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AÑO HERNANDIANO

Miguel Hernández y su dimensión internacional

75 años después de la muerte de Miguel Hernández, por tuberculósis y preso, la repercusión la obra del poeta oriolano más allá de nuestras fronteras no deja de crecer

13/04/2017 - 

ALICANTE.- La figura de Miguel Hernández (1910/1942) no deja de crecer a pesar de que se hayan cumplido 75 años de la muerte del poeta de Orihuela en el entonces Reformatorio para Adultos de Alicante, convertido en una prisión del régimen franquista en aquel 1942. Situada en el barrio de Benalúa de la capital, todavía hoy se pueden encontrar murales conmemorativos en homenaje al poeta en alguna de las paredes exteriores del edificio, pese a tratarse de dependencias judiciales. Miguel Hernández no deja de crecer porque su obra ha pasado por diferentes fases a la hora de ser analizada, valorada y ubicada en la más reciente historia de la literatura española y universal.

El autor de El hombre acecha fue, sin duda alguna, uno de los poetas españoles más internacionales, aunque quizás sea esta proyección una de las menos conocidas y difundidas. No es casualidad que el IV Congreso Internacional Miguel Hernández, Poeta en el Mundo que se celebrará el próximo mes de noviembre en Orihuela, tenga como uno de sus temas de estudio y discusión la difusión del legado del escritor en otras lenguas. Para el director de la Fundación Miguel Hernández, Aitor Larrabide —uno de los mayores estudiosos y conocedores de la obra del poeta—, es sin duda alguna a través de las traducciones de su obra donde podemos ver la proyección del poeta fuera de nuestro contexto. Una imagen que comenzó su proyección internacional incluso antes de su fallecimiento.

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La figura de Miguel Hernández como un poeta al servicio de la política, como un poeta comprometido, enfrentada a la del gran escritor, la del poeta completo y universal de su obra más tardía, el virtuoso del Cancionero y romancero de ausencias o el de las Nanas de la cebolla, es un debate que todavía hoy está de total vigencia. Y es quizás su dimensión internacional, la que le ha colocado en el sitio que se merece, el de una figura de la literatura más allá de su compromiso político y de su participación por el bando republicano en la guerra civil española.

José Luis Ferris, quien ejerce la docencia en la titulación de Periodismo en la universidad de Elche que lleva su nombre, y que es cotitular de la Cátedra dedicada al escritor, considera que en ese tema se resume la importancia del oriolano en la historia de la literatura. «Los auténticos poetas, por ejemplo de la generación del 27, los que tenían fama adquirida porque eran poetas de grandes metáforas, de una gran altura y una gran retórica artística, póngase el caso de Alberti, cuando intentaron hacer una poesía de compromiso, fallaron. Intentando acercarse al pueblo hicieron una poesía muy inferior a la que hasta el momento hacían; creían que el pueblo era analfabeto y no les iba a entender. 

El único que lo consiguió sin bajar el listón de la gran altura metafórica y simbólica de su poesía, el único que siguió en la misma línea, el único que consiguió resolver la fórmula del compromiso y la literatura a la perfección, fue Miguel Hernández. Así que se convierte en el paradigma del escritor que consigue conciliar la calidad literaria y a la vez el compromiso político. Y eso no lo consigue nadie en la literatura como lo hace él».

Ha nacido una estrella

El propio autor ya fue testigo de este debate entre pureza literaria y compromiso político de los escritores de su tiempo en el II Congreso Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura celebrado en Valencia durante el mes de julio de 1937, donde firma la Ponencia Colectiva. Y su protagonismo en este encuentro es parte del inicio de la proyección internacional de la obra del poeta oriolano. José Luis Ferris, quien acaba de publicar una revisión de la primera biografía que escribiera sobre la vida y obra del poeta Miguel Hernández. Pasiones, cárcel y muerte, destaca cómo «Octavio Paz, Alejo Carpentier... todos los que fueron a ese congreso, todos los que conocieron a Miguel Hernández, con posterioridad dieron testimonio de cómo era él».

