X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información
GRUPO PLAZA

el último adiós 2.0

Muerte digital: Del derecho a la ley

Las redes sociales nos mantienen vivos tras la muerte física. ¿Quién se convierte en propietario de nuestros recuerdos tras el fallecimiento? Bruselas pone fin a la autorregulación de los gigantes de la red

11/03/2018 - 

VALÈNCIA.- La muerte no es el final. No en el siglo XXI. Sin frivolizar: más allá de creencias religiosas, de la literatura vampírica o de ensayos científicos que aspiren a prolongar la existencia, lo cierto es que, hoy por hoy, cualquiera puede cruzar ese umbral biológico y continuar vivo en el mundo virtual. No se trata solo de que las referencias vitales personales perduren en internet, sino también de que lo hagan sus perfiles en redes sociales, canales de YouTube o plataformas de descarga de contenidos (iTunes, Spotify, etc). En ese universo digital el avatar de todo usuario queda generalmente abocado a seguir activo incluso después de que la persona a la que representa haya exhalado el último suspiro. 

Sin duda, es una situación sobrevenida sobre la que nadie reflexiona cuando abre una cuenta en Facebook, Twitter, LinkedIn, Instagram, YouTube, Snapchat... Pero lo cierto es que en ocasiones genera situaciones no deseadas y no pocos quebraderos de cabeza. Las posibilidades son diversas: que el muro de nuestra red social preferida nos sugiera entablar amistad con un difunto; que alguien se quede sin poder descargar archivos almacenados en la cuenta de un allegado fallecido, o que el intento de cancelar el perfil de un finado se convierta en una carrera de obstáculos. 

N.L. es fiel testigo de ello. Intentó cerrar el perfil de su marido en Facebook poco después de que falleciese, hace ya ocho años. «Me pareció que no tenía sentido que permaneciese activo cuando él ya no estaba; con los servicios de correo, pensé que no habría problema, porque se cancelan de forma automática cuando no se usan durante un determinado periodo, pero sí me preocupaba la cuenta de Facebook porque no creí conveniente que se mantuviese su recuerdo a través de una red social», explica. Así que, al no tener las claves ni contraseñas de acceso, acudió al servicio de ayuda de la plataforma para plantear su problema. «Seguí sus indicaciones y envíe un mensaje en el que informaba sobre su fallecimiento y solicitaba que su cuenta fuese eliminada», añade. 

Lea Plaza al completo en su dispositivo iOS o Android con nuestra app

Sin embargo, solo encontró la puerta cerrada. De hecho, N.L. aún conserva la respuesta literal de The Facebook Team: «Lamentamos su pérdida y le acompañamos en el sentimiento. De acuerdo con nuestra política de protección de las cuentas de usuarios fallecidos, hemos asignado a esta cuenta una función conmemorativa. Este proceso implica la eliminación de ciertos datos confidenciales y la modificación de la privacidad, de forma que sólo los amigos confirmados puedan ver el perfil o encontrarlo al hacer búsquedas. El muro se conserva para que amigos y familiares puedan publicar mensajes en recuerdo del fallecido. Lamentablemente, para proteger la intimidad del usuario no podemos proporcionar la información de inicio de sesión de esta cuenta a nadie. Lamentamos los inconvenientes que esto pueda ocasionarle. Póngase en contacto con nosotros si tiene más preguntas».

(Lea el artículo completo en el número de marzo de la revista Plaza)

Noticias relacionadas

next

Conecta con nosotros

Valencia Plaza, desde cualquier medio

Suscríbete al boletín VP

Todos los días a primera hora en tu email