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Lay Hoon Chan 

La presidenta, ante su reto más difícil

Llegó desde Singapur enviada por Peter Lim y ha cumplido un año como presidenta de la entidad deportiva más importante de la Comunitat Valenciana. Aunque cada vez dedica más tiempo al club, Lay Hoon Chan es todavía desconocida para la sociedad valenciana y la afición

24/03/2016 - 

VALENCIA. Cuando aterrizó en Madrid el 16 de mayo de 2014 Lay Hoon Chan lo hizo para cambiar la historia del Valencia CF. Su negociación con Bankia definiría el panorama de un nuevo club en Mestalla, por primera vez en manos de un inversor extranjero, de un país tan lejano como Singapur. Aquellos meses de negociaciones con el banco se preveían tan intensos, que la ejecutiva asiática se sorprendió de que en España hubiera tantos festivos. Ella venía para negociar y la desesperaba que la citaran de un viernes para el lunes siguiente o que sus interlocutores hiceran puente. «Deberían trabajar todos los días porque tienen problema muy gordo con el Valencia», le oyeron decir. Firmados los contratos con Bankia, LayHoon pensó que lo peor ya había pasado y que llegaba el tiempo de disfrutar del fútbol junto a su jefe y amigo Peter Lim, propietario de Meriton.

Sin embargo, los 12 meses transcurridos le han dado la experiencia suficiente para asegurar que «dirigir a un club de fútbol es mucho más complicado que cualquier otra empresa » de las que gestiona, y no son pocas. En el mundo del balón, invertir 30 millones de euros en un activo, en forma de futbolista, no asegura nada. Es algo que intenta asimilar mientras pregunta una y otra vez: «¿Qué le pasa al equipo?». Esas dudas deportivas la llevaron a destituir a Nuno. Ella fue quien le hizo a ver a Peter Lim que el proyecto que tienen preparado para el Valencia corría peligro si no despedían al técnico portugués. «Se tiene que ir», le dijo a Lim, y Nuno se fue, buena muestra de la confianza del inversor en su mano derecha.

Nacida en Singapur en 1964, casada con un economista experto en auditoría —como ella— y con un hijo, Lay Hoon Chan es, desde diciembre de 2014, la primera presidenta de la historia del Valencia CF. Licenciada en Economía por la Universidad Nacional de Singapur en 1986, posee un extenso currículum en administración de empresas, aunque empezó auditando cuentas para una de las big four, Ernst & Young (EY). El club valenciano es el último gran negocio en el que se ha embarcado por encargo de su inseparable Peter Lim, para el que trabaja desde hace mas 20 años.

El Valencia CF SAD es la empresa que más le está costando domar de todas las que dirige del grupo Meriton porque es la menos parecida, por imprevisible, a una sociedad mercantil. LayHoon vive constantemente subida a su jet privado, el mismo que impacto al valencianismo la primera vez que apareció con él en el aeropuerto de La Coruña en el primer viaje que hizo para ver al Valencia en Liga, cinco días antes de que Lim firmara de manera definitiva la compra de la mayoría accionarial del Valencia. Quienes la han conocido de cerca estos meses en Valencia afirman que es pausada en su alocución, firme en sus órdenes, cercana a los ejecutivos con los que trabaja en el día a día y afable en el trato, pero a la vez marcando siempre las distancias.

La persona que representa al máximo accionista en el club compagina el cargo de presidenta del Valencia con el cargo de ejecutiva de peso en, al menos, otras veinte empresas. Destaca entre ellas la presidencia de uno de los principales grupos médicos de Asia, Thomson Medical. Sin embargo, ahora aprende en un curso acelerado que los balances pasan a un segundo plano si la pelota no entra o el fichaje estrella no funciona. El fútbol es la ilusión de su amigo Lim, pero, de momento, los sufrimientos que genera en el día a día son cosa de ella.

Siempre con Lim

«Es la mano derecha de Peter Lim. Todas las decisiones inversionistas del magnate asiático pasan por sus manos. Ella es quien ejecuta todas esas decisiones», afirma el expresidente del club de Mestalla, Amadeo Salvo. LayHoon comenzó su andadura profesional trabajando en pequeñas auditoras asiáticas, casi siempre enfocada a negocios de bolsa, y pronto dio el salto a la gran consultora Ernst & Young. Allí se hizo un nombre dentro del mundillo financiero de la bolsa de Hong Kong y Singapur y conoció a Peter Lim, con el que lleva dos décadas ejecutando sus adquisiciones y gestionando sus negocios. «Cuando Lim tiene un problema, es ella quien lo resuelve siempre.

Él la envió a negociar con Bankia porque sabía que desde el momento en el que se lo encargaba podía quedarse tranquilo y seguro de que la operación terminaría haciéndose», afirma un expatrono de la Fundación Valencia CF que participó activamente en el proceso de venta.

Como cabeza visible de Meriton, del que posee un porcentaje accionarial, la presidenta del club blanquinegro tiene la intención de facilitar las relaciones empresariales y comerciales entre Singapur y Valencia, que han mejorado sustancialmente en el último año, aunque es demasiado pronto para considerar que existe un efecto Peter Lim. «Ella nos dijo que Meriton establecería su sede europea en nuestra ciudad y que llevarían a cabo diferentes negocios con empresas valencianas», asegura un patrono.

El pasado mes de octubre, Lay Hoon recibió en Valencia a una representante del Singapore Economic Development Board, Pema Han, que acudió a ella para sondear las oportunidades económicas de la Comunitat.

