X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información
GRUPO PLAZA

made in cv

Patricia Varea Milán: «Atravesamos un momento estupendo para recuperar la cerámica»

Nacida en Elda, la ceramista alicantina atravesó hace cuatro años una crisis de la que salió gracias a un golpe de suerte que la empujó hasta Corea del Sur, donde se empapó de nuevas formas de expresión en torno a la cerámica. Hoy se ha convertido en una de sus voces más singulares

14/06/2018 - 

 VALÈNCIA.- — ¿Por qué decides marcharte de España?

­— Hace aproximadamente cuatro años me encontraba sumida en una crisis total, a punto de rendirme y dejarlo todo. Un día, desde Facebook me llegó una cadena en la que un ceramista etiquetaba a otro ceramista. Colgué en el hilo un cuenco de porcelana, y justo en ese momento el organizador del Mungyeong traditional Chasabal Festival, un certamen internacional sobre boles de té en Corea del Sur —sí, existe ese certamen—, vio esa imagen. Me escribió y me invitó a participar. Éramos catorce invitados de Occidente, algunos con una trayectoria amplia y después yo, que ni siquiera tenía horno propio. En ese certamen me di cuenta de cuán incipiente era mi cerámica. Allí estaba desubicada por completo. Estuve a punto de no hacer la presentación de mi trabajo pero otra ceramista española, Encarna Soler Peris, me animó a no desistir.

Lea Plaza al completo en su dispositivo iOS o Android con nuestra app

­— Una casualidad que llevó a otra casualidad...

­— Exacto, porque sentado, escuchando, estaba mi futuro maestro, Kim Dae Woong. Conectó con mi trabajo, se comprometió a aceptarme como alumna, cumplió con su palabra, y un año después estaba de nuevo en Corea, en su casa, con su familia. Al siguiente año regresé y desde entonces he estado allí en varias etapas, trabajando a un nivel muy alto, sometiéndome a un verdadero entrenamiento, en un lugar muy aislado en el que no ves a ningún otro occidental, lo que provoca entre los vecinos sensaciones de aceptación pero también de rechazo. Fue un choque cultural e idiomático. 

* Lea el artículo completo en el número de mayo de la revista Plaza

Noticias relacionadas

next

Conecta con nosotros

Valencia Plaza, desde cualquier medio

Suscríbete al boletín VP

Todos los días a primera hora en tu email