos. Si todos cumplimos los plazos para que se cree una cantera nueva en El Piñal no habrá ningún problema. Si eso no se da tendremos que hablar de cómo continuamos alimentando de piedra la fábrica, porque tenemos un acuerdo firmado perfectamente válido.

-Es decir, que para liberar la zona de Margas de la actividad minera lo que le piden a cambio al Ayuntamiento es que acceda a mantener 10 años más la actual cantera de Salt del Llop ¿No?

-En efecto, la ocupación de monte público actual, en Salt del Llop, nos permite seguir extrayendo piedra sólo hasta 2017. Si no se renueva no tendremos piedra a partir de ese momento, de modo que es lo que más nos preocupa en estos momentos. Por eso hemos renunciado a la zona de Margas. Hemos querido que la administración no tenga que estar pendiente de ningún otro expediente, porque sin Salt del Llop no merece la pena que hablemos ni de Margas ni de El Piñal ni de la zona norte. Es decir: tenemos un problema a muy corto plazo. Nuestro problema real hoy es Salt del Llop, cuando lo resolvamos ya hablaremos del siguiente.

-Medio Ambiente da por hecho que se va a arreglar, e incluso se plantea resolver el expediente sin el pronunciamiento de Sagunto -que se demora en responder al informe que se le solicita- ¿Aún así temen que no llegue el permiso para continuar en la actual cantera pasado 2017?

 -Nosotros hemos hablado con Julià Álvaro y le hemos explicado lo que está detallado en el procedimiento administrativo, en el que se explica que el Ayuntamiento, como dueño del terreno, se le ha de solicitar un informe, pero que este no es vinculante. Además, al ver Julià que tenemos un acuerdo firmado con el Ayuntamiento en el que se consiente a Lafarge la ocupación de Salt del Llop hasta el fin de las existencias, ha determinado que sea la Abogacía quien determine si se puede resolver sin la opinión del municipio.

-¿Qué argumentos da el Ayuntamiento a Lafarge para no responder al informe que se le solicita?

-Yo creo que en el Ayuntamiento hay cierta confusión sobre lo que es el procedimiento y lo que no, sobre lo que se puede y lo que no se puede hacer, porque plantean una discusión muy 'macro' en la que, en primer lugar va a llevar mucho tiempo aclarar lo que quiere el consistorio. Después hay partes que se escapan a su rango de decisión. Se habla, por ejemplo, de informes urbanísticos, que no son competencia municipal. Aquí simplemente tienen que mostrar su acuerdo o no acuerdo con la actual explotación minera, nada más, y el resultado no es vinculante. 

-'Confusión' suena a eufemismo, dada la beligerancia que ha llegado a brotar a cuenta de la cantera...

-Yo creo que todas las industrias generan sensibilidades de todos los tipos, pero considero que no se puede olvidar que somos una empresa que da trabajo a cerca de 250 personas de puertas para adentro y que genera en su entorno cuatro veces más empleo, según los últimos estudios que tenemos. A nivel medioambiental cumplimos con toda la normativa autonómica, española, europea... la conselleria nos audita...

-Se lo pregunto de otro modo ¿Qué piensa usted que quiere hacer realmente el Ayuntamiento con Lafarge? ¿Cuál cree que es su verdadero objetivo?

-Pues no lo sé muy bien, la verdad. Al principio decían -al menos era lo que yo oía- que esto era completamente ilegal, que la cantera y el convenio también lo eran... Sin embargo, a lo largo de este primer año de legislatura que llevamos vemos que ya no se habla de ilegalidad y que se dice que quieren que continuemos. Se reconoce ahora que el convenio es legal y sólo se duda de su aplicabilidad en algunas zonas...  Nosotros seguiremos hablando con ellos para resolver todas las dudas que tienen.

-¿Cómo está viviendo el conflicto la cúpula de la multinacional?

"La multinacional lo ve con preocupación, porque hay sobrecapacidad en España y todavía pueden cerrar cementeras"

-Pues con preocupación. Sin cantera no hay fábrica. La dirección lo ve con bastante preocupación porque ahora mismo hay una clara sobrecapacidad en España. El mercado del cemento en el país es de, aproximadamente, 10 millones de toneladas, y venimos de 55. Se han cerrado algunas fábricas, pero todavía hay mucho tejido donde se puede cortar. Hay muchas cementeras que pueden cerrar. ¿Que estamos en un sitio privilegiado porque tenemos el puerto al lado? Por supuesto, por eso podemos exportar como estamos exportando y mantener la actividad en la fábrica. Pero si nosotros perdemos la cantera los costes de traer material de otro lado harían que dejara de tener sentido la continuidad de la fábrica. 

-¿Se han planteado cerrar si se deja de extraer piedra tras 2017?

-Directamente no se quiere plantear. Lo que sí que hay son inversiones condicionadas, y esto se lo hemos explicado a la consellera de Medio Ambiente en una reunión que tuvimos con ella a principios de abril. Si tú tienes una fábrica en la que, a un año vista, no sabes cómo van a acabar sus permisos y su actividad, no tiene sentido invertir en modernizar la maquinaria pesada, que necesita inversiones importantes todos los años. De hecho, hay inversiones destinadas a la revisión de equipos que están bloqueadas a la espera de lo que suceda.

