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DISEÑO PARA EL PENSAMIENTO

Diseños de cabeceras míticas de la televisión española. Un dos tres, responda otra vez

Especial para nostálgicos a partir de un repaso a las diez gráficas que acompañaban a algunas de las melodías más pegadizas de la historia

3/10/2016 - 

VALENCIA. En su día ya hablamos de diseño de títulos de crédito en el cine, con los maravillosos y precoces trabajos de Saul Bass, Maurice Binder o Pablo Ferro, quienes entre los 50 y los 60 ya tenían dominado el arte del diseño aplicado al movimiento (los motion graphics de hoy en día) y con ello los primeros segundos de los taquillazos de Hollywood.

En España, a inicios los años 70, aún se rotulaba para televisión a mano sobre un cartón delante de la cámara, y no es que se haya mejorado mucho. Son contadas las excepciones en las que destaca el diseño aplicado a material televisivo en nuestro país, síntoma por un lado de falta de madurez en la industria y por el otro de la consabida carencia de cultura visual y del diseño en España. De hecho, el diseño gráfico en televisión y cine español es una asignatura pendiente, reflejada en la inexistencia de Premio Goya, por ejemplo, al mejor cartel o mejores títulos de crédito. 

Las comparaciones son siempre odiosas, y tener a un tiro de click o del mando a distancia las producciones norteamericanas de canales de pago evidencia esta brecha cultural y televisiva.

Recordamos esos primeros instantes de los programas, concursos o series por la música que los acompaña, y nos referimos a ese minuto introductorio como “la sintonía”, otro detalle más de que lo valorado era el audio, y no lo que ocurría en pantalla. De ahí el famoso silbido de Verano Azul, los latigazos de Informe Semanal, la adaptación monosilábica y sin letra de Barrio Sésamo o Joaquín Sabina con las manos en la masa.

Estas sintonías conforman nuestros recuerdos, así que junto la gráfica que las acompañaban mis recuerdos pasan aquí a conformar este repaso al diseño de cabeceras de programas de la televisión española. ¡Bienvenida, nostalgia!

La familia Telerín

Aunque en cabeceras televisivas España no estaba precisamente a la vanguardia durante una dictadura en la que era imposible saber qué se hacía creativamente en el extranjero, en el campo de la animación y el dibujo animado destacaban grafistas españoles como José Luis Moro Escalona, creador en 1964 de La Familia Telerín. La ráfaga del “Vamos a la cama” avisaba a los niños de que la programación infantil había terminado y se convirtió rápidamente en parte de la cultura televisiva del país, exportada incluso al extranjero.

Los Estudios Moro fueron pioneros en animación y en publicidad en nuestro país, y gracias a ellos nacieron también Ruperta y legendarios anuncios y gráficas para Tío Pepe, Gallina Blanca o Cola Cao.

El hombre y la Tierra

En 1974 se emitía por primera vez El Hombre y la Tierra, la serie de Félix Rodríguez de la Fuente a medio camino entre el documental y el formato de presentador aventurero inmerso en el medio salvaje que tanto abunda cuatro décadas después. La serie se convirtió rápidamente en un éxito internacional y, a partir del fallecimiendo del naturalista en 1980, en mito.

La cabecera en sí estaba compuesta por mosaicos de imágenes, y sin duda fue la sintonía, compuesta por Antón García Abril (autor de otros tantos éxitos televisivos), lo que la hace tan recordada hoy.

Un, dos, tres...

Como todo lo que toca la varita de Chicho Ibáñez Serrador, las cabeceras del Un, Dos, Tres eran tan geniales como rompedoras. Dibujos animados para introducir un concurso, con melodía de Adolfo Waitzman y letra del propio Ibáñez Serrador, con una mascota y socarronas rotulaciones, evolucionando desde 1972 hasta 2004 pasando por diferentes etapas. Un clásico. Y tanto su formato como su cabecera eran tan buenos que no parecían sacados de la televisión española.

Verano azul

Aquellos silbidos (melodía de Carmelo Bernaola), aquél paseo en bici por el municipio malagueño de Nerja y aquellos planos aéreos acompañados de unos sobrios rótulos tipográficos acuñaron la introducción de Verano Azul, en pantalla desde 1981.


Estos austeros rótulos lo eran sobretodo por las carencias técnicas, pero al menos no pretendían cosas a las que no llegaban. Ahí tenemos también los de Curro Jiménez (1976), Fortunata y Jacinta (1980), Turno de oficio (1986), Juncal (1989) o Brigada Central (1989). Eran casi un catálogo de familias tipográficas con muy poco ritmo y recursos de montaje. Los 80, tan movidos y tan estáticos.

