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Templos de Bagan, tradición en una Myanmar que mira al futuro

El esplendor del antiguo reino de Birmania, hoy Myanmar, late en este conjunto de estupas y pagodas milenarias

15/07/2017 - 

VALÈNCIA.- Las cosas están cambiando a toda velocidad en la antigua Birmania. El triunfo de la líder pacifista Aung San Suu Kyi en las elecciones democráticas de 2015, las primeras tras casi medio siglo de dictadura militar, ha supuesto la definitiva apertura de Myanmar al mundo. La llegada de viajeros atraídos por el único país del sudeste asiático que aún conserva gran parte de su autenticidad crece exponencialmente año tras año. El reino de la eterna sonrisa aguarda multitud de sorpresas. Unas de las más gratas son los templos de Bagan, relativamente desconocidos pese a ser uno de los sitios arqueológicos más importantes de Asia.

Se trata de un conjunto de nada menos que 3.300 templos budistas, pagodas y estupas de múltiples formas y tamaños repartidos en una llanura de apenas 42 kilómetros cuadrados en el corazón de Myanmar. Llegó a haber alrededor de 10.000 estructuras, pero las que sobreviven en pie desde su construcción entre los siglos XI y XIII están razonablemente bien conservadas. En los últimos años han sido objeto de sucesivas restauraciones para reparar los daños ocasionados por los terremotos y el paso del tiempo. El más reciente tuvo lugar en 2016 y causó desperfectos en decenas de templos.

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A diferencia de otros complejos comparables –quizá el referente más próximo en monumentalidad sean los de Angkor en Camboya– los templos, monasterios y pagodas de Bagan están perfectamente integrados en el paisaje. El acceso a la zona arqueológica, dentro de la cual se encuentran quince aldeas, es libre. No hay límites espaciales ni temporales. Los templos y estupas diseminados por todas partes están perfectamente integrados con el paisaje físico y humano. Por eso, la mejor forma de descubrirlos es deambulando por la zona en bicicleta, ya que apenas existen desniveles y las distancias entre los principales templos se pueden cubrir perfectamente en un día. La pauta es perderse por las pistas de tierra y sumergirse en la atmósfera del lugar para descubrir cómo fluye la vida de campesinos, ganaderos o niños que juguetean alrededor de los templos.

*Lea el artículo completo en el número de julio de la revista Plaza

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