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La agenda económica de Mariano Rajoy se escribe en Barcelona

ÁNGEL LASO D´LOM / MADRID PLAZA. 11/03/2012

MADRID. Hay varias operaciones empresariales que se están gestando, que marcarán el rumbo que tomen las relaciones entre el PP y CiU, dicho de otra forma entre el Gobierno de Mariano Rajoy y el de Artur Más de la Generalitat catalana, e incluso entre Cataluña y el resto de España.

Son asuntos capitales, básicos para el futuro económico, como el papel de Caixabank en el nuevo mapa financiero, la reordenación de las concesionarias de autopistas en situación crítica, la política hidráulica, incluyendo la privatización del Canal de Isabel II de Madrid, y hasta el futuro del aeropuerto de Barcelona tras el cierre de Spanair. Y en la mayor parte de ellas, de una forma u otra, está La Caixa, a través de Caixabank o de su grupo de empresas.

REFORMA FINANCIERA

Hubo un diseño inicial con Francisco González (FG) e Isidro Fainé como asesores de La Moncloa que era la CAM para el Sabadell, que ya está en marcha, y Bankia para Caixabank, lo que está más que empantanado, a cambio del desarrollo del BBVA en Cataluña. FG ya ha cazado Unnim y apunta a Catalunya Caixa. Pero el respaldo del grueso del PP a Rato en sus proclamas de independencia, pese a la debilidad de sus balances, ha hecho estragos a ese diseño por el momento. Guindos ha elevado la presión con el Real Decreto pero no ha sido suficiente.

Isidre FainéHabrá que esperar próximos movimientos y hay más actores poderosos dispuestos a jugar, pero a la Generalitat y a Artur Mas le encanta la operación, sobre todo mandando Fainé. Y además con esta absorción que no integración, la poderosa entidad catalana resolvería muchos de sus problemas de una sola vez. Pero Rato busca huecos por los que escapar, como Novacaixagalicia y hasta Catalunya Caixa, y no es nada descartable que los termine encontrando, siempre que le dejen.

POLÍTICA HIDRÁULICA

Otro asunto es el plan hidrológico que ya prepara el departamento de Miguel Arias Cañete para abordar a mitad de la legislatura. El proyecto ya ha recibido las habituales presiones de la Generalitat y CiU para que incluya presupuestos que garanticen el suministro del río francés Ródano a Cataluña. Se trata de una vieja aspiración nacionalista que no ceja, poco compatible con los programas de trasvases de cuencas del Ejecutivo central.

También en el capítulo hidráulico, es inminente la próxima privatización parcial del Canal de Isabel II, absolutamente estratégica para Madrid. Parece que será una salida a Bolsa, según sus ejecutivos, pero esta operación ha estado siempre vigilada de cerca por Aguas de Barcelona-Suez, algo más que una asociación franco-catalana en la que está La Caixa. Otros grupos de infraestructuras españoles como FCC o ACS podrían estar interesados, pero su situación económica no es la mejor en estos momentos para abordar inversiones.

ABERTIS Y LAS CONCESIONARIAS

Asimismo, habrá baile en breve con las concesionarias de autopistas, la mayor parte en situación de quiebra si no fuera por los créditos públicos. Como en el caso anterior, la crisis del sector infraestructuras deja a un sólo actor principal, Abertis, también controlada por La Caixa, con el músculo financiero suficiente para aceptar este reto. Como un buen sabueso, lleva tiempo olfateando la presa, que cada día parece más fácil, dispuesta a comerse toda la tajada que le deje el nuevo Gobierno, que es quién tendrá la última palabra.

Aviones de Spanair parados en El PratFinalmente, falta por ver