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DISEÑO PARA EL PENSAMIENTO

El diseño institucional valenciano sale de la UVI: un año de carteles

Tras los primeros doce meses de diseño profesional en las instituciones valencianas, es necesario un repaso para poner en perspectiva el cambio producido

16/05/2016 - 

VALENCIA. Ha pasado ya casi un año de las elecciones locales y autonómicas que culminaron en un cambio de gobierno para gran parte de la Comunitat Valenciana, un cambio de color político que si algo no hizo fue pasar desapercibido, ya que fueron muchas las medidas que se tomaron a corto plazo.

Este cambio de gobierno hizo que, en términos generales, se cambiase la forma de comunicar desde las instituciones. Y como parte esencial del proceso de comunicación, el diseño de las campañas y cartelería pronto adquirió un nuevo cariz, un nuevo aspecto visual que respondía al proceso de cambio en la manera de contratar a los responsables de todos estos materiales con los que las distintas entidades públicas transmitían sus mensajes a la ciudadanía. Se trataba pues de un cambio de raíz, del modelo de contratación, abandonando los concursos especulativos de diseño tan criticados por el colectivo profesional y apostando por la profesionalización.

Profesionalizar la comunicación, algo tan sensato que durante años había parecido una locura, no sólo suponía un cambio burocrático sino que representaba el respeto por un sector profesional y la promoción del mismo desde las instituciones. Una medida de políticas de diseño que pocos meses antes era una utopía.

Resulta muy pedagógico comparar la evolución de los carteles municipales de Valencia en la última década para observar su caída en picado hasta contrastar con los proyectos resultantes tras el cambio de proceso de selección de diseñadores. Puestos sobre la mesa los carteles encargados en los últimos meses, el panorama es tranquilizador y alentador.

Este cambio de procedimiento de contratación hacia la profesionalización de los carteles o campañas se produjo gracias a la fórmula de Llamada a Proyecto que la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana llevaba años intentando trasladar, sin ninguna suerte, a los representantes políticos de los distintos entes gobierno valenciano. La Llamada a Proyecto supone sacar una convocatoria con una descripción del proyecto a realizar, para que cualquier diseñador envíe su candidatura a participar, compuesta por su carta de presentación y sus trabajos anteriores que le avalan como profesional, sin necesidad de realizar un trabajo ex profeso (algo que supondría una inversión no remunerada de tiempo y esfuerzo). De ahí que la fórmula anterior del concurso público, abierto y no remunerado (sólo para el ganador) donde cualquiera podía presentar un proyecto ya finalizado, suponía la especulación con el trabajo de mucha gente y no sólo fomentaba el intrusismo sino que consiguió rebajar los niveles de calidad a cotas vergonzosas.

La ausencia de buen gusto que estaba instaurada como algo normal en Valencia por una falta de cultura visual fruto de años de desprofesionalización ha ido virando en los últimos meses, no sin algún altibajo, hasta situar el nivel del cartelismo institucional valenciano en muy buen lugar. Aunque al principio había cierta incredulidad en el sector, ha terminado siendo un comentario habitual en tertulias entre diseñadores concluir en que el cambio está siendo absolutamente para bien, sobretodo teniendo en cuenta de dónde venimos. Así lo afirma Ibán Ramón, diseñador de la imagen y carteles de las Fallas 2016, que se convirtió junto al cartel para el 9 d’Octubre de 2015 realizado por Gallén+Ibáñez en uno de los estandartes de esta nueva forma de hacer respecto al diseño en Valencia (ambos fruto de una selección por Llamada a Proyecto): "La prueba que yo voy haciendo es, cada vez que sale uno, compararlo con el equivalente de la época anterior y oye, el algodón no engaña", afirma el diseñador Valenciano.

Tanto los carteles de Ramón como el de Gallén+Ibáñez pasaron de ser emblemas de esta nueva participación de profesionales en el diseño de la comunicación de las renovadas instituciones a convertirse en armas políticas de la oposición, que no dudó en intentar desprestigiar rápidamente a profesionales cuya reputación y trayectoria ni se tambalearon, precisamente por no estar hechas las críticas desde colectivos profesionales sino buscando una polémica que no pasó de anécdota. "Además de medir el nivel de los carteles, es de justicia hacer también una valoración muy positiva del uso de los mupis urbanos para difundir los carteles" añade Ibán Ramón. "En Valencia parecía que el cartel había muerto, que era algo del pasado, pero ahora se ha demostrado que no, que en el siglo XXI el cartel sigue siendo una herramienta estupenda".

