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abiertos el mes de agosto 

Palacios reconvertidos en templos de arte contemporáneo

Escalinatas, arcos y bóvedas suponen un reto para el montaje expositivo y sin embargo muchos antiguos palacios ejercen de museo, conozcamos una selección de los que ofrecen programación veraniega

9/08/2016 - 

VALENCIA. El célebre Palacio de Cibeles en Madrid acoge exposiciones, también lo hace el Palacio de la Isla en Cáceres, edificio medieval de estilo renacentista, y el Palacio de la Aduana de Cádiz, de estilo neoclásico, que en su interior aloja un buen número de obras de arte contemporáneo. En la Comunitat Valenciana contamos con un gran número de construcciones palaciegas, tanto públicas como privadas, que hoy se conservan dedicadas a prácticas museísticas. Desde La Fundación Chirivella Soriano, inaugurada en el año 2005 en el Palacio Joan de Valeriola del barrio de Velluters y aún activa, hasta el Palacio de los Valeriola en la Calle del Mar, construido por otra rama distinta del mismo linaje, que en los 80 contenía el pub Juan Sebastián Bach en su planta baja, adquirido a comienzos de este año por la vicepresidenta de Mercadona, Hortensia Herrero, que probablemente lo destine a su fundación. Algunos de estos curiosos lugares llenos de historia permanecen abiertos el mes de agosto para un público fundamentalmente turístico y ofrecen una programación expositiva particular, conozcamos una selección.

Recorriendo algunas de las zonas más turísticas nos dirigimos a Gandía. Entre los monumentos más importantes de la ciudad de Gandía destaca el Palacio Ducal, que ha sido objeto de numerosas restauraciones. El Palau Ducal dels Borja, declarado Bien de Interés Cultural desde 1964, es uno de los ejemplos de arquitectura civil más emblemáticos del patrimonio arquitectónico y ornamental valenciano. El edificio está situado en las cercanías del Ayuntamiento y de la Colegiata de Santa María, dentro de lo que antiguamente fue el primer recinto amurallado de la pequeña villa medieval de Gandía. Se trata del antiguo centro de poder de la ciudad, un edificio construido en torno a un gran patio central en el que destaca la escalera adosada en dos tramos. El acceso principal se realiza a través de una puerta de arco de medio punto con dovelas de sillería característica de la arquitectura nobiliaria de los siglos XIV y XV.

En el interior del Palacio Ducal hay varias salas que se pueden transitar libremente durante las visitas guiadas que ofrece el palacio todos los días incluso en agosto. Las salas más destacables o que reciben más visitas son el Salón de Coronas, la Galería Dorada y la Capilla, donde al principio hubo un despacho. El Palacio Ducal cuenta con cantidad de obras de artes y objetos de la época que son expuestos en un recorrido orientado a turistas explicando cuáles han sido restauradas, en qué años y con qué objetivos. Con motivo del 500 aniversario de San Franciso de Borja el pintor gandiense José Puig realizó un cuadro de gran tamaño para el palacio y además son muchos los artistas que han llevado a cabo intervenciones en sus dependencias, mostrando obras contemporáneas en forma de instalación durante unos días puntuales en diferentes emplazamientos. El escultor natural de Castelló de Rugat Evarist Navarro i Segura, fallecido en 2014 tras una larga enfermedad, realizó exhaustivas colaboraciones con el palacio para dinamizar en este sentido incorporando obra de artistas contemporáneos a sus salas de forma temporal y respetando la arquitectura, programación que en la actualidad están tratando de retomar enfocada a jóvenes. Navarro perteneció a una generación de artistas valencianos cuya obra ocupó un lugar destacado durante el periodo de renovación de la escultura en España en los años ochenta del siglo XX.

