X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información
GRUPO PLAZA

SONA LA DIPU

Cuando el rock entra en competición: ¿Son necesarios los concursos musicales?

Sona la Dipu entra en una nueva etapa y desaparecen del mapa el Troglogló y el certamen de grupos de la Unión Musical

30/03/2017 - 

VALÈNCIA. El punto de partida de La Habitación Roja –quienes a día de hoy son el caso de éxito más claro y consolidado de la escena musical valenciana de los últimos veinte años- estará siempre relacionado con su triunfo en la primera edición del Circuit Rock. Un año, 1995, en el que también competían Ciudadano López, banda ya desaparecida, pero en la que militaban el batería Marcos Junquera (ahora en Betunizer) y Jorge Pérez (fundador años después de Tórtel). En la siguiente edición se alzó con el mismo premio Polar, otro rara avis del panorama local –si atendemos a su larga trayectoria y a la rapidez con la que se hicieron un hueco en festivales como el FIB-.

Si solo nos fijamos en este tipo de hitos, podríamos llegar a pensar que los concursos musicales son la panacea. El primer y definitivo paso hacia la profesionalización. Pero la realidad está lejos de ser tan sencilla. Lo cierto es que el Circuit Rock ha desaparecido del mapa y que por cada grupo que hace carrera, diez se quedan en la estacada. Sin la confabulación del tesón, el esfuerzo y la suerte, los proyectos musicales no suelen encontrar eco en medios nacionales; no se abren hueco en los carteles de los festivales habituales ni alcanzan grandes audiencias. De hecho, al repasar el listado de finalistas de las últimas ediciones del Circuit Rock antes de que la Generalitat dejase de convocarlo en 2012, encontramos a un gran número de bandas inactivas u oficialmente disueltas (Inquiro, Los Brackets, Wicked Article, Iba Andando, Panegírico al Legado, y un largo etcétera). También muchas otras que no han podido romper el “techo de cristal” de la esfera local.

El cambio en la dirección de Sona la Dipu –cuyos objetivos estratégicos describe el nuevo responsable, Quique Borrás, en la entrevista publicada el martes por Eugenio Viñas en Valencia Plaza- nos da pie a analizar una vez más la naturaleza y la razón de ser de este tipo de concursos. Además del que organiza la Diputación provincial, en la Comunidad destacan también otros de carácter privado como Vinilo Valencia, que celebró su octava edición el pasado mes de enero, y el que impulsa la web musical La Gramola de Keith (cuyos últimos ganadores han sido Wild Ripple).

Videoclip de los últimosganadores del concurso de bandas La Gramola de Keith

El Troglogló, que este año debería celebrar su XIII aniversario, ha cancelado la convocatoria debido a la problemática existente entre los locales de ocio de la ciudad, debida a la reciente intensificación de las inspecciones y multas por licencias de actividad en bares que acogen actuaciones en directo. “La edición de 2017 ya estaba programada, pero hemos decidido no celebrarla hasta que no haya una legislación clara que nos asegure que no estamos haciendo nada ilegal”, comenta uno de los organizadores y actuales socios de La Caverna, sede del citado certamen. Esta fuente añade que, por otra parte, “al no poder publicitar el evento, no hemos podido llegar a toda la gente que pretendíamos, y nos han llegado menos solicitudes”. Desde su creación en el año 2003, por el Troglogló han pasado artistas como Gilbertástico y Amatria (este último relocalizado en Madrid actualmente e integrado en la nómina de grupos del sello Subterfuge).

Tampoco habrá segunda edición del Concurso de Grupos Unión Musical, impulsado el año pasado por la conocida tienda de instrumentos musicales. “Tenemos poco tiempo y era demasiado trabajo para los pocos que somos -comenta uno de los organizadores-. Además, también nos ha fallado los patrocinadores”.

¿Son necesarios los concursos de bandas? 