Matizando sobre este cambio de fórmula de contratación, desde el intrusismo a la profesionalización, el autor de los carteles de Fallas de este año es consciente de que aún hay cosas que mejorar: "Además de no descuidarse encargando carteles a profesionales no especializados o que no puedan garantizar un nivel adecuado, hay que aprender que en los carteles más de cuatro o cinco marcas empieza a ser imposible de soportar, porque dejan de ser visibles y torpedean la eficacia del cartel». Citando ejemplos de cartelería en ciudades como París, Zurich, o Basilea, prosigue: «Hemos llegado a tener en las calles carteles con decenas de logotipos, tendremos que explicar a quien nos encarga que el cartel no es el sitio en el que ofrecer espacio a marcas como contraprestación a una colaboración, y reservar este lugar a unas pocas, una, o ninguna marca".

Ya han implantado el sistema de Llamada a Proyecto la Generalitat Valenciana, el Ajuntament de València (Concejalía de Igualdad, Concejalía de Cultura Festiva, Concejalía de Juventud), el Centro de Artesanía de la Comunidad Valenciana, el Institut Valencià de la Joventut, la Fundacióo pel Llibre i la Lectura, la Diputació de Castelló y la recién creada Agència Valenciana Innovació, entre otras instituciones valencianas. Mediante esta fórmula, además de los ya citados carteles de Fallas y la imagen conmemorativa del 9 d’Octubre, en pocos meses hemos podido ver la imagen del Día Internacional contra la Violencia de las Mujeres realizada por Lina Vila, la exposición de los Premios de Artesanía de la Comunitat Valenciana diseñada por Enblanc, los encargos de Generalitat Valenciana a Elías Taño y del Pla Valencià de Foment del Llibre i la Lectura a Yinsen, el stand del IVAJ en Expojove diseñado por Nueve estudio, el montaje expositivo Enjoiades de Kumi Furió y Rosa Bou, el cartel anunciador del Dia oficial de la província de Castelló por Boke Bazán, y otros proyectos ya otorgados pero aún no publicados como la identidad corporativa de la Ruta de la Seda en la Comunitat Valenciana que realizará Juan Martínez Estudio, el naming de un proyecto cultural por desvelar que presentará Èxit, la identidad corporativa de la Agència Valenciana de la Innovació que resolverá Pepe Gimeno Proyecto Gráfico, la imagen de este año de las Fogueres d’Alacant a cargo de JuarezCasanova Estudi o la imagen de la 130ª edición del Certamen Internacional de Bandas de Música Ciudad de Valencia. No son los nombres sino los resultados, los que avalan el éxito de esta nueva fórmula.

Aunque es cierto que no todos los nuevos diseños que hemos visto por las calles responden a una Llamada a Proyecto, y es que hay que reconocer que no siempre es la fórmula, y no hay problema con ello siempre que se respete la profesionalización del encargo así como el pago a cambio de trabajo, sin concursos especulativos de por medio. A veces por tiempos que requieren más agilidad en el proceso, pero aquí es donde entra otra carencia de las instituciones, y es que sin el asesoramiento adecuado es fácil equivocarse en la elección, más cuando se carece de experiencia previa. Tal vez por eso este ha sido el punto débil de los nuevos encargos directos de algunos organismos, que aunque criticable, hay que reconocer que con sucesivos proyectos se ha sabido enderezar y ha quedado como algo residual. Apenas un par de meses después del nuevo gobierno en el Ayuntamiento de Valencia, varias de sus concejalías estaban ya asesorándose, y la Regidoria de Mobilitat Sostenible fue de las primeras en estrenarse con profesionales, a quien siguieron la de Igualdad y la de Cultura Festiva. Fue aquellos primeros meses cuando más tropiezos se cometieron y siempre por no confiar en profesionales especializados en el tipo de proyecto que se les encargaba, como la nueva marca de Festes de València o el polémico (por laico) cartel navideño. Falta de buen asesoramiento, de experiencia al fin y al cabo, al no tener un jurado profesional que sí da la Llamada a Proyecto. Con la perspectiva que sólo da el paso del tiempo se puede afirmar ahora con alivio que la maquinaria se estaba engrasando, y la prueba es que a partir de entonces se han encadenado sucesivamente trabajos más que competentes.

Fruto de encargos directos, entre otros, la prolífica Regidoria de Cultura Festiva del Ayuntamiento de Valencia rompía con la tradición de nefastos carteles al encargar a Pablus el cartel de Expojove para 2015 y a Yinsen el de los Conciertos de Viveros de 2016 recién presentado. La Regidoria de Mobilitat Sostenible planteó recientemente una colaboración con ilustradoras valencianas fruto de la cual ya se ha presentado el cartel de Laura Pérez anunciando que Ciutat Vella recupera las calles, y la Regidoria de Comerç, arrancó su comunicación con una serie de colaboraciones con Socarrat. El IVAJ está en estos momentos trabajando con varios diseñadores como Nueve estudio, Boke Bazán y Estudio Menta, la Regidoria de la Devesa-Albufera junto a la Conselleria d'Agricultura, Medi Ambient, Canvi Climàtic i Desenvolupament Rural ha realizado con Okisam toda la campaña de promoción de L’Albufera y Dídac Ballester realizó la nueva marca de València Turisme para la Diputació de València. Con cada nueva presentación podrá haber un debate alrededor de la calidad de los trabajos, lo que, a la vista está, ha hecho reaccionar positivamente a los convocantes, pero de momento los procesos de contratación están siendo transparentes y, salvo contadas excepciones, siempre a profesionales del diseño o de la ilustración. 

