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¿Crisis del PSPV-PSOE o crisis de la socialdemocracia? /5

Los 6 problemas de los socialistas valencianos

ANSELM BODOQUE. 24/01/2012 "Asomándose al abismo o cayendo por él, es posible que el pequeño mundo de las familias internas lleve a ese partido al colapso y la irrelevancia..."

VALENCIA. El PSPV-PSOE sufre desde hace décadas una acumulación de problemas que se solapan, alimentan mutuamente y cuya manifestación formal son las 20 derrotas electorales que ha sufrido desde 1993. De hecho, los socialistas han retrocedido en casi todas las elecciones autonómicas en porcentaje de votos sobre censo electoral desde el 37,01% de 1983 al pobre 19,36% de 2011. Sólo en 2003, a rebufo del rechazo a la Guerra de Irak, el PSPV recuperó votantes de manera significativa.

Con todo, los problemas estructurales socialistas no son sólo de base electoral y podrían resumirse en dos máximas: primera, el PSPV apenas si cumple adecuadamente ninguna de las funciones básicas de un partido (reclutamiento de elites cualificadas, instrumento de participación, socialización y representación ciudadana, y ocupación eficiente del poder institucional), y segunda, es una marca política potente que todavía atrae a un gran número de votantes. La combinación de ambos factores da lugar a que el PSPV sea un actor político poco articulado y decadente, un intelectual colectivo acéfalo y un instrumento para dar trabajo, recursos e influencia a un número decreciente pero significativo de personas.

¿Cuáles son los problemas de los socialistas valencianos? Nos limitaremos a citar los seis que consideramos principales.

En primer lugar, la cultura política. Predominan unas formas organizativas y de conformación de grupos de interés internos antiguas y contraproducentes. Las lógicas principales son endogámicas, mediocráticas, bastante cerradas y, no exentas de sectarismo y de una visión desconfiada de la sociedad. Si, en algún momento de su historia, el PSPV era vanguardia de la sociedad e iba por delante en los procesos de cambio; hoy eso no es así y tiene poca capacidad de innovación.

Segundo, su sistema de selección de dirigentes se produce a través de familias o grupos de interés de base personalista y sin ninguna ideología o propuestas políticas diferenciadas que las justifiquen. Los dirigentes del partido se deciden en procesos internos sin la menor incidencia de los ciudadanos, lo que acaba favoreciendo la proliferación de dirigentes de aparato que acaban colonizando la práctica totalidad de los cargos de representación institucional y puestos de mando. Lo más característico de este colectivo es que cada vez más está compuesto por personas sin preparación específica y, sobre todo, sin trabajo fuera del partido, cuya prioridad personal acaba siendo, en muchos casos, continuar viviendo de la política sin más.

Tercero, es una organización con pocos afiliados en comparación al número de votantes y el grueso de los que posee tiene una formación política escasa, sin apenas presencia en la sociedad civil y con graves dificultades de afiliación en las grandes y medianas ciudades, donde se concentra el 80% de la población.

Cuarto, carece de un proyecto político estratégico medianamente definido. A la repetida crisis de la socialdemocracia europea, se añade en el caso español (y valenciano) el hecho de que el proyecto socialista erigido en la transición (consolidación de la democracia y del Estado Autonómico, desarrollo de las bases del Estado del Bienestar, modernización de la sociedad, reestructuración de la economía e integración en Europa) se culminó con un éxito relativo a finales de los años ochenta y principio de los noventa del siglo pasado. Lo que ha venido después, el proyecto de Rodríguez Zapatero, tuvo más de iniciativa radical democrática o de simple reacción contra el autoritarismo de Aznar que de proyecto coherente de carácter socialdemócrata y ha acabado de manera corrosiva e hiriente para el PSOE. Y no está de más recordar que el socialismo valenciano nunca ha aportado nada, intelectualmente hablando, al socialmo español. 

Quinto, el PSPV carece de discurso sólido. En todos los ejes esenciales del discurso político hace agua: ni define la Comunidad Valenciana ni el modelo de sociedad ni unos valores colectivos claros y universales. También se desconoce qué sistema de desarrollo económico defiende, cómo llevarlo a cabo y muchas de sus propuestas en la materia son cambiantes. Y lo mismo ocurre en las políticas sociales, donde no se va más allá de una defensa genérica del Estado del Bienestar y de los servicios públicos. El relato global simplemente no existe o es confuso. Y, se debe añadir el hecho negativo de que el PSPV-PSOE no es una organización bien valorada por los ciudadanos valencianos.

Sexto y a modo de conclusión, el PSPV carece de credibilidad y, aunque este sea un mal que afecta a la mayor parte de la izquierda en estos momentos, este hecho lo paraliza como actor social y político. Los ciudadanos no distinguen con nitidez las propuestas socialistas y, sobre todo, no siempre ven una mínima correspondencia entre los discursos de los dirigentes socialistas, su comportamiento público y su modo de vida.

¿Hay solución? Siendo realistas, con las dinámicas internas dominantes en el PSPV, es difícil que pueda existir una solución positiva, venga esta desde abajo en forma de rebelión de unas más que escuálidas bases o desde arriba generándose alguna especie de pacto generoso de las elites para abrir y regenerar la organización. Los próximos congresos socialistas parecen soluciones precipitadas y al final el único motor de cambio que quizás pueda hacer reaccionar al PSPV sea el que viene del exterior en forma de pérdida de electores y terceros partidos que puedan disminuir el número de cargos, sueldos y prebendas de los todavía dispone el PSPV. Pero incluso entonces, asomándose al abismo o cayendo por él, es posible que el pequeño mundo de las familias internas lleve a ese partido al colapso y la irrelevancia.
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(*) Anselm Bodoque es analista político

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ARTÍCULOS PUBLICADOS:

- Más allá de los intereses orgánicos (por Mercedes Cabrera)

- PSOE-PSPV 2012: ¿Un congreso más o la madre de todos los congresos? (por Manuel López Estornell)

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- ¿Socialisme és llibertat? Algunes reflexions (por Ana Aguado)

 

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3 comentarios

Fran Sanz escribió
26/01/2012 13:44

Si. Segurament es necesari que el PSPV faça autocrítica i es planteje fer una renovació del partit, a fons, doncs hi han bastans coses que espodríen millorar.

VICENT ALVAREZ RUBIO escribió
26/01/2012 09:57

Es obvi el PSOE ja no és la referenbcia de l´ esquerra, ni el gran partit,allò e la casa común s´ha acabat, des de la pluralitat existent caldria unm poc de trellat, i que les esquerres sumaren i ´entengueren llor, donant alternatives, i no esperar canvis de procediments penals.

antoniop editor escribió
25/01/2012 06:46

Ah, pero ¿El PSPV no se habia disuelto? Yo creia que habia hecho concurso de acreedores. !Que lastima!, senor.

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