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GRUPO PLAZA

POR UNAS SEÑALES DE CARGA Y DESCARGA

El dueño de Marina Beach acaba en el calabozo por enfrentarse a la Policía

23/09/2016 - 

VALENCIA. Se las prometía muy felices Antonio Calero, uno de los socios principales del Marina Beach Club, cuando mandó confeccionar las señales de carga y descarga para las inmediaciones de su popular club. El pasado martes, sin embargo, la Policía Local denunciaba al empresario por la instalación de las mismas, a cuyo amparo pretendía efectuar labores de esta índole en uno de los tramos más concurridos del Paseo Marítimo durante 24 horas, tal y como se podía leer en la señal.

El problema principal es que no tenía permiso, según aseguraba el Consorcio a la Policía. La entidad encargada de gestionar la Marina Real decía a los agentes que, si bien había previsto crear una zona carga y descarga para el establecimiento, no era en esta ubicación ni estaba planteada para tan pronto. Por tanto, Calero se había precipitado por cuenta propia. 

Sin embargo, fuentes de la Marina confirmaban este viernes que Calero sí tenía un permiso otorgado por ellos, pero que se había producido un "fallo de comunicación" con los agentes, motivo por el que se había impuesto la sanción. Valencia Plaza ha podido saber que encargó su diseño a una empresa de Burjassot y ordenó a los operarios su instalación. 

Pues bien, el tema no quedó ahí. Dos días después, este jueves, dos agentes de la Policía Local encontraron a varios operarios realizando labores cerca de las placas. Puesto que la supuesta irregularidad ya había sido denunciada, se detuvieron a hablar con ellos. Fue entonces cuando el empresario, visiblemente alterado, salió a increparles. Pese a que en la ocasión anterior se había mostrado conciliador, esta vez chilló a los policías y el ambiente se caldeó. Los que pudieron oír la disputa apuntan a una amenaza relacionada con "una bala de plata", hasta tal punto que la situación acabó en un parte por atentado contra los agentes. 

Los partes de atentados van asociados a agresiones, de mayor o menor intensidad, contra los agentes de la autoridad. Por esta razón, Calero fue conducido a Inspección Central de Guardia (ICG) del Cuerpo Nacional de Policía, en Zapadores, donde se encuentran los calabozos para los detenidos. 

No es el primer escándalo del empresario, que el mes pasado ya se vio envuelto en problemas por el horario de cierre, además de tener un expediente abierto por su licencia

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