En todo este año, tan sólo ha habido un vestigio de la etapa anterior, fruto del vicio interno a la hora de convocar un nuevo diseño institucional, y fue el concurso público, especulativo y abusivo, organizado por la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas para el cartel del Dia de la Dona 2016. El resultado, un gran trabajo de Cristina Durán, dejó en el camino y sin remunerar al resto de participantes en una convocatoria, por lo tanto, muy desigual. Llama la atención que dentro de la misma Generalitat Valenciana, que con este nuevo gobierno de forma tan impecable está gestionando los procesos de contratación de diseño, se les haya colado esta convocatoria.

Uno de los últimos carteles municipales presentados, que quedará en el recuerdo de los más significativos de estos 12 meses de cambio, ha sido el realizado por el ilustrador Luis Demano para el Corpus, no exento de polémica precisamente por reivindicar la profesionalidad del trabajo de diseñadores e ilustradores.

Demano, quien ha colaborado en medios como la revista Plaza o El Mundo, destaca que en su proceso de trabajo para el Ayuntamiento de Valencia le sorprendió que los representantes públicos tenían una cultura visual acorde con el cargo político que ocupaban. «Me han mostrado un interés sincero por renovar la imagen gráfica de la ciudad, y su aportación a mi proceso de trabajo ha añadido calidad al resultado final», comenta satisfecho. En estos momentos, dentro del sector se percibe optimismo en que termine la etapa de ausencia de criterio que ha caracterizado durante años al Ayuntamiento de Valencia. Una nueva clase de políticos, de los que escuchan, supieron aplicar a sus programas la fórmula para corregir errores anteriores. "Un sueño hecho realidad", añade Luis Demano.

El ilustrador saca otro tema peliagudo, el de la remuneración: "Aunque me consta que se está haciendo un esfuerzo para dotar de presupuesto a la cartelería que antes no se hacía, o lo tenía muy reducido, creo que las tarifas con las que se trabaja son bajas en relación a las expectativas de calidad que se nos exige. Espero que en el futuro esta situación pueda llegar a revertirse porque la combinación de un trato respetuoso tanto en lo personal como en lo económico podrían posicionar a Valencia como un referente en nuestro sector a nivel nacional". A propósito del tema económico, en contra de lo que algunas instituciones pensaban el coste de hacer las cosas bien no se dispara, tanto convocando una Llamada a Proyecto como con la contratación directa pero profesional, y a menudo con los concursos se despilfarraba presupuesto realizando una doble convocatoria (doble difusión de las bases por un lado y el proyecto final a posteriori). Además de que, en concepto de diseño y comunicación, todo coste debería contemplarse como una inversión, y no como un gasto, ya que no hay nada que salga más caro que la utilización del mal diseño.

Demano aboga también por que haya un máximo de encargos que cada autor pueda realizar para las diferentes instituciones locales y autonómicas: "Nada me haría más ilusión que muchos de esos encargos fueran a parar a gente más joven que está empezando, fomentando así un reparto equitativo también a nivel generacional. De este modo se ayudaría además a levantar el vuelo a las nuevas generaciones sobradas de talento".

Ya no existen las voces críticas de años atrás, y aunque es cierto que es más fácil criticar con el viento de cara, objetivamente queda poco de todo aquello contra lo que alzar la voz. Se ha escuchado al colectivo de diseñadores que ponían el grito en el cielo con los carteles municipales de la última década, incluso se les ha obedecido en la solución al problema, con lo que la calidad del diseño valenciano utilizado en comunicaciones públicas ha ascendido exponencialmente. Y es que había que decir las cosas claras, pero hay que seguir haciéndolo, ser críticos con la gestión pública (siempre mejorable, ahora mismo en el terreno del asesoramiento de profesionales capacitados) e incluso con quien está representando a los colectivos profesionales, como la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana que continúa dando abrigo y promocionando a concursos perjudiciales de algunas de sus empresas asociadas o la Asociación Profesional de Ilustradores de Valencia que continúa organizando el concurso especulativo del cartel de la Feria del Libro y participando en jurados de convocatorias que avalan la mala praxis, toda una paradoja cuando luego son estas organizaciones las que conforman los comités que deben decir a la administración pública que estos concursos son nocivos.

Casos como el de Valencia serán ejemplificantes en cuanto a diseño. Valencia se ve diferente y es algo que llama la atención a quien la visita de nuevo. Sus carteles son mejores, y esto conlleva mejor comunicación entre ciudad y ciudadanos. El primer paso para recuperar una buena educación visual era este, y a partir de aquí será cuestión de años airear, para que el estándar del diseño actual sea el buen diseño.

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