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encontrados en una sala de máquinas

Cultura restaura tres cuadros de Baeza tras años en un ‘chiringuito’

8/08/2017 - 

VALÈNCIA. Corría el año 1954 cuando el Ayuntamiento de Alicante levantó unos pabellones en la playa del Postiguet, que sumaban un espacio para vestuarios y otro para un bar-restaurante, un ‘chiringuito’ para el que el pintor Manuel Baeza (Alicante, 1911) creó tres paneles de gran formato: Pescadores, Mujeres con cestas de pescado y Mujeres cosiendo redes. Realizados en acrílico sobre un tipo particular de aglomerado, las piezas -por las que el consistorio pagó entonces la considerable suma de 25.000 pesetas- acabaron siendo desmontadas y olvidadas durante décadas en la sala de máquinas de un inmueble de la calle Portugal, donde la concejalía de Cultura y Patrimonio descubrió su existencia cuando se estaba acometiendo la rehabilitación del edificio. En sus años de exposición habían cambiado de lugar varias veces y habían sido rebarnizadas por partes, algo que unido a las altas temperaturas y humedad resultó en un notable deterioro tanto de la pintura como del soporte. 

Baeza forma parte del paisaje urbano alicantino con obras como la que decora la fachada del Hotel Gran Sol, que se ha convertido a la postre en un símbolo de la ciudad. Cuando le fueron comandadas las piezas para decorar el restaurante del Postiguet no estaba en un momento menor de su carrera, pues fue precisamente en 1954 cuando regresó de su estancia en París, año en el que representó a España en la Biennale di Venezia y en el que, entre otros, también recibió el encargo de realizar los paneles pictóricos del hotel de lujo Carlton, edificio que actualmente es propiedad del Ministerio de Defensa. Fue en este contexto que el alicantino realizo los tres grandes paneles que, tras ser descubiertos por el ayuntamiento, esperaban en los almacenes municipales a un proceso de análisis e intervención que no se iniciaría hasta 2016, cuando en septiembre de ese año fueron trasladados al Instituto Valenciano de Conservación y Restauración de la Generalitat Valenciana (IVC+R).

De esta forma, el departamento de Conservación y Restauración de Arte Moderno y Contemporáneo en València determinó los principales problemas que presentaban las deterioradas piezas. Así, los paneles contaban con grandes cantidades de suciedad de diferente naturaleza: polvo acumulado de los años de almacenaje inadecuado; zonas con película de barniz de poliuretano densa y oxidada; y zonas de suciedad grasa en estado "mordiente", llegando incluso a generar distorsión visual completa. Estas grasas provenían de la combustión de las cocinas, siendo la obra Mujeres con cestas de pescado la más deteriorada por este hecho, estando el panel cubierto en toda la superficie por chorretones y pegotes de grasa, una capa en la que, unida a las concreciones salinas desarrolladas en superficie, se creaba un efecto completamente distorsionante que impedía la contemplación de la obra y que perjudicaba gravemente su conservación.

De igual forma, las obras también presentaban levantamientos de película pictórica en áreas de perímetro y el soporte estaba muy debilitado y desintegrado sobre todo en las zonas de perímetro, acusando la falta de una estructura de refuerzo o sujeción. Así pues, el IVC+R está llevando a cabo un tratamiento de restauración que consiste en la consolidación y reconstrucción volumétrica de las partes de los soportes perdidas o disgregadas mediante la adhesión de nuevas virutas de madera de la misma especie, tamaño y grosor, con cola orgánica de las mismas características que la original. Se trata de una cola de bacalao canadiense muy adecuada por su fácil reversibilidad en humedades relativas muy altas, y/o agua, por su resistencia a los disolventes, nula toxicidad, alta fuerza de adhesión y empleo directo sin necesidad de calentamiento. El empleo de esta cola en soportes de madera para tratamientos de conservación y Restauración fue introducido en España por el restaurador de soportes del Museo del Prado José de la Fuente gracias a sus colaboraciones con el restaurador italiano Giorgio Bisacca.

Respecto al anverso, tras la realización de las pertinentes pruebas de limpieza con agentes físicoquímicos para la eliminación de cada una de las sustancias que dañan los paneles se determinó emplear: para la suciedad ambiental una limpieza acuosa con agentes quelantes; para la eliminación de los barnices de poliuretano, un gel a base de dimetil sulfóxido manteniendo un tiempo de contacto de 2,5 minutos; para la eliminación de la gruesa capa de grasa, agentes tensoactivos gelificados. Actualmente los tratamientos están consistiendo en la eliminación selectiva de cada una de estas películas o sustancias.

Además de los mencionados, la obra de Baeza también está presente en el Centro Cultural Bancaja de Alicante, el Ministerio de Industria o el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid. Con unos inicios marcados por el realismo, poco a poco la pintura de Baeza iría evolucionando, abandonando esta etapa y dejándose llevar por la influencia de nuevas corrientes artísticas que había conocido en su estancia en París, así como figuras como Picasso o Paul Klee. De esta forma, a partir de los años 60 viró cada vez más hacia los grandes formatos: pinturas murales y paneles mosaicos realizados en edificios, aunque temáticamente continuó recurriendo a ámbitos tradicionales.

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