Fue en el II Congreso Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura cuando el poeta de Orihuela encuentra el momento para darse a conocer a un gran número de escritores y de literatos europeos y sudamericanos. Ahí es cuando da prueba de qué tipo de persona es y qué nivel literario posee. Por ello, es el único escritor que envía el Gobierno de la República en un viaje a Rusia para conocer el teatro que se está haciendo en la entonces Unión Soviética porque el teatro soviético de los años 30 era el modelo a seguir en toda Europa en ese momento.

Tal fue a partir de ese momento la repercusión de la escasa obra del oriolano (apenas cuatro poemarios y cinco obras menores de teatro) en países como Argentina y Cuba que en el año 1939, según apunta José Luis Ferris, se difunde el falso rumor de que le habían fusilado. Una posverdad —utilizando terminología actual— que motiva la reacción de intelectuales cubanos e incluso se publica una revista en La Habana en homenaje por el fusilamiento y posterior muerte de Miguel Hernández donde participa un gran número de escritores. Un homenaje y toda una serie de actos desencadenados por algo que no había ocurrido. Lo que refleja ya en aquel momento que el autor de El niño yuntero se ha internacionalizado. 

De fuera vendrán...

Miguel Hernández era un autor muy representativo de lo que pueda ser la intelectualidad de izquierdas, comunista, y tras su muerte, el aparato franquista intentó acallar su voz hasta que España entra en el nuevo orden mundial, en la ONU, en 1955 y quiere ofrecer una imagen mucho más amable hacia el exterior. Apunta Aitor Larrabide que ya en el año 1952 se publica, a través de la editorial Aguilar, una amplia selección de la obra de Miguel Hernández con el nombre de Obra Escogida, y en 1954 también en Aguilar se publicarán las obras completas de Federico García Lorca. «Ediciones mutiladas por la censura, pero que hacia afuera ofrecían una imagen amable del régimen.»

Pero serán estudiosos de su poesía en Italia y Francia, como Dario Puccini con su obra Miguel Hernández. Vita e poesie (Mursia 1966) y Claude Couffon con Orihuela et Miguel Hernández (1963), los que realmente ubiquen la obra del poeta oriolano en el panorama literario internacional. Algo que incluso influyó, según Ferris, en la propia valoración de la obra del poeta por parte de su viuda, Josefina Manresa. «Esa dimensión definitiva de que alguien que no conoce a tu marido, como Couffon o Puccini, hablen maravillas del poeta, que vengan a verla, que se acerquen a ella; ese ya es un argumento de mucho más peso. Y ahí es cuando ella se dice, ‘ahora ya sé que mi marido era un gran poeta’. Porque Josefina, con sus humildes herramientas culturales, que eran mínimas, no es capaz de decir que su marido era un gran poeta, el mejor poeta», añade.

Aitor Larrabide considera que hay una relación causa efecto entre la difusión que hay en Italia, Francia y también en América de la obra de Miguel Hernández y la figura de Vicente Aleixandre. Algo que se desprende de las cartas que se cruzaron Vicente Aleixandre y Josefina Manresa una vez fallecido el poeta. Un epistolario publicado hace unos dos años. «Vicente, una vez muerto Miguel Hernández, aconseja a su viuda en todo lo tocante al tema editorial, conocedor como poeta que era del hispanismo que había ya en estos países, en todo lo tocante al tema editorial. Además él, de pensamiento de izquierdas y progresista, tenía muchos amigos en universidades del extranjero, el mismo Puccini en Roma, Gabrelle Morelli en Bérgamo, que tenían como profesores un gran interés hacia la figura de Miguel Hernández. Este interés se traducía en royalties, en derechos de autor, que Vicente Aleixandre procuró que fuesen lo más beneficiosos para ella, para Josefina y también para su hijo, se entiende».

Entre ese epistolario y el publicado en 2011 entre Josefina y Dario Puccini, prosigue Larrabide, se puede advertir que ella estaba muy bien recomendada por Vicente Aleixandre y también por hispanistas como Puccini, quien evidentemente quería que se difundiera la obra y la figura de Miguel Hernández. «Puccini pertenecía al Partido Comunista Italiano y además era profesor de universidad pero, por encima de su deseo como erudito de marcarse un tanto por el descubrimiento y publicación de su obra, lo que quería es que se difundiese el mensaje poético y político del autor de Nanas de la cebolla en Italia. Esto hay que valorarlo y agradecerlo», concluye Larrabide.

