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la pantalla global

'Mil cosas que haría por ti' apuesta por València como escenario de comedia

La primera película dirigida por Dídac Cervera se estrena en cines de toda España el próximo 2 de junio

26/05/2017 - 

VALÈNCIA. El enredo es de manual: Un joven pierde un reloj de lujo que su novia le regaló por su cumpleaños. Ella, harta de decepciones, decide romper con él, quien para recuperarla, y aconsejado por un amigo aficionado a la psicología, se meterá en mil y una aventuras con objeto de recuperar el reloj y salvar su relación. Una rocambolesca historia, en la que tampoco faltan policías y mafiosos, que tiene una peculiaridad muy concreta: Sucede en las calles de València. Se titula Mil cosas que haría por ti (Mil coses que faria per tu, en el original), y llegará a las pantallas de toda España el próximo 2 de junio, después de haber sido proyectada fuera de concurso en el pasado festival de Málaga. Sus protagonistas son Peter Vives, Iris Lezcano, Cristina Brondo, Carmina Barrios, Jordi Vilches y los valencianos Carles Sanjaime, Pep Cortés y Rafa Alarcón. A cargo de la dirección, el barcelonés Dídac Cervera, que debuta en el largometraje tras realizar una decena de cortos y participar en Los inocentes (2013), un film colectivo dirigido por catorce alumnos de la ESCAC (Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya).


La idea inicial no era filmar en València, pero el argumento de la película es universal, y cuando entró en el proyecto la productora Dacsa, lo más sencillo fue trasladar el rodaje a la ciudad. “La primera versión del guion que tenía Joan Sanz me recordó mucho a las comedias de Woody Allen, de las que soy muy fan”, explica Cervera. “Le propuse añadir a su historia mi ingrediente personal y reiniciamos el proyecto desde cero. Es cierto que la acción no estaba localizada en un lugar concreto. Podría ocurrir en París o Nueva York, pero cuando se planteó rodar en València, empezamos a hacer viajes para localizar y, sinceramente, me gustó mucho. Me interesó la particularidad que supone el antiguo cauce del río y los puentes. De hecho, una de las secuencias más divertidas de la película se desarrolla en uno de ellos. Y la persecución final tiene lugar en las calles del barrio del Carmen”.

Comedia de acción

Situar a los personajes en entorno valenciano permite a los responsables del film introducir guiños que harán las delicias del espectador local (como esos ejemplares del diario Las Provincias con grandes titulares escritos en valenciano), pero la película nunca carga las tintas en su utilización del espacio urbano. “No buscábamos lugares exageradamente cómicos, no es La gran aventura de Mortadelo y Filemón (Javier Fesser, 2003). Queríamos escenarios reales, cotidianos, con lo que se pudiera identificar el público. La comicidad no procede tanto de las localizaciones o la dirección artística como de la historia”, asegura el cineasta, que ha estructurado la película de manera muy poco convencional, narrando a base de introducir unos flashbacks dentro de otros. “Queríamos que fuera como un puzle, que el espectador va construyendo y sobre el que puede reflexionar después del visionado. Que toda la historia rocambolesca que le sucede al protagonista fuese compleja de estructurar. De hecho, la escena inicial no estaba prevista en el guion, pero un día se me ocurrió la posibilidad de empezar en el momento más climático de la trama, y mostrarlo con un estilo más rocanrolero, a base de ráfagas de velocidad y ralentís, un poco a lo Guy Ritchie”.


La manera de retratar el submundo criminal con un salvaje sentido del humor que caracteriza al director británico ha sido una de las referencias de Dídac Cervera. “Totalmente, me gusta mucho su estilo, tanto en lo que respecta a la creación de personajes como al tipo de historias y el modo en que las desarrolla o el concepto del tempo en los planos”, admite el catalán, que además se permite otro juego narrativo, al romper la cuarta pared y dejar que los personajes empaticen con el espectador a base de alusiones directas. “Es un recurso metalingüístico que me entusiasma. No me preguntes por qué, pero esta irreverencia de romper la cuarta pared, de evidenciar la propia ficción ante el público, siempre me ha interesado. Woody Allen es un experto en la materia desde La rosa púrpura de El Cairo (The Purple Rose of Cairo, 1985), en que el protagonista sale directamente de la pantalla de cine, hasta Annie Hall (1977), donde habla directamente con el espectador. Es algo que he explotado bastante en el terreno del cortometraje y quería probarlo en el largo. Lo que se suele hacer habitualmente, en series como House of Cards, es limitarse al diálogo directamente hacia la cámara, pero nosotros pensamos en llevarlo un poco más allá e hicimos parodia del propio recurso”.

A Cervera se le acumulan las referencias cinéfilas, igual que sucede en Mil cosas que haría por ti, donde el aficionado encontrará citas a El Padrino (The Godfather, Francis Ford Coppola, 1972) o El jovencito Frankenstein (Young Frankenstein, Mel Brooks, 1974), entre otras. “Es inevitable. Muchas surgen sin que te des cuenta. Hay gente que ha visto la película y me ha señalado otras conexiones que yo ni siquiera me había planteado. Con El Padrino es muy evidente, sobre todo en el personaje de Carmina Barrios, que incluso tiene una cabeza de caballo colgada en la pared, que es donde esconde la caja fuerte del despacho. Hay una escena con un anticuario en la que, abundando nuevamente en el recurso metalingüístico, buscamos establecer ese juego de referencias con el espectador”. 