Hasta este domingo 14 de agosto puede visitarse en el hall que rodea al ascensor acristalado de las tres plantas principales del Palacio Ducal de Gandía la intervención de la artista picañera, educadora de museos y colaboradora cultural de Burjassot Ràdio 93.8, Anna Peris, bajo el título "Coneixement del Medi". En el espacio expositivo de la escalera interior encontramos una serie de dibujos naíf, un pupitre del siglo pasado, vinilos escritos simulando una pizarra, esculturas de madera y plumas aludiendo a la pajarera que hay en el jardín palaciego pero también a modo de metáfora sobre el concepto de represión, en una búsqueda de formas de expresión que evocan a la infancia cuestionando los métodos pedagógicos y culturales actuales a través de una obra instalativa que parte de un libro escolar sobre naturaleza de 1972 presente en la exposición: Observo y experimento: 1 [E.G.B.] de Editorial Edelvives para las escuelas primarias e intermedias que todavía conserva alusiones a la dictadora franquista y tabúes en torno a temas como la reproducción en mamíferos. La exposición se complementa con talleres para niños y cuenta con un texto crítico del profesor y comisario David Murillo López que señala "Anna Peris, tomando como referencia el deseo irrefrenable del ser humano que ya desde pequeño lo condiciona a buscar más allá de lo que se encuentra impuesto, nos presenta en su muestra esta situación mediante la expresión artística, de la misma manera que un niño dibuja al margen de un libro su versión de lo que ha aprendido en el aula".

El hecho de que para el arte joven se haya destinado la parte más nueva y sin ornamentos del palacio dice mucho ya que se ha tratado por encima de todo de preservar el patrimonio y evitar que zonas en las que no se puede perforar paredes, por ejemplo, sean intervenidas. El condicionante ineludible del edificio es también un plus que completa la experiencia del visitante pues se le brinda la oportunidad de establecer diálogos cruzados entre pasado y presente, un ejercicio curioso y estimulante que se lleva a cabo en otros palacios de nuestra zona. Es el caso también del Palacio del Marqués de Dos Aguas, situado entre las calles Poeta Querol y San Andrés en pleno centro de la ciudad de Valencia.

El espacio en el que se ubica el Palacio del Marqués de Dos Aguas se cree que probablemente fuese en origen el terreno destinado a una necrópolis romana de los siglos I al III d. C., debido a los hallazgos en uno de sus patios el 9 de septiembre de 1743. Declarado monumento histórico-artístico en 1941, el palacio fue comprado por el Estado en 1949 para ubicar la colección de cerámica donada por Manuel González Martí. Tras su rehabilitación el museo se inauguró en 1954 y desde entonces se han sucedido numerosas intervenciones que comprenden la restauración del inmueble, mejoras en su infraestructura y la renovación de los espacios museológicos. Durante los últimos años del siglo pasado el Palacio fue restaurado siguiendo el proyecto del arquitecto Ginés Sánchez Hevia, abriendo sus puertas al público, totalmente renovado, en 1998.

El edificio, que en la actualidad se puede visitar y permanece abierto con programación todo el mes de agosto, se encuentra principalmente destinado a albergar el museo Nacional de Cerámica y de las Artes Suntuarias González Martí resultado de la radical reforma llevada a cabo sobre la antigua casa solariega de estilo gótico propiedad de los Rabassa de Perellós, quienes adquirieron el título de marquesado de Dos Aguas en 1699 otorgado a la familia por Carlos II. No obstante además de la colección permanente, cuya exposición es revisada cada cierto tiempo, tienen lugar exposiciones temporales de variada temática aunque siempre vinculadas a la cerámica de alguna manera, de artistas nacionales e internacionales. A menudo la colección de cerámica valenciana y motivos religiosos se pone en diálogo con piezas de artistas contemporáneos que intervienen las salas unas veces de forma más sutil y otras más rotunda pero teniendo en cuenta los condicionantes de la estructura del palacio y manteniendo el respeto tanto por las obras ya expuestas allí como por los muros y ornamentos que son patrimonio. En su interior aún podemos observar hoy las carrozas del siglo XVIII y los salones decimonónicos con su decoración original, contrastan con las piezas modernas y contemporáneas atrayendo un gran flujo de público, sobre todo turistas, estos días. 

