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EL INVERSOR ESTÁ DESNUDO / OPINIÓN

¿Tengo un buen plan para mi jubilación?

15/02/2017 - 

VALENCIA. Hace unos días se publicaba el estudio 'Rentabilidad de los Fondos de Pensiones en España 2001-2016', realizado por Pablo Fernández y su equipo en el IESE donde se analiza la rentabilidad de los partícipes en los fondos de pensiones españoles en los últimos 15 años. De dicho estudio se desprenden conclusiones que interesan a todos aquellos que pretendan llegar a la jubilación con los deberes hechos y unas rentas que le permitan disfrutar de la mejor manera de esa etapa que cada día toma más peso en nuestras vidas. 

Pero Fernández, especialista como es en meter el dedo en la llaga, utiliza el universo de 335 fondos de pensiones analizados para poner en evidencia aspectos como que solo 3 de ellos superaron la rentabilidad del Ibex 35, que es el índice de la bolsa española, y la de los bonos del Estado a 15 años. Además añade que incluso 6 de ellos se permitieron obtener una rentabilidad promedio negativa. Sin duda, esto no sería tan relevante si no fuera porque a cierre de diciembre de 2016, los fondos de pensiones tenían 7,1 millones de partícipes y contaban un patrimonio de 65.338 millones de euros.

Para entender bien de lo que estamos hablando es importante que sepamos que mientras que el plan de pensiones es un producto financiero, complementario al sistema público de pensiones, y que nos da derecho como suscriptores del mismo a recibir una renta por jubilación, invalidez o fallecimiento, el fondo de pensiones es el patrimonio económico creado para dar cumplimiento al plan de pensiones careciendo de personalidad jurídica y que por tanto no es más que la agrupación de dinero resultado de las aportaciones de varios contratantes de planes de pensiones. 

Así que nosotros lo que contratamos es un plan de pensiones pero lo que determina si el plan da mejores o peores resultados es el fondo al que está asociado. A propósito de esto, el estudio propone diferentes relaciones de los datos para comprobar por ejemplo que la relación entre el tamaño del fondo, medido por su patrimonio, y los resultados obtenidos en forma de rentabilidad es mínima, siendo esta correlación nula cuando hablamos del número de partícipes. O lo que es lo mismo, ambas figuras permiten apreciar que los fondos con mayor rentabilidad no son los que tienen mayor patrimonio ni mayor número de partícipes. 

Así, los 20 fondos con mayor patrimonio del sistema individual con 16.001 millones de euros de patrimonio obtuvieron una media de sus rentabilidades del 1,81%. Y los 20 fondos con mayor número de partícipes obtuvieron una media de sus rentabilidades del 1,66%. Ambas rentabilidades media bastante por debajo del 5,24% del Ibex y del 5,27% de los bonos del Estado para el mismo periodo.  

Ojo a las comisiones

El estudio incide especialmente en considerar que las comisiones que la entidad aplica a nuestro fondo de pensiones merman nuestros beneficios por lo que deben ser justificadas. De la misma manera, señala que una excesiva rotación de la cartera nos perjudica. Por eso siempre se hace indispensable conocer datos sobre las comisiones totales, la rotación de la cartera, el método de selección de activos o la rentabilidad a largo plazo para compararla con otros fondos. 

Si estamos en el fondo que se adecua a nuestro horizonte temporal y a nuestro perfil de riesgo, ya solo nos quedará preguntarnos si restados todos los gastos la rentabilidad resultante nos vale la pena para permanecer asociados a ese fondo o si bien tenemos que traspasar nuestra posición a otro que cumpla mejor los requisitos. Considerando que está en juego nuestra jubilación, qué menos que ir a nuestra oficina y preocuparnos por entender dónde está nuestra dinero.


En el caso de los menores de 50 años se hace más evidente pero al final el concepto es el mismo. Como inversores le entregamos nuestro dinero a una gestora de fondos de la que esperamos obtenga una rentabilidad superior a la que podemos obtener nosotros sin tener los conocimientos requeridos para ello. En este punto es importante diferenciar entre tener los conocimientos para invertir y tener los conocimientos para entender dónde se invierte nuestro dinero. Si carecer de los primeros es totalmente excusable, no lo es carecer de los segundos. Procurarnos los conocimientos para entender dónde se invierte nuestro dinero debe ser una prioridad para todo inversor.

Cuando hablamos de jubilación y pensiones debemos conocer el contexto en el que se dan. A modo de ejemplo considerar datos como los relativos a la pirámide poblacional en la que vemos que la gente vive cada vez más mientras que los nacimientos se mantienen moderados, lo que en datos de 2014 daba como resultado 9,2 millones de pensiones, 4,6 millones de parados y 16,5 millones cotizantes, menos de 2 cotizantes por cada pensión. Lo que podríamos enlazar con la manera en la que pensamos en la jubilación cuando tenemos 25, 35 y 50 años. 

En las tres edades el horizonte temporal y la percepción del riesgo varía inversamente proporcional a la capacidad de utilizar el interés compuesto a su favor. No solo porque tendremos más tiempo para ahorrar sino porque además nos beneficiaremos de la acumulación de los intereses. 

Cuanto antes se invierta, menos esfuerzo

Si invertimos 100 euros el primer año con una rentabilidad del 10%, a final del año sumamos en concepto de beneficios 10 euros a nuestro capital inicial. Terminamos el primer año con un acumulado de 110 euros. Si con este capital que empezamos el segundo año obtenemos de nuevo una rentabilidad del 10%, al final de este segundo año sumamos en concepto de beneficios 11 euros a nuestro capital, que es el 10% de 110 euros, y ya acumulamos 121 euros. Y así sucesivamente. 

Vale la pena que leamos varias veces el ejemplo hasta que lo entendamos bien porque es importante. La conclusión es que cuanto antes empecemos a invertir bien menos esfuerzo tendremos que hacer para ver cumplidos nuestros objetivos financieros.

Miquel Boix es director comercial de Buy&Hold Asesores EAFI

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