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ECOSISTEMA FESTIVALERO

Valencia Music Experience y Music Port Fest: modelos encontrados

Ambos festivales coincidirán en el calendario, desarrollando dos modelos opuestos filosófica y musicalmente

5/07/2018 - 

VALÈNCIA. Lo de la proliferación imparable de festivales -y de proyectos que utilizan la etiqueta con la única intención de disfrutar de sus beneficios comerciales- se asemeja bastante a la prolongación de determinados productos audiovisuales. Series originalmente planteadas para disfrutar de un trayecto determinado, breve, sucinto, ven cómo su trama es hiperdesarrollada con anabolizantes o prolongada en una especie de potro que la estira hasta el límite de su propia resistencia. Todo, por supuesto, en nombre de esa amalgama informe: el público. El público que responde a determinadas propuestas audiovisuales y favorece su perpetuación en el tiempo es el mismo que, en masa, alimenta a base de abonos y tickets de bebida y comida el gran monstruo de los festivales.

Eso es lo que ha hecho que, por ejemplo, tres festivales hayan pasado por La Marina apenas estrenado el periodo estival. Dos de ellos, además, coincidirán el fin de semana del 7 y 8 de julio. La nueva edición del Marenostrum Experience (6 y 7 de julio) coexistirá con la primera del Valencia Music Experience (6, 7 y 8 de julio). La competencia entre ambos será relativa, en tanto en cuanto el administrador único de Worldwide Music (Valencia Music Experience) y el de Stussyland (Marenostrum Experience) se reúnen en la misma persona. Fórmula, nomenclatura, espacio y compañeros de viaje (partners in business) se repiten por motivos evidentes.

Esa perpetuación con el público como excusa es lo que ha hecho, también, que estos dos festivales de fórmula idéntica coincidan en el tiempo con otro, el Music Port Fest (6 y 7 de julio), en las antípodas en cuanto a filosofía y desarrollo. Ambos modelos parten de un lugar muy parecido: lo más básico del concepto y el emplazamiento, un lugar público desde el que presentarse. A partir de ahí, todo lo demás se dispara hacia lugares encontrados, opuestos, definitivamente al otro lado del espejo.

Valencia Music Experience: de más a menos, de menos a nada

El Valencia Music Experience divide cada uno de sus días en La Marina a partir de géneros musicales. No es tanto la idea de no mezclar -que quizá también- sino más bien la de afinar el tiro. Pop, 90s y Urban son los epígrafes desde los cuales se articula toda la programación del Valencia Music Experience. Y, de esos tres vértices a partir de los cuales se desarrolla el festival en sus tres jornadas, el más interesante es, sin lugar a dudas, el que se reúne alrededor de lo que se ha dado en llamar urban. Un epígrafe que en Estados Unidos ha englobado habitualmente, y en gran medida, toda la música afroamericana y su cruce con estilos surgidos de la mezcla.

En el VME, el cartel Urban se corresponderá con la primera jornada del festival en la Marina. Encabezado por C. Tangana y Bad Gyal, la avanzadilla anuncia una paridad que, por supuesto, no se sostiene cuando se repasa el cartel. Y no precisamente porque no haya donde elegir; el trap, el rap, el reguetón y todo lo que se podría reunir hoy bajo música urbana disfruta, cada vez, de más protagonismo femenino. En el VME se reduce a Bad Gyal y a FUSA NOCTA. Junto a ellas, propuestas como la mencionada de C. Tangana (uno de los protagonistas del último Primavera Sound), Recycled J, Kidd Keo, y One Path, que destaca con un proyecto que se alimenta de R&B, bases rinconudas y auto-tune; lejos de los lugares comunes, los billetes y los culos.

Los otros dos territorios del VME son mucho más resbaladizos. Benassi Bros y Dhany, Tina Cousins, Vengaboys y Snap! son los principales atractivos del escenario 90s (7 de julio); en la línea de proyectos como Love The 90s, València vuelve a ser el filón de la nostalgia -otra vez, y ya van unas cuantas- con un cartel cuya relevancia actual es nula, pero que aún arrastra a miles de personas. Si el escenario 90s tiene aún una justificación en el pasado, el de pop (8 de julio) es prácticamente imposible de defender. Y no sólo por cuestión de género: una mujer subirá al escenario, la cantante de Complicada Senzillez, entre casi una treintena de hombres. Musicalmente es difícil justificar un cartel cuyo principal atractivo son Despistaos: hace 10 años se adscribían a la impenitente -pero en gran medida respetable- escena rock nacional y han acabado compartiendo cabeza de cartel (¡y bajista!) con Pignoise.

Music Port Fest y el concepto de comunidad

“No se trata sin más de buscar un espacio para la realización de un festival; se trata de reunir en el espacio todos esos conceptos de comunidad, identidad y valores que contribuyen a que ese espacio sea único e ideal, y formen un todo, a la vez que resulte un espacio de encuentro para la población que lo acoge y el público que acude”. De este modo explican desde Music Port Fest el concepto de un festival que, desde la misma raíz de su concepción -basada en una cita del sociólogo y antropólogo Alessandro Falassi-, se diferencia tanto del Valencia Music Experience como de gran parte de los festivales que pueblan la geografía valenciana y española.

El festival del Port de Sagunt gira alrededor de la comunidad y del lugar, emblemático: La Nau  (antigua siderurgia valenciana de Altos Hornos del Mediterráneo), que fue adquirida este mismo año por la Generalitat Valenciana a cambio de 3 millones de euros y la entrega de una finca en Paterna a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). El MPF trata también de integrar a los vecinos de la localidad y propone unir música y artes escénicas. Por si a alguien le suena de algo, tanto Sagarmanta como Metrònom y El Caimán Producciones se dieron prisa en recordar que nada tiene que ver con el MBC Fest de 2015.

MPF: Mestizaje y presencia femenina en el cartel

Aunque, en realidad, no hace falta adentrarse en las convicciones más o menos filosóficas de unos y otros. A nivel superficial, la cosa es más que evidente. Sólo con echar un vistazo al cartel del MPF, que juega en diferentes ligas ofreciendo diversidad y tratando de evitar el cliché -incluida una fuerte representación de la escena valenciana-, uno se da cuenta de la vigencia de la teoría de los universos paralelos de Hugh Everett. Sin ir más lejos, el festival del Port de Sagunt ofrece una realidad en la que 12 de los 30 grupos que forman su cartel cuentan con, al menos, una mujer en su formación (incluida la compañía de teatro Xarxa Teatre); en 9 de ellos, además, su rol es el de protagonista. Núria Graham, Mala Rodríguez, Sara Hebe o Ley Dj son algunas de las presencias más interesantes del festival.

Junto a ellas, Kase.O, en el tramo final de la gira de su último disco; La Plata, inmersos en plena presentación de su debut, justo después de tocar en el Vida de Vilanova i la Geltrú; Sexy Sadie con un concierto que forma parte de la gira en la que celebran los 20 años de It’s Beautiful, It’s Love; o Gener, Frida y Arcana Has Soul, que completan la parte más atractiva del festival, al que, por cierto, podrán asistir de forma gratuita los menores de 14 años.

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