X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información
GRUPO PLAZA

carta al nuevo presidente

Aló, Pedro: estas son las demandas del frente valenciano al remozado Ministerio de Cultura

6/06/2018 - 

VALÈNCIA. “Vamos a hacer algo importante por el mundo de la cultura y es recuperar el Ministerio de Cultura”. Estas palabras salieron -en noviembre de 2015- de los labios de Pedro Sánchez, actual presidente del gobierno tras la moción de censura a Mariano Rajoy, quien desde que se presentara a las últimas elecciones generales dejó clara su intención de generar una cartera propia para los asuntos culturales, independiente de las áreas de Deporte y Educación (donde actualmente está integrada). Esto no es nuevo, pues esto ya existía durante el gobierno –también socialista- de José Luis Rodríguez Zapatero, siendo la última ministra exclusivamente de Cultura la guionista Ángeles González-Sinde. A falta de conocer quién se pondrá al frente del mismo en esta nueva legislatura, uno puede hacerse una idea de cuáles serán sus objetivos a partir del programa electoral confeccionado para 2016. Pero estas no son las únicas tareas pendientes, más bien un punto de partida que pasará por atender a numerosas necesidades, peticiones y urgencias que también nacen del sector valenciano.

Agravio comparativo

Si de cuentas pendientes se habla, el caso del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) es una de las que está subrayada en rojo. Aunque los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2018 dejaron un significativo aumento en la aportación del gobierno central al museo dirigido por José Miguel G. Cortés –pasando de 171.000 euros a 261.000-, la cifra resulta ridícula cuando se compara con el resto de pinacotecas a las que el gobierno apoya económicamente. A saber: 49,7 millones de euros para el Museo del Prado; 39,5 millones para el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía; 5,9 millones de euros destinados a la Fundación Thyssen; 2,18 millones de euros para el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC); 1,19 millones destinados a gastos de funcionamiento del Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA), etc.

“Nos gustaría que el Institut Valencià d'Art Modern tuviera la consideración que se merece por la calidad tanto de su colección como de sus proyectos expositivos. El Ministerio de Cultura está presente en el Consejo Rector, el máximo órgano del IVAM, y nos gustaría que su aportación fuera en consonancia con el nivel de un museo que cuenta con la mejor colección de arte del siglo XX después del Reina Sofía de Madrid", explica el director del museo. También el aspecto económico es el punto clave para el diputado de Cultura, Xavier Rius, quien incide en la necesidad de un “reparto equitativo de las ayudas a entidades, fundaciones y organismos culturales en igualdad de condiciones”, poniendo en su lugar a unos grandes centros valencianos “olvidados y apartados como si no fueran de España, algunos de ellos de titularidad estatal”, refleja en referencia a contenedores culturales como el Palau de Les Arts, el Museu de Belles Arts, el MuVIM o el Museo Nacional de Cerámica y de las Artes Suntuarias González Martí.

Si la concejala delegada de Cultura del Ayuntamiento de València, Gloria Tello, también hace hincapié en el agravio comparativo de las ayudas a centros culturales valencianos, esta no es la única petición que incluye en su particular ‘carta a los Reyes Magos’. Una mayor apuesta por la recuperación del patrimonio histórico y cultural o la devolución del retablo El Juicio Final, de Van der Stockt, son algunos de los puntos sobre los que pone el foco la edil de Compromís, que también pasa por una de las demandas transversales a toda la administración local: “que contemplen la eliminación de las limitaciones de contratación de personal en entidades como la Banda Municipal o la Orquesta de València”. Como último apunte, Tello incide en la necesidad de aplicar la Ley de Memoria Histórica, una de las cuentas pendientes que la concejala ha querido salvar en estos años con la retirada de distintos símbolos franquistas.