Comunista, pero que no se sepa

«Josefina Manresa cuando se produce la muerte de su compañero sentimental ya sabe que el padre de sus dos hijos es un poeta al que la gente quiere y respeta. Sabe que Vicente Aleixandre, el gran amigo que su difunto esposo tiene en Madrid, no es un don nadie. Yo creo que si a Josefina hubieran ido a hablarle solo de que su marido fue un gran comunista, los hubiera echado de casa el primer día. Porque ella es la primera que no quería asociar el comunismo a su marido. Sabía que no le beneficiaba, que mientras estuviese la imagen de su marido como un poeta comunista en España no se le iba a reconocer nunca mientras viviera Franco». 

Ferris destaca que sabiendo el carácter que tenía Josefina, una mujer ultracatólica, se la jugó protegiendo la obra de su marido. «Obra que sabía que gente próxima a ella quería destruir. Empezando por el Obispo Almarcha, quien le pedía que le diese toda la obra de Miguel Hernández a cambio de pagarle a su hijo estudios, o de otras muchas cosas, a las que ella no cedió. En más de un registro que se hizo en su casa en Elche, ella se encargó de, en un saco, extraer los documentos de Miguel para que un familiar los escondiera, los enterrara en un campo cercano, y luego los volviera a sacar. Cuidó mucho ese tema cuando podría no haberlo hecho. Ella tomó conciencia de que era la única que podía cuidar la obra de su esposo», añade.

Si hacemos una revisión de las editoriales que publicaron a los grandes poetas del siglo XX, desde Alejo Carpentier, pasando por Pablo Neruda, Octavio Paz, la propia obra de Alberti en el exilio, todas las editoriales son del Partido Comunista, o pertenecen a miembros del Partido Comunista. Las editoriales protegen a sus propios autores en estos tiempos en los que Europa está polarizada entre el avance del Fascismo y el poder de la Unión Soviética.

En paralelo, las traducciones de la obra de Miguel Hernández que se editan en el resto de Europa, Francia e Italia, son impulsadas por algunos de los numerosos exiliados republicanos con importante significación política en el Partido Comunista. No solo impulsaron las ediciones en francés e italiano sino también homenajes al poeta de Orihuela. Por ello en las universidades italianas y francesas tuvo un amplio eco la obra de Miguel Hernández en los planes de estudio. Esto, junto a la situación en España a mediados de los 60 con la tímida apertura del régimen y la difusión de la obra de Miguel Hernández en su propio país, hizo que su obra fuera siendo cada vez más conocida a lo largo y ancho de Europa. 

Aitor Larrabide concluye que «esa presencia de republicanos o hijos de republicanos, también en Rusia, será una de las causas definitivas para que tenga una significación y relevancia a la hora de publicar traducciones de la obra de Miguel Hernández, que van a ser minoritarias respecto a las de Juan Ramón Jiménez o Federico García Lorca».

Así la internacionalización de la figura de Miguel Hernández ha ayudado indiscutiblemente a colocar la obra del poeta de Orihuela más allá de su valor ideológico. A Puccini y a Claude Couffon, concluye Ferris, les interesa el poeta completo, el que nace en un pueblo, el que es humilde, pasa por aquí, escribe todo esto y se muere en una cárcel escribiendo poemas. Las aproximaciones biográficas de ellos son muy humanas. No responden a un arquetipo ideológico, sino que aportaron mucho. Una aportación que no cesa, al igual que el valor de su obra, tan actual, tan pasional, tan agradablemente mundana como en el momento en el que fue escrita.

El próximo IV Congreso Internacional Miguel Hernández, Poeta en el Mundo abordará su proyección en América, el valor que ha tenido la traducción de sus obras para su reconocimiento internacional y la proyección de las mismas a través de las nuevas tecnologías en el siglo XXI. El inquilino más famoso de cuantos tuvo el Centro de Internamiento de Alicante sigue siendo para la literatura el rayo que no cesa. 

* Este artículo se publicó originalmente en el número 1 de la edición de Alicante de la revista Plaza

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