Producir desde València

Ahora, el resultado de un año de intenso trabajo llega a su destino, las salas de cine. Un éxito de por sí, teniendo en cuenta que la gran mayoría de producciones con capital valenciano se quedan en el limbo, sobre todo si, como es el caso, no cuentan con el apoyo de las grandes corporaciones televisivas (solo TV3) y van firmadas por un director emergente. “Gran parte del mérito de que la película haya salido adelante es del productor catalán, Norbert Llaràs (Alhena Production), con quien ya habíamos trabajado con anterioridad”, reconoce Xavi Crespo, de Dacsa Produccions. “Nos presentó el proyecto y nos pareció interesante acompañarlo hasta donde pudiéramos. Después de una reunión en Barcelona, tanto Dídac como Norbert y la parte de coproducción francesa que participa en la producción aceptaron nuestras condiciones, y a partir de ahí empezamos a intentar financiarlo. Tuvimos la suerte de que el proyecto gustó mucho a Televisión Española y de recibir una ayuda de CulturArts, donde en primera convocatoria habíamos quedado en la reserva, pero finalmente pudimos acceder a una subvención porque hubo algún otro proyecto que se retiró. A partir de ese momento, Mil coses que faria per tu se convirtió en una película con cinco semanas de rodaje en València y tres días en Barcelona. Y con equipo valenciano, porque el dispositivo de producción así lo aconsejaba”.


Crespo es consciente de las dificultades que supone embarcarse en la realización de largos de ficción. “No solo desde València, sino desde cualquier comunidad”, subraya. “Solo hay que ver que las producciones de A3 Media o Mediaset, que disponen de más medios y de canales de distribución, pero también trabajan en régimen de coproducción. Y lo mismo pasa con las películas estadounidenses. Hay que ir más en esa dirección. Desde Dacsa, exceptuando nuestra primera película, que la hicimos solos (se refiere a Tabarka, del alicantino Domingo Rodes, realizada en 1996), siempre hemos compartido riesgos. En unas con más éxito, en otras con menos. Y con más o menos coproductores. Pero plantearse lanzarse solo es muy arriesgado”. Y estrenar, una aspiración a menudo tan costosa como levantar la financiación. “Sin duda alguna. Lo que hemos hecho en esta película es un gran éxito. No recuerdo ninguna que se estrenara un año después de empezar la preproducción. Entre esquelas (Adán Martín, 2009), por ejemplo, que fue premio del publico y al mejor guion en Málaga, tardamos dos años en estrenarla, y tuvimos que hacerlo nosotros, como distribuidora. Creo que es un gran éxito. Que después lo sea en taquilla, es otra historia”.

Las cosas deberían cambiar con la puesta en marcha de la nueva televisión autonómica valenciana, que debería aprender de los errores cometidos por Canal 9. “Cualquier ventana que se abra para la producción es una posibilidad más”, confirma Crespo. “No solo RTVV, también Netflix, HBO, cualquiera. El cierre de RTVV dejó al sector audiovisual valenciano en desventaja con respecto al resto del Estado español. Pasa lo mismo con las localizaciones. Se rueda más en Canarias o Navarra porque existe una serie de incentivos y ventajas para la producción que no se dan en València, y eso le resta atractivo. La preocupación en estos momentos es que se interprete la reapertura de la televisión como un regreso al modelo anterior. Por lo que hemos hablado, parece que no va a ser así, y que se está intentando instaurar un modelo diferente. Se está hablando de multiplataformas y aparentemente se están planteando otras vías de trabajo. Cada día estamos más cerca de saber el modelo que se va a implantar”.


La producción valenciana recibe la nueva televisión autonómica dividida en tres asociaciones profesionales (Dacsa pertenece a AVANT, presentada recientemente) y con enrarecido mar de fondo, a causa de unas acusaciones de AVAPI que recuerdan desafortunados métodos de guerra sucia. Crespo prefiere quitar hierro al asunto. “No tiene por qué ser malo que haya varias asociaciones de productores. Es tan importante a dónde queremos llegar como las distintas sensibilidades para conseguirlo. Existen una serie de puntos en común en los que todos estamos de acuerdo y otros posicionamientos que nos adecuan más o menos a unos o a otros. No es una guerra, nos tenemos que acostumbrar a la disparidad de pareceres. Tenemos un gobierno tripartito, por ejemplo. Algunos hemos sobrevivido durante una época en que no había nada y ahora parece que, por suerte, el gobierno intenta ayudar, pero en el fondo todos tenemos claro que es necesario abrirse, contar con más apoyos en el sector, no solo en la producción, sino también en la exhibición y distribución, que es lo que más falta nos hace, porque todos hemos continuado produciendo”. En cualquier caso, el objetivo primordial es “no repetir lo que hemos visto que no funciona. Sobre todo, porque no nos sobran los recursos, y lo que hay que hacer es rentabilizarlos al máximo. Y, con ellos, hacernos competitivos”. Una meta que permitiría al cine valenciano acudir a más festivales y estrenar con regularidad. “En España se ruedan doscientas cincuenta películas al año y solo se estrenan sesenta. No es un problema nuestro únicamente. Y cómo se estrenan, porque no es solo una cuestión de cantidad, sino de calidad. Es evidente que hay que trabajar en esa dirección, en encontrar mercado”. Mil cosas que haría por ti, que se estrenará en versión doblada al castellano, pero que también se podrá ver en València en su versión original, ya ha dado ese paso. Ahora, quien decide es el público. 


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