En tanto que gestoras públicas, Tello coincide con la directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga, por lo que respecta a la necesidad de poder aumentar la plantilla, así como de acortar distancias por lo que respecta a la aportación económica con otras regiones y centros culturales, entre los que añade a los mencionados el “sangrante” caso de la Biblioteca José Martínez Ruiz ‘Azorín’ de Alicante. Amoraga destaca la “sensibilidad” de crear una cartera dedicada a Cultura y, con esto como punto de partida, espera que se lleve a cabo una política “incluyente e igualitaria” que tenga en cuenta la voz de la Comunitat y que dé carpetazo a esa falsa idea de que la “cultura no es igual a beneficios sino a pérdidas económicas”. Entre otros apuntas para el gobierno de Sánchez, que inviertan de “forma decidida” en el patrimonio valenciano a través del 1,5% cultural: “este año, sólo se han previsto dos actuaciones en nuestro territorio a través de este mecanismo y hoy mismo ha salido la nueva convocatoria. Estamos a tiempo”.

El Museu de Belles Arts

El caso del Museu de Belles Arts de València es especial. Dirigida por José Ignacio Casar Pinazo, la considerada segunda pinacoteca del país lleva esperando demasiado tiempo una revisión de su fórmula jurídico-administrativa para dotarla de una mayor independencia y, en resumidas cuentas, facilitar su gestión. De titularidad estatal y de gestión trasferida, el consenso interinstitucional es “irrenunciable”, explica el propio director del museo. Es por ello que, tras renunciar a la fórmula del consorcio –valorada negativamente por Madrid- se trabaja en una fórmula que desbloquee la situación de Belles Arts.

Foto: KIKE TABERNER.

Desde el punto de vista del discurso expositivo, Casar Pinazo incide en que “el museo ha hecho los deberes, siguiendo las instrucciones del Ministerio y de acuerdo con las directrices de la comisión técnica interinstitucional creada al efecto”, por lo que le corresponde al gobierno central licitar y redactar el proyecto museográfico y la subsiguiente obra de museografía, lo que permitirá reordenar las colecciones y abrir la llamada quinta fase. “Esas licitaciones deben programarse ya”, asevera. Desde el punto de vista de la ordenación del entorno, el director recuerda que hay un acuerdo entre el Ministerio y Ayuntamiento de València para resolver la titularidad de los terrenos (pendiente desde el 2000) y mejorar la implantación urbana del Museo respecto a los jardines del Real y a la calle Volta del Rosinyol. “Conviene, sin duda, apretar el acelerador en ambos casos […] Si todo este se consigue, el acelerón para el Museo sería espectacular”.

IVA cultural y Ley de Mecenazgo

“Puede existir una industria cultural estable y fuerte”. Que no haya dudas sobre esto es lo que pide Cristina Chumillas, quien junto a Lucía Vilar dirige la galería Pepita Lumier, siendo este tono de convicción el que debería marcar el carácter de un nuevo ministro o ministra que, idealmente, tenga relación con las artes plásticas. Este es el deseo, pero la petición concreta va por un camino que, por desgracia, afecta a todos los sectores. “Pido la urgentísima bajada del IVA cultural, que no se parchee con bajadas al 10% a los artistas, dejando a las galerías en una situación bastante complicada, o tan solo a los espectáculos en directo”, explica la galerista. Por su parte, el también galerista Ismael Chappaz (director junto a Juanma Menero de Espai Tactel) y Rosa Santos, presidenta de LaVAC (asociación de galerías de arte contemporáneo de la Comunitat Valenciana), inciden en la necesidad retomar las ayudas para internacionalización a Ferias y generar una Ley de Mecenazgo de ámbito nacional, uno de los puntos que formaban parte del programa con el que el PSOE se presentó a las elecciones generales y que, por lo pronto, contará con la norma valenciana –impulsada por el actual gobierno autonómico- como guía.

Foto: EVA MÁÑEZ.

