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parón a la actividad económica

El gran atasco: la falta de personal administrativo bloquea la concesión de licencias en València

14/05/2017 - 

VALÈNCIA. Las prioridades no dejan de ver las urgencias en el Ayuntamiento de València. El Govern de la Nau sufre una enorme carencia de personal que a duras penas está cubriendo. Si bien recientemente se anunció la modificación de la plantilla con un pequeño incremento de 69 trabajadores, la inmensa mayoría de ellos son trabajadores sociales (62) que se han dedicado a las tareas de Dependencia que ha asumido el consistorio.

En paralelo, la “elevada” falta de personal, tal y como la calificó en febrero el alcalde, Joan Ribó, sigue sin cubrirse. Y es especialmente evidente en áreas sensibles de la economía municipal como los departamentos de Licencia de Actividades o Urbanismo. Los parones en algunos casos superan el año. El escaso personal del que dispone el consistorio no puede dar salida a todos los expedientes y estos se van acumulando y creciendo a cada día que pasa.

El atasco burocrático afecta a todas las áreas y está bloqueando proyectos como por ejemplo la apertura de un Consum en el edificio de La Patatera de Benimàmet, sede de la antigua discoteca Arena Auditorium. En estos momentos en la cooperativa manejan una previsión de que tardarán un año en tener la licencia para poder trabajar en el edificio y recuperarlo. Es tal la inseguridad sobre cuándo podrán empezar a trabajar en el inmueble que ya no se manejan ni calendarios. 

Y su caso no es precisamente el único. Un promotor inmobiliario valenciano relataba esta semana como el pasado mes de diciembre solicitó que se le asignara un técnico para comenzar a tramitar la licencia de construcción de su próxima promoción. Estamos a mayo y aún no hay técnico asignado; algo así como ir a la carnicería, pedir turno y que, cinco horas después, no se le haya dado.

Preocupa entre los empresarios

La situación es conocida y ha sido objeto de comentarios “en numerosas ocasiones” en grupos de trabajo de la Confederación Empresarial Valenciana. “La lentitud en la tramitación de licencias ralentiza mucho la ejecución de obras de rehabilitación y reforma en edificios y viviendas”, explican fuentes consultadas. Y añaden: “Además, en muchas ocasiones, condiciona el acceso a determinadas ayudas por el incumplimiento de plazos”, ya que como no se dan las licencias y no se pueden solicitar estas subvenciones.

Un promotor de larga trayectoria explica que desde “verano a aquí se habían solicitado 50 licencias de obra nueva”. En todo este tiempo, añade, ninguna de ellas se ha activado. El departamento de Urbanismo, comenta, tarda más de un año en conceder una. 

Y no es el único. La falta de personal administrativo y cualificado es transversal. En algunos servicios, como quiera que están en funcionamiento las 24 horas del día, los siete días de la semana, hay días laborables en los que la plantilla disponible es prácticamente la mitad que en 2010.

Atados de manos y pies

Las prejubilaciones y recortes realizados por el PP durante la última legislatura, unido a la imposibilidad de reinvertir el superávit presupuestario en contratar a personal, hace que el Ayuntamiento de València se encuentre en un atolladero y se haya convertido, al mismo tiempo, en un embudo para la actividad profesional en la ciudad; verdugo y víctima. En Urbanismo, como quiera que lo previeron, sí han intentado activar el departamento y encontrar soluciones. Para ello se incorporaron a cuatro aparejadores, pero siguen siendo insuficientes para todo el caudal de trabajo. Otros, ni siquiera eso.

Con el agravante de que el consistorio pierde además una de sus vías de ingreso más notable. Como recuerda uno de los promotores inmobiliarios consultados, “los ayuntamientos son de carácter deficitario”; “si hay algo que ha dado dinero es en la recaudación impositiva”, añadía; “el 4% del presupuesto de construcción de una obra se va en tasas”. Un pedazo de pastel muy jugoso que el consistorio no puede ni catar, porque no tiene operarios suficientes para encender el horno de las licencias.

En este contexto, voces desde el seno del Govern de la Nau han reclamado que se reoriente la política de empleo público del Ayuntamiento y que se desarrolle una oferta más amplia y, sobre todo, que responda a las necesidades de todas las áreas municipales. Mientras, otros concejales optan por un perfil más discreto y eluden pronunciarse sobre la falta de personal, asumiendo que es un mal común.

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