La bola de cristal

La movida de los 80 tuvo en La Bola de Cristal su peculiar programa transgresor para niños. Comenzaron a echarlo (si hablamos de nostalgia tenemos que utilizar este verbo) en 1984, con Lolo Rico a la dirección, y posiblemente no podría emitirse hoy en día por estar fuera de todo canon infantil ya que nos trataba a los niños como adultos. La sintonía estaba interpretada por Alaska, fue compuesta por José María Cano de Mecano. El programa tenía varias secciones e incluso sub-cabeceras, como la de Gurruchaga para La cuarta parte.


Documentos TV

En 1986 se comenzó a emitir el espacio de documentales Documentos TV, caracterizado por una inquietante cabecera, por un montaje con un lenguaje poco convencional de estremecedoras imágenes, para colmo desacompasado con una turbadora sintonía, fragmento de Paris, Texas de Ry Cooder.

 que adquirió una nueva dimensión acompañando a esa secuencia de espeluznantes imágenes.

Informe semanal

En el formato del telediario (la marca Telediario es propiedad de RTVE, por cierto) encontramos una buena síntesis de la evolución del diseño de cabeceras de la televisión española. A menudo repitiendo iconografía como los mapas de países del mundo, globos terráqueos, antenas, satélites, ondas o relojes, intentando ir a la vanguardia en infografías y en técnicas por ordenador.

Informe Semanal sería un paso más experimental en este campo de los informativos, a lo que si además le añadimos aparecer en el Libro Guiness de los Records nos da la idea de la de años (43 para ser exactos) que lleva emitiéndose y nosotros familiarizándonos con su sintonía. Sintonía, por cierto, compuesta por Rafael Beltrán y que ha sobrevivido a todos sus cambios de cabecera (y cuando alguien la ha cambiado ha tenido que volver de nuevo a adaptarla).

En 1987 daban su gran salto al diseño por ordenador con la cabecera que más tiempo estuvo en pantalla (16 años), haciendo así de su logo parte de la cultura visual de la tele.

Con las manos en la masa

La incursión en el mundo del 3D por ordenador hace de la cabecera de Con las manos en la masa, en su rediseño de 1987, una auténtica pionera. El programa llevaba en antena desde 1984, duró hasta el 91, y si algo fue inalterable, además de su presentadora Elena Santonja, fue la melodía de Vainica Doble con Joaquín Sabina. En su cabecera del 87 saltaban al 3D mientras la cámara virtual repasaba escenas a la mesa o en la cocina en la historia del arte.

Farmacia de Guardia

Al igual que Con las manos en la masa repasaba cuadros históricos, Farmacia de Guardia recorría en su cabecera, acompañada de la inolvidable melodía de Bernardo Bonezzi, algunos históricos anuncios de medicamentos, fetiches para coleccionistas de estos trabajos de lo que eran los precursores del diseño y la publicidad. La serie más vista de la historia de España.

El Ministerio del Tiempo

La cabecera de El Ministerio del Tiempo entra en la era de pasar a llamarlos títulos de crédito. Nacida en 2015, es una de las excepciones que comentábamos al principio de este nostálgico repaso, toda una superproducción en sí mismos que son el opuesto a tantas otras aberturas de series españolas contemporáneas, desde Cuéntame (2001) a Águila Roja (2009) pasando por Amar en tiempos revueltos (2005), claros ejemplos de no estar a la altura respecto al producto.

En El Ministerio del Tiempo, la sintonía de Darío González Valderrama va entretejida con un gran trabajo coral de diseño y animación, de los que se encarga el estudio especializado en el mundo del cine User T38 junto a la diseñadora Natalia Montes (autora también del logotipo de la serie) y a Álex Serna y Alberto Sánchez ilustrando y animando respectivamente los personajes. La composición digital la dirige Antonio Jiménez econ ayuda de Joaquín Gutiérrez. Todo coordinado por Marc Vigil, director de la serie, quien reconoce la influencia de Saul Bass con un toque de steampunk.

Por último, de bonus track, un ejercicio no oficial sobre los créditos de El Ministerio del Tiempo a cargo de Alejandro Monzó, montador en publicidad quien para autopromocionarse realizó un montaje de la cabecera ministérica revisionando cómo habría sido en los 90.


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