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LA CIUDAD Y SUS VICIOS

Por qué ahora en València los cines abren en lugar de cerrar

En plena crisis del cine las reaperturas de cines en la ciutat se suceden prometiendo incrementar la esperanza de vida cinéfila. Hoy mismo reabre el viejo Albatros. ¿Es un espejismo o un verdadero repunte?

4/03/2017 - 

VALÈNCIA. 1954 fue un año explosivo para los cinéfilos valencianos. El Lys, luz y sonido, abría en Calvo Sotelo donde el antiguo frontón Chiqui y con su apertura el Cinemascope llegaba a la ciutat con la película La túnica sagrada. “Dos grandiosos acontecimientos para el público valenciano”, anunciaba el cartelón. “El espectáculo más esperado y el más inesperado del siglo”, rezaba haciéndose el interesante. “¡Relieve sonoro! Pantalla espejo milagroso”. Y, cuidado, “servicio de ambigú a cargo de Casa Balanzá”. Pues que viva el ambigú. 

Mil y un cambios después, incluido el fuego abrasador de la decadencia y la posterior melancolía cinéfila por lo que fue, tan latosa, el pasado miércoles, día del espectador, los cines Lys de València registraron el mayor número de espectadores de toda España. 

La inminente apertura del AlbaTexas Cinemes tiene a su responsable, Ventura Pons, entusiasmado y confiado. El  antiguo triángulo (“¡más bien una diagonal!”, ríe Pons) del Aragó-Babel-Albatros ha pasado de estar cerca de difuminarse a comandar la búsqueda del nuevo público tras la apertura hace poco más de un año de los Aragó Cinema, cine sin palomitas a cargo del colectivo La Cinemista, con una propuesta mixta con apuesta por los reestrenos cuyo encaje está todavía por resolver.

La vieja campaña de Agenda Urbana revistiendo las fachadas abandonadas de pegatinas bajo el lema “Aquí hubo un cine” ha sufrido un extraño proceso de restitución. Tras Aragó, vuelve a ocurrir con el Albatros. Desde este mismo sábado a las cuatro València tiene oficialmente un nuevo cine. Con una ocupación media del 70% en el Texas de Barcelona, muy por encima del porcentaje medio, desembarca su versión valenciana. Ventura Pons lanza rotundo: “en València todavía irá mejor porque el Albatros ya tiene una fidelizacion previa. El otro día me paró por la calle un señor que no conocía y me dijo: cuando supe que el Albatros reabría, lloré”. Su revival sigue los pasos del caso barcelonés: películas de reestreno a tres euros en versión original, subtituladas en valenciano, maratones de terror, aproximaciones al público joven, guiños como la cesión de la sala los jueves a las 21.45 para que cualquier joven cineasta proyecte alguno de sus cortos… 

“La universidad ha crecido tanto… ahora tenemos incluso una Mezquita al lado”, sigue Ventura Pons. “Las buenas noticias corren rápidas y los AlbaTexas ya tienen público fidelizado antes de nacer. En Barcelona viene gente de Granollers, de Terrassa, porque por poco más que un café ven películas extraordinarias. ¡Es la alegría del cine!”. Preguntado por la dificultad de otras nuevas salas de reestreno para consolidarse, responde: “cada uno es responsable de lo suyo”.

Buscando respuesta a la pregunta. Por qué en València ahora los cines abren en lugar de cerrar. Antonio Such, al frente de los Babel y presidente de los exhibidores valencianos, traza unas primeras razones: “aquí, como en el resto de España, hay un aumento de espectadores y de recaudación. En este principio de año también se nota. Además con mucha presencia de público joven, entiendo que atraídos por la experiencia social y colectiva de reírse o llorar a oscuras junto a mucha gente. Claro que la crisis no se ha superado, pero sí la crisis psicológica del ahorro máximo. El contexto es distinto a cuando a mediados de los 2000 se cerraba (nosotros cerramos los Albatros y tres terrazas de verano), favorece que nuevas salas lo intenten”. 

Beneficia, según Such, que sean infraestructuras ya hechas las que dan cobijo a estos nuevos cines. Desliza también una posible clave diferencial: “Su consolidación pasa porque definan caminos nuevos para abrir nuevos públicos”. Silvino Puig, gerente de los LYS, tras advertir del “elevado tren de estrenos” con el que lidian las salas y que provoca que muchos de ellos pasen sin pena ni gloria, concuerda con el repunte en el número de espectadores. ¿Razones? “Si hay productos buenos el público se vuelca”. 

Ventura Pons, sensorial, aduce al compromiso readquirido del público que “se estima el cine y está cansado de yanquilandia”.

La nueva directora del festival La Cabina, Sara Mansanet, recoge el guante y le aplica un barniz local. “El movimiento de festivales y muestras de cine que hay en València”, muchos de ellos recientes (Humans Fest, Mic, Ficae…), o las nuevas apuestas comonla de la Filmoteca, son símbolo de un rearme y de la creación de una comunidad joven y cinéfila que en lugar de cumplir los pronósticos y alejarse del cine, se acerca. ¿Serán las salas de cine el nuevo vinilo? “Es un público que quiere que los cines no le recuerden a un Carrefour”.

Albricias: Ya no se habla de los cines solo desde la melancolía. Los cines, ahora, abren.

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