"Fuera de serie. De la Provocación a la Ilusión", comisariada por la especialista en cerámica Carmen González Borrás, que reside en Alemania y dirige la galería 100 kubik, es una de las dos muestras temporales junto con la de la artista rumana Cristina Bolborea "Lugares donde estaré", una intervención a lo largo del espacio museístico con obras puntualmente expuestas junto a piezas de la colección. El proyecto comisariado por González Borrás es expositivo al uso mientras que el de Bolborea es más experimental, por eso cada cual se exhibe en una zona distinta, siendo el primero más libre en cuanto a formatos pues sí cuenta con la posibilidad de colgar, utilizar peanas, piezas de pared enmarcadas etcétera, al verse ubicado en dependencias acondicionadas para una gran muestra específica que va variando. Tradición, narración, provocación e ilusión son los cuatro conceptos de la exposición que allí puede verse desde el 21 de julio hasta el 2 de octubre y que contiene obras de una selección de cincuenta artistas contemporáneos entre los cuales destacan Picasso, Dalí, Llorens Artigas, Alfons Blat, Jordi Serra, o Castaldo y también Myriam Jiménez, Ángel Garraza, Teresa Gironés, Xavier Monsaltvage, Samuel Bayarri, Pere Noguera, Josema Oliden, María Oriza, Joan Panisello, Carles Vives, Rafaela Pareja, Supi Hsu o Marina Rubio, entre otros. Esta última exhibe su instalación Cabezas Pizarra (2014) en la primera de las cuatro salas, la que se ocupa del concepto "Narración", junto a esculturas como la del navarro Garraza Bajo el paisaje (2015) en la que vemos unas botas de terracota confrontadas en dos tonos diferentes, compartiendo espacio a la vez con el delicado paisaje de la taiwanesa Supi Hsu Luna habita en mi casa (2010) al fondo y las cabezas Pareja individual (2015) de la catalana Teresa Gironés e Instrospección (2016), perfil en porcelana creado por el escultor valenciano Samuel Bayarri en porcelana blanca. 

Por su parte "Lugares donde estaré" reúne un total de más de cien piezas de cerámica esmaltada, gres y porcelana, organizadas en varias series de evocadores títulos: “Las alfombras de los maestrosˮ, “Lagoa de Albufeiraˮ, “El ojo de la tormenta“, “Sienaˮ y “Descansoˮ, todo obra reciente de Cristina Bolborea, profesora de la Universidad Nacional de Arte de Bucarest en la especialidad de cerámica que posee una larga trayectoria como artista. Bolborea, después de formarse en el Instituto de Arte Plásticos N. Grigorescu y de recibir su doctorado en Artes Visuales en la Universidad Nacional de Bucarest, recibió el Premio de la Unión de Artistas Plásticos de Rumanía por su actividad en el año 2014, la Mención de honor en Cluj International Ceramics Biennale así como el Premio del Salón Nacional de Cerámica (2011). En esta muestra que permanecerá en las plantas superiores del Palacio del Marqués de Dos Aguas hasta el 18 de septiembre realiza una intervención con cerámicas que representan telas mayoritariamente y se relacionan con elementos palaciegos tratando de integrarse en el entorno. Así, Las alfombras de los maestros (2016) sitúa una metafórica alfombra de baldosas pintadas a mano una a una entretejidas como un manto frente a una capilla, a saber, el oratorio realizado por Molielli en estilo neobizantino con arquerías de escayola sobre metopas en relieve que representan escenas religiosas con un altar a la Virgen. También la Sala Gótica o "de los Pinazo" exhibe un manto de alfombras cerámicas que se extiende hasta entablar un diálogo con la cerámica neolítica y las técnicas heredadas de la Edad de Bronce. Obras contemporáneas de la artista rumana se exponen ante un plato de reflejo dorado de finales del siglo XV creado en Manises y el florentino tondo de mayólica procedente del Convento de la Trinidad, creado en el siglo XVI por el taller de los Buglioni, un interesante intercambio a través de los tiempos que es posible gracias a los trabajos de conservación y restauración de bienes culturales.

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