-¿Inversiones bloqueadas de qué tipo?

-Hay una actualización de la línea de cemento blanco que está ahora mismo bloqueada. Son 2,5 millones de euros. También hay otras, pero son de cantidades más pequeñas.

-¿Cuán necesaria es esa actualización?

-El problema es que la planta se va quedando desfasada, y estamos compitiendo en mercados internacionales con una competencia muy amplia. Nosotros somos capaces de competir con los productos que fabrican en Argelia o Turquía gracias a la especialización de los equipos humanos que tenemos. Pero si nuestros equipos técnicos comienzan a quedarse obsoletos no vamos a poder competir.

-El mercado del cemento es uno de los mejores termómetros del sector de la construcción ¿Hay atisbo de mejora?

-El mercado nacional está detenido ahora mismo. Fue muy esperanzador a principios del año pasado, cuando los índices preveían un 10% de mejora y se preveía llegar a los 20 millones de toneladas de cemento vendidos en el 2020. No obstante, tras el verano la tendencia se invirtió. La mejora fue sólo del 5% y con una tendencia decreciente. De hecho, ahora el sector está creciendo un 1,8% respecto a 2015. Claramente hemos perdido el ritmo. Nosotros no vemos una recuperación. El mercado está detenido. Esperamos que tras las elecciones repunte.

-Entiendo que necesitan un empujón por parte de la licitación de obra pública...

-Sí. Incluso en los años del 'boom', por mucho que se hablaba del sector inmobiliario, casi el 60% del cemento vendido se destinaba a la obra pública. El 40% restante era vivienda. Por este motivo no prevemos volver a las cifras anteriores a la crisis en las que se vendían 55 millones de toneladas de cemento. Tanta obra pública no se va a volver a hacer. Había entonces mucho desarrollo en España. El objetivo ahora es estabilizar el país en el entorno de los 25 millones de toneladas. Ahora estamos en 10. Nos queda un buen margen de mejora.

-¿Qué porcentaje de la producción de Lafarge se exporta y a qué países?

-Estamos entre el 81% y el 82%. Ahora mismo es Argelia el país al que más estamos exportando, al que vendemos cementos más convencionales, los de menor valor añadido, por los que hay una gran competencia. Nuestra competitividad y proximidad con el país nos permite estar en este mercado. Después hay otros productos más complejos que nosotros hacemos, como son los cementos para pozos de petróleo, que se están exportando a Túnez, Nigeria, Colombia y también a Algeria.

"En España estamos en pérdidas"

-¿Cómo cerró el pasado ejercicio la planta de Sagunto?

-No tenemos los datos planta por planta. Tenemos los del grupo Lafarge Holcim. Pero España está en pérdidas en toda la unidad. El año pasado fue un año particular, porque fue cuando se finalizó la fusión con Holcim y ahí hay un montón de cuentas a consolidar. En total somos ahora cinco plantas, tres que vienen de Lafarge y otras dos de Holcim. Pero, en cualquier caso, son dos compañías que por separado perdían dinero y juntas lo siguen perdiendo. Esperemos ser capaces de revertirlo. 

-¿Hay previsión de entrar en beneficios al cierre de 2016?

-Al cierre de 2016 yo no lo creo. Todavía hay muchas operaciones y ajustes a realizar. Hay una parte del operativo industrial que se ha anunciado que se va a vender en Galicia y ajustes de servicios centrales. Se anunció un ERE que va a concluir este mes de junio para aligerar la estructura de los servicios centrales. 

-¿Qué ocurre con Parc Sagunt? parece que no se logra dar salida a las parcelas...

-Como vicepresidente segundo de la Asociación de Empresarios ASECAM considero que Parc Sagunt es un grandísimo foco de oportunidades. La infraestructura que hay en el polígono y el resultado de su reparcelación son muy buenos. Más allá de lo que argumenta todo el mundo, que es el precio de las parcelas, lo que necesita Parc Sagunt es que todo el PAI arranque. Si uno se fija en el número de empresas que se están instalando en España ve que no es alto, como tampoco lo es el de las empresas que se quieren instalar en la Comunidad Valenciana. Geoestratégicamente, Parc Sagunt está en una zona muy buena, al lado del Puerto de Sagunto, que es la expansión natural del Puerto de Valencia.

-¿Cuál es la solución?

Más que el precio, yo creo que lo que se necesita es una apuesta clara por la comercialización de los inmuebles y una agilización de los trámites hasta que una empresa se instala. Yo creo que a nivel municipal hay mucho que hacer. Además, debe haber una demostración patente de que existe seguridad jurídica en el municipio. Esto no supondría una razón determinante para seleccionar Sagunto como lugar para invertir en lugar de otro municipio, pero si no existe seguridad de que los acuerdos municipales se van a cumplir, independientemente del partido en el gobierno con el que se alcanzaron, puede ser un motivo para eliminar la localidad de la lista de los lugares seleccionados para invertir.

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