Hablamos con Nacho Fernández, cantante y guitarrista de la banda ganadora de la última edición de Sona la Dipu. Hace apenas unos días, los miembros de Lígula retornaron de su primera experiencia norteamericana, actuando dentro del programa oficial del festival South by Southwest de Austin. El grupo, con sede en Madrid pero integrado por varios miembros valencianos, tenía ya una trayectoria de casi diez años (con dos EPs y un LP en el mercado) cuando decidió presentarse al concurso. No contravenían en todo caso ninguno de los requisitos de las bases, que básicamente exigen que no tengas un contrato discográfico en vigor. “Ganar en Sona la Dipu nos ha abierto puertas que antes estaban cerradas. No conozco otro concurso que te permita tocar delante de tanto público, y con un sonido serio. Nosotros tocamos en L’Eliana abriendo para Love of Lesbian y en Ontinyent para Izal. No hemos vendido más discos ni hemos conseguido muchos más seguidores en las redes sociales; tampoco se nos ha acercado ningún sello discográfico aún, pero al menos sabemos que a todos esos seguidores de Izal tu nombre ya va a sonarles en el futuro”. Lígula prepara en estos momentos la grabación de su próximo álbum; es el premio de Sona la Dipu, valorado en un máximo de 6.000 euros.

“No sé si los concursos son necesarios, pero desde la humildad puedo decir que los grupos que han pasado por Vinilo Valencia agradecen la experiencia por diversas razones –nos explica Quique Medina, uno de los organizadores de esta convocatoria, que se celebra desde hace dos años en La Rambleta y premia con la grabación de un EP y mil euros que aporta Movistar para adquirir instrumental-. Es solo un primer empuje a nivel local, pero ofrece una cobertura mediática durante un año que muchos grupos no han tenido nunca. Además, es importante la posibilidad que se les abre para tocar en algunos de los festivales con los que los concursos tenemos convenios”. En el caso de Vinilo Valencia, esta alianza es con el festival Deleste. Los participantes de Sona la Dipu, por su parte, tienen la opción de actuar en festivales como el Low y el Fuzzville de Benidorm, el Get Mad de Madrid o el She’s The Fest de Valencia. En estos casos, lo habitual es que sean los festivales los que escojan entre los participantes que más encajan con su línea, no necesariamente los ganadores del concurso.

“Muchos de los finalistas de Vinilo Valencia han desarrollado carreras interesantes después, como Soledad Vélez, Modelo de Respuesta Polar, Johnny B. Zero y Amatria”, defiende Medina. En su opinión, uno de los factores clave para que un concurso goce de cierto prestigio, no solo ante los medios de comunicación y la industria, sino ante las propias bandas participantes, es que el jurado sea profesional y transparente. Una de las zonas oscuras de Sona la Dipu –al menos hasta la pasada edición- era la opacidad del jurado. No jugó a favor de la reputación de este certamen –que es de largo el que cuenta con mayor presupuesto global, con un montante de 800.000 euros procedente del erario público- el hecho de que se premiara en 2009 a El Mundo de Wayne, grupo en el que tocaba el hijo del entonces director de Sona la Dipu, Francisco Barberá.

Es difícil cerrar un artículo como este con conclusiones inamovibles. No tenemos una bola mágica para saber cómo se habría desarrollado la trayectoria de La Habitación Roja de no haber pasado nunca por el Circuit Rock, pero es razonable pensar que, de un modo u otro, la banda hubiese llegado al mismo lugar que ocupa hoy. Puede que los concursos de bandas noveles no sean la panacea, pero son una herramienta útil para promover la cultura juvenil. Partiendo de la base de que el formato de competición es antinatural en el mundo del rock, este tipo de certámenes cumplen una función interesante para bandas emergentes y con pocos medios promocionales. 

En este sentido, la apertura de la nueva RTVV pone encima de la mesa una importante oportunidad, que no deberíamos dejar escapar. La nueva televisión autonómica debería hacer suyo el Plan Integral de la Música Valenciana -anunciado hace dos semanas por la directora adjunta del IVC, Marga Landete-, y abrir su rejilla a los espacios donde podamos ver y escuchar a las nuevas y las viejas hornadas de una escena local excelentemente nutrida ¿Para cuando un acuerdo para la retransmisión de los conciertos de Sona la Dipu o Vinilo Valencia?

Noticias relacionadas

next

Conecta con nosotros

Valencia Plaza, desde cualquier medio

Suscríbete al boletín VP

Todos los días a primera hora en tu email