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de la mano de Verónica Montijano

Los muebles valencianos que vistieron ‘Falcón Crest’ o ‘Dallas’ se renuevan

7/09/2017 - 

VALÈNCIA. La interiorista Verónica Montijano ha lanzado la firma “Vermont Atelier”, una firma de mobiliario que busca así recuperar la herencia familiar de su abuelo Mariano García, segunda generación de la empresa que dio a conocer el mueble valenciano por todo el mundo. A partir de un rediseño y aplicando la artesanía más minuciosa y exquisita, consigue revivir el espíritu de toda una época, con el objetivo de trasladar al siglo XXI las técnicas de alta ebanistería del siglo XVIII, creando piezas herederas del mobiliario versallesco de Luis XV y XVI que encajen en espacios contemporáneos.

 Estas piezas, exclusivas, numeradas y de serie limitada, cuentan la historia de Mariano García, firma referente en el diseño y fabricación de muebles en España durante el siglo XX y gracias a la cual, la industria valenciana alcanzó su mayor momento de gloria, vistiendo los salones más exclusivos de EEUU, Arabia Saudí y Europa o las series Dynasty, Falcón Crest, Dallas y Hotel. Mariano García, segunda generación a cargo de la empresa, fue el artífice de su expansión por todo el mundo.

Su legado póstumo es el motivo por el cuál Verónica Montijano, su nieta, retoma aquellos muebles artesanos de estilo francés tallados a mano y crea réplicas muy puras y de muy alto nivel de ebanistería valenciana. Cada una de las piezas supone una revisión histórica de las originales, de las cuáles no quedaban planos ni dibujos, únicamente algunas imágenes en viejos catálogos. Las piezas, además de por su historia, fabricación artesanal y el minucioso detalle de sus tallas, destacan por sus acabados, que se realizan a partir de técnicas artísticas del siglo XVIII, unos procesos que la historia ha demostrado que perduran en el tiempo.

Panes de oro y plata de ley, estucos manuales, pigmentos naturales y barnices al agua figuran entre los acabados que se emplean en la creación de este mobiliario y que garantizan un envejecimiento con una calidad excepcional. Unas piezas que además contribuyen a revalorizar oficios artesanales en riesgo de desaparición, como son los de tapiceros, ebanistas, tejedores y lacadores, entre otros. “Mi estilo profesional como diseñadora de interiores consiste en crear espacios de arquitectura racionalista de muebles contemporáneos combinados con una pieza clásica. Siempre pensé en cuánto me gustaría que esas piezas fueran las de mi abuelo. Ahora, he dedicado un año a dibujar las piezas, buscar a los maestros artesanos capaces de recrearlas y a los restauradores que pudieran fabricar muebles exactamente iguales a los del siglo XVIII”, explica la interiorista.

 “Creo que estas piezas clásicas, distinguidas y exquisitas puede funcionar en la arquitectura y la vanguardia del siglo XXI. Son piezas individuales con mucha personalidad que no compiten con otros, sino que refuerzan la unión entre modernidad, tradición e historia”, afirma. Ese “maridaje" de las piezas clásicas con otros muebles de estilo contemporáneo se materializará fruto de la colaboración con diseñadores y firmas emblemáticas como pueda ser Martínez Medina. Dos piezas de estilos distintos que establecen un diálogo entre la tradición y la vanguardia, creando de esa forma un estilo irrepetible y único, destinado a establecimientos como hoteles y restaurantes de primera categoría y residencias y locales donde se quiera trasmitir un ambiente exclusivo y elegante.

 “No se trata de fabricar por fabricar. No tengo una industria detrás sino un proyecto romántico de interiorista que cree que este mueble es una pieza necesaria en un espacio, como una buena pintura o escultura. Es arte. Un tributo a mi abuelo que fue quien hizo un esfuerzo titánico por llevar estos muebles a muchos países. Además, siento que es mi deber de recuperar la herencia perdida porque ya quedan pocos artesanos”, explica Verónica Montijano.

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