El primer acercamiento de Meriton al Valencia CF no fue de la mano de Amadeo Salvo: Peter Lim ya se interesó por la compra del club de Mestalla cuando Manuel Llorente era el presidente y, como mujer de máxima confianza del magnate asiático, fue LayHoon la que viajó hasta Valencia para entrevistarse con el entonces máximo mandatario y solicitar un dossier económico del club. Aquello quedó en nada por la mínima predisposición de Llorente a vender la entidad valencianista.

«De la sociedad valenciana le llamaba la atención la importancia de la familia. le recordaba a su cultura»

Pero hubo una segunda oportunidad, que supuso su aterrizaje definitivo en el fútbol. LayHoon nunca olvidará el final del año 2013, cuando Lim le comunicó que iba a volver a intentar la compra del club blanquinegro y menos aún la inacabable negociación que entabló con la gran acreedora, Bankia, para cerrar los acuerdos.

Llegó a España el 16 de mayo de 2014, justo un día antes de que la Fundación Valencia CF votara a  quién le vendía la mayoría accionarial. Sin embargo, antes de esa votación Lim ya fue informado de que tanto al patronato de la Fundación VCF como al Gobierno valenciano su propuesta les había convencido y casi con seguridad iba a ser la elegida. Por eso, LayHoon emprendió viaje hasta la capital del España para negociar con Bankia, que había advertido que sin su aprobación los asiáticos no comprarían el club.

Seis largos meses de negociaciones, fines de semana y puentes incluidos, fueron soportados estoicamente por la ejecutora de los planes Lim. «Nos aseguró que era la negociación más complicada que había tenido nunca», cuenta un destacado miembro del patronato que vendió las acciones a Meriton. Ella llevó la voz cantante en las negociaciones con los ejecutivos del banco y terminó consiguiendo un acuerdo muy favorable para el club, que a día de hoy cuenta con una quita implícita de 61 millones de euros sobre los 230 que debía.

Quienes estuvieron en aquella dura negociación con el banco destacan la profesionalidad de Lay Hoon Chan, su conocimiento del mundo de los negocios, su firmeza pero también su cordialidad. De hecho, tras la firma del contrato ha mantenido reuniones distendidas con los ejecutivos de Bankia con los que tuvo que pelear cada euro. Un patrono de la Fundación la define como «muy inteligente, extremadamente trabajadora y preparadísima a nivel financiero».

La soledad de la presidenta

El 1 de diciembre de 2014 se convirtió oficialmente en la primera presidenta en 96 años de historia del Valencia CF. En su discurso de presentación hizo un guiño a los valencianos al vincular su infancia con la ciudad a través de sus recuerdos de las dulces naranjas que su madre le daba de postre. «De la sociedad valenciana le llamaba la atención la importancia que tenía para nosotros la familia. Era algo que le recordaba a su cultura y que le hacía sentir identi ficada», señala uno de los firmantes de la venta.

Pero Lay Hoon Chan sufrió un gran mazazo el pasado mes de junio cuando se enfrentaron el entrenador Nuno y el director deportivo Rufete. Quien ellos habían elegido como su valenciano en Valencia, Amadeo Salvo, se posicionó claramente a favor del alicantino. Ese enfrentamiento descuadró por completo a Meriton y más todavía a LayHoon.

Ella delegaba toda la gestión diaria en el presidente, con el que tenía y tiene una gran relación personal. Con Salvo en el club bastaba una visita mensual para comprobar que todo iba por el camino correcto. «Sus visitas servían para aprobar inversiones, menores o no, y en materia de fichajes todo se frenó porque Mendes no lo aceptaba», asegura un extrabajador del club. Aquí otro problema: El representante de jugadores Jorge Mendes, el otro amigo de Lim, que no pisa Mestalla pero está casi tan presente como la propia LayHoon en la actualidad del club.

Aunque tuvo que despedir a Rufete En en el club sostienen que ella no estaba de acuerdo

La última semana de junio la presidenta vivió su momento más amargo en el club. Llegó de Singapur a Valencia con la orden de Lim de despedir a Rufete y Ayala. «Sintiéndolo mucho, se tienen que ir porque Peter lo ha decidido así» le soltó a Salvo. En en el club sostienen que ella no estaba de acuerdo, pero la singapurense nunca contradice un mandato de su jefe. La salida de la secretaría técnica fue acompañada de la de Salvo. Algo que LayHoon intentó evitar a toda costa, sin éxito. Con esa salida ella se quedaba un poco más sola y asumía tareas desconocidas.

Muchos han sido los partidos que ha presenciado desde la butaca presidencial de Mestalla. Partidos buenos, regulares y esos en los que ha podido conocer cómo puede llegar a ser la afición del Valencia cuando se enfada. Además de en casa, la presidenta se ha involucrado hasta el punto de haber cuadrado su agenda internacional para asistir a muchos encuentros lejos de Mestalla. A esos partidos suele acudir con su avión privado, rara es la vez que viaja junto al resto del equipo. Es por cuestiones de agenda, ya que cuando puede no sólo sube al avión de la expedición como una más, sino que va uniformada con el chandal oficial del club.

En su primer aniversario se enfrenta a la junta general de accionistas en el peor momento deportivo de la entidad. Se marchó Salvo y acaba de prescindir de la otra apuesta que hizo Meriton a su llegada, el entrenador Nuno, blanco de las iras de la afición. Así, Lay Hoon Chan, mujer y extranjera, está más sola que nunca para detener la caída del Valencia CF, igual que el guardamenta ante el penalti.

(Este artículo se publicó originalmente en el número de diciembre de Plaza)

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