También el dramaturgo valenciano Gabi Ochoa pone el acento en la Ley de Mecenazgo o en una política basada en la descentralización, entre otras cuestiones. El creador plantea que se impulsen políticas de igualdad en todas las artes, tomando como el ejemplo el plan de Anna Serner en el Swedish Film Institute, por el que se logró aumentar de manera considerable el porcentaje de mujeres directoras de cine. Y con el cine hemos topado. Ochoa demanda un “nuevo modelo financiación del cine no basado en escalas de éxito, sino de calidad”, indica. “Preocupa mucho que nuevas generaciones que han tenido reconocimiento en grandes festivales internacionales no puedan ni levantar su siguiente película. El ICAA no puede ser la sucursal satélite de las operadoras, sino apostar por la radicalidad de los discursos. Y con una fuerte y mayor dotación”, recalca.

La periferia como realidad a reivindicar

“El simple hecho de recuperar la autonomía del Ministerio de Cultura ya es un gesto de importancia tras años de invisibilización y olvido. Aunque no debemos olvidar que la gestión de la cultura está transferida a las autonomías, por lo que en teoría las funciones del ministerio serían limitadas”, indica el profesor universitario y especialista en cómic, Àlvaro Pons. Con el deseo de que se convierta en un “eficaz coordinador” entre las distintas instituciones, Pons espera que el nuevo ministerio “recupere el diálogo que se inició alrededor del mundo del cómic con la instauración del Premio Nacional de Cómic en 2007 y que siga articulando la implantación y generalización de la presencia del cómic dentro de las políticas culturales del ministerio”.

También Maite Ibáñez, crítica de arte y gestora cultural, habla de fomentar un concepto federal de la cultural, “rompiendo con el juego de centro y periferia”, un nuevo modelo que promueva la pluralidad cultural y lingüística, un apartado que ya se trata en el programa socialista de 2016. A esto le añade la importancia de trabajar por visibilizar el trabajo de la mujer; integrar la vida cultural y patrimonial en los medios de comunicación a través de la creación de espacios específicos en la televisión pública o concertados en las territoriales; y, por último, plantea al nuevo gobierno la incorporación de los Institutos Cervantes y academias a este ministerio, “a mi juicio más adecuado con los proyectos y la gestión de nuestra historia cultural, que el de Asuntos Exteriores y Cooperación, al que están adscritos ahora”. Mientras tanto, MªÁngeles Fayos, de Olympia Metropolitana y presidenta de AVETID-Asociación de Empresas de Artes Escénicas, habla de recuperar el prestigio del sector "sin diferencias entre centro y periferias", igualando el IVA de los soportes culturales al 4%. "El libro, el teatro, los conciertos y la música tienen el mismo objetivo: hacer una sociedad más sana, más feliz y más libre". 

Cultura son muchas cosas y, precisamente en València, se comprende como en pocos sitios la inclusión del ámbito festivo. Es por ello que el director del Museu Faller, Gil Manuel Hernández, plantea la creación de una Dirección General de Cultura Festiva estatal que, teniendo en cuenta que las competencias son autonómicas, actúe de ente coordinador entre las distintas administraciones por lo que respecta a la promoción internacional o acceso a ayudas. “España posee un riquísimo patrimonio cultural festivo, con bastantes fiestas como patrimonio de la humanidad y otras candidaturas festivas al respecto en espera. Además, la fiesta caracteriza y condensa nuestro patrimonio etnológico y constituye una fuente de turismo cultural que atrae por la singularidad, complejidad simbólica y participación popular”, refleja el director.

También Ricardo Forriols, Director de l'Àrea d'Activitats Culturals de la Universitat Politècnica de València, habla de "desdibujar el eje Madrid/Barcelona" en un nuevo ministerio que debe apoyar más al "ninguneado" Palau de Les Arts o al "infrafinanciado" IVAM y que ocupara un lugar destacado en el organigrama político. "Lo importante es que se pusiera el Ministerio de Cultura en lo más alto, un 'super ministerio' como debería hacerse con el de Educación, y que estos ministerios gestionaran, además del presupuesto propio -que debe ser más-, todo el dinero que se tiene que recuperar y que falta por recuperar de la corrupción de tantos años. Sería la mejor noticia para intentar una nueva política cultural que sirva más para una educación cultural compartida".

Educación artística y Estatuto del Artista

“Habría que potenciar todas las actividades artísticas de tipo no oficial. Está muy bien que se potencien las actividades por parte de museos, de academias, etc. pero al mismo tiempo hay un poso artístico que queda fuera de estos entornos y que hay que seguir potenciando”, expresa Gerardo Stubing, presidente del Círculo de Bellas Artes de Valencia. El también artista incide de una manera muy especial en la necesidad de “retomar” con fuerza las Humanidades en el sistema educativo, potenciando su presencia. “Es fundamental”, asevera. También Rafa Tormo, miembro de la junta directiva de AVVAC (asociación de Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló), plantea “promover el arte dentro del ciclo educativo con la interacción de artistas en los centros”, entendiendo las artes visuales y la cultura como un “eje transversal”, no solo desde un punto de vista económico. “Es una buena iniciativa [generar un Ministerio de Cultura], solo si va acompañada de medidas reales que prioricen la cultura como espació de concienciación critica y no solo como recurso”. Tormo recalca,de igual forma, la necesidad de que se retome el Estatuto de Artista, un punto en trámite e incluido en el programa socialista, para que –en este caso indica Gabi Ochoa- “los colectivos creativos no estén tributando en epígrafes extraños y tengan cierto previsión para trabajos tan precarios en ocasiones. Es importante una legislación propia para los artistas y creadorxs”.

Todas estas medidas pasan, por supuesto, por generar un Ministerio de Cultura dedicado en cuerpo y alma al sector pero siendo consciente de la necesaria relación con el resto de áreas con el fin de llevar a cabo medidas efectivas. En resumidas cuentas, “que sea un ministerio propio de verdad y no de manera simbólica […] con poder para tomar decisiones y dotación presupuestaria para llevarlas a la práctica. Que vaya más allá del mero escaparate”, recalca Meritxell Barberá, directora –junto a Inma García- del festival 10 Sentidos. Será esta red de conexiones lo que lleve a transmitir la importancia de la cultura y las artes –“¡y la danza!”- en el ámbito educativo o a agilizar los pagos, una tarea de Economía que también está por subrayar en rojo. 

 Foto: Unit Experimental UPV.

En este punto, Rafa Armero, presidente de la Asociación de Diseñadores de la Comunitat Valenciana (ADCV), también pone negro sobre blanco la necesidad de que la propia existencia del Ministerio de Cultura se dé atendiendo a una visión más global del concepto de industria creativa, “yendo más allá de la etiqueta de ‘cultura’, y que apostase por nuevas políticas culturales y creativas, con verdaderos apoyos a esta industria, no solo por nuestro bien intelectual sino por nuestro futuro económico”. En este sentido, considera “fundamental” contar con los diferentes colectivos culturales y creativos para construir todo esto de manera “eficaz y solvente”.

Y si el anuncio de la recuperación del Ministerio de Cultura ha llevado desde la “emoción” al “desvarío” al director de ediciones Canibaal, Ximo Rochera, el análisis reposado no le deja más que una petición: que se trabaje por el sector. “¿Que esperar de un Ministerio de Cultura? En realidad, después de tomar un café y conseguir que en mi cabeza todo vuelva a transcurrir con normalidad, únicamente espero lo mismo que de cualquier otro profesional: que haga su trabajo. En este caso es sencillo, de un Ministro de Cultura espero que haga Cultura, que recupere el tejido cultural perdido, que consiga extirpar de la sociedad eso que consiguió el gobierno de Rajoy: deculturizar e instaurar en un amplio porcentaje de la población que aquellos que se dedican a la cultura son impostores y desfaenados”.

Para saber más

next

Conecta con nosotros

Valencia Plaza, desde cualquier medio

Suscríbete al boletín VP

Todos los días a primera hora en tu email