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Un año después  

Diques al mar: el Museu Marítim sigue sin definir su gestión

7/08/2017 - 

VALÈNCIA. “La cosa está concretada. Vamos a trabajar en esto”. Hace algo menos de un año que el alcalde de València, Joan Ribó, pronunciaba estas palabras tras presentar a los medios uno de los grandes proyectos culturales del Ayuntamiento para la legislatura: el Museu de la Mar. Si la ambición partía del consistorio, ésta era compartida por la administración provincial, autonómica y la Autoridad Portuaria de Valencia (APV), todas involucradas en la puesta en marcha de un museo marítimo que nace para mostrar la relación de los valencianos con el mar y divulgar la actividad que ahí se lleva a cabo desde un punto de vista histórico. Aunque ya entonces huyeron de concretar plazos para la ejecución de un museo que se plantea multisede, lo cierto es que su constitución está siendo más lenta de lo esperado e incluso fuentes institucionales reconocen a Cultur Plaza que, desde esa reunión en septiembre de 2016, el proyecto se encuentra en “stand-by”. Intenciones sí pero, por lo pronto, pocas concreciones.

Junto al mencionado Ribó, el encuentro contó con la participación de la concejala de Cultura del Ayuntamiento, Glòria Tello; la vicepresidenta de la Diputación de Valencia, Mª Josep Amigó; el diputado provincial de Cultura, Xavier Rius; el presidente de la APV, Aurelio Martínez; el secretario autonómico de Vivienda, Obras Públicas y Vertebración del Territorio, Josep Vicent Boira, y el secretario autonómico de Cultura, Albert Girona. “Es un gran proyecto que nos ilusiona y en el que trabajamos desde hace mucho tiempo”, recalcó el alcalde. Fue en esa reunión cuando se planteó la primera y necesaria pregunta sobre la gestión del museo, teniendo en cuenta que distintas administraciones están involucradas, por lo que se anunció que se trabajaba "con la idea de crear una fundación" para la puesta en marcha y futura administración del espacio. De esta forma, desde el consistorio confirman que actualmente se continúa con el trabajo para dar con la forma jurídica que permita la gestión del museo, una fórmula necesaria pero que todavía no se ha concretado.

Tal y como se avanzó en la reunión del pasado año, el proyecto se llevará a cabo en tres sedes cercanas entre sí, generando un ‘circuito’ museístico en Poblats Marítims: las Atarazanas, el antiguo Varadero y la Casa del Bous. Cada uno con sus propias especificidades. Así pues, actualmente las Atarazanas continúan siendo utilizadas como espacio expositivo, un singular inmueble que acoge las muestras seleccionadas a partir de un proceso de selección abierto impulsado por la concejalía de Cultura. Sería esta la sede principal, donde se ubicarían oficinas y almacén, así como exposiciones permanente y temporales, tal y como se desprende de un primer boceto aunque, bien es cierto, en este reparto todavía no se concretaban cuáles eran las otras dos sedes. De igual forma, para completar el recorrido museístico también suenan los nombres de la Estació del Grao -la más antigua que sigue en pie en España y ahora cerrada a cal y canto a la espera de dotarla de uso- y el edificio del reloj, que se han ofrecido para acoger exposiciones temporales.

Con el proyecto museológico por definir, la apertura se hará por fases, siendo la Casa dels Bous y el Varadero las primeras por ser más “asequibles” económicamente, indicaron desde el Ayuntamiento hace un año. El segundo, situado frente al edificio Veles e Vents, tomará así un nuevo rumbo después de que se paralizara el proceso de licitación, cuando apenas quedaban unos días para su adjudicación, por el que se iba a instalar allí un restaurante. Otro caso bien distinto es el de la Casa dels Bous. Los problemas por la licencia de actividad en el inmueble, construido en 1874, marcan el presente de un espacio actualmente dedicado a actividad lúdico-cultural. En este caso, los trabajos de adecuación se financiarán con los dos millones de euros destinados a patrimonio cultural del total de treinta millones -15 procedentes del Ayuntamiento y 15 de la Unión Europea- a través del proyecto de "regeneración y dignificación" EDUSI para los barrios de Cabanyal, Canyamelar y Cap de França. Será con este presupuesto que también se acometa la rehabilitación del edificio para la nueva Junta Municipal de Distrito en la calle Barraca y rutas culturales.

Actualmente no existe ningún museo de estas características en la provincia de Valencia, mientras que Alicante suma siete espacios expositivos (el Barco Museu Esteban González y el  Museu del Mar i de la Pesca de Santa Pola; los Museos Flotantes y el Museu del mar i de la Sal de Torrevieja; el Museu del Mar d’Altea; el Centro Cultural Marítimo de Benidorm y el Museu Nova Tabarca) y Castellón uno. Precisamente es la cuestión de la dispersión territorial una de las incógnitas sobre el museo. Con tres sedes previstas en la ciudad de València, desde la Diputación valoran que es un proyecto que ha de extenderse para configurar en última instancia "una red de museos marítimos". En cualquier caso, es el Museu Marítim de Barcelona el gran referente, creado en 1993 y alojado en las Reales Atarazanas, un espacio que hace apenas cuatro años se remodeló en profundidad.

“Hay una riqueza brutal, el resto está en recuperar todo lo que se pueda”, explica Arturo Monfort, director de I+D+i de la APV. A la espera de que el museo empiece a andar y se concreten los pasos necesarios para la ejecución de un plan museográfico, ahora trabajan por identificar aquellos elementos que en última instancia formarían el museo, un “circuito cultural” que tendrá en cuenta tanto el apartado tangible (infraestructuras como diques o muelles; superestructuras –edificios o faros-; navegación; pintura y escultura o documentos) como el intangible (tradiciones y expresiones orales, como la Semana Santa Marinera; usos sociales o técnicas artesanales) y subacuático. “Se trata de hacer un ejercicio de ordenación del patrimonio que hay”, añade Monfort.

En el caso de la Autoridad Portuaria, en un primer momento aportaría su colección de modelismo naval, formada por 18 maquetas a escala construidas entre 1979 y 2011 en las que se pueden apreciar las diferentes etapas de la construcción naval hasta el siglo XX. Esta forma parte de aquellos elementos que suponen el punto de partida del museo en cuanto a contenido. A ella se suma el archivo histórico de la Unión Naval de Levante, que cuenta con maquinaria, biblioteca, 5.000 planos y fotografías; el archivo histórico de La Maquinista Valenciana y de los Docks Comercials de València, que suma las memorias entre 1916 y 1980, documentación del personal y planos originales de Víctor Gosálvez. Por último, cuenta con el fondo fotográfico Luis Vidal, una colección particular formada desde finales del siglo XIX que refleja de competiciones deportivas o la Semana Santa Marinera a los barcos hundidos por los bombardeos de la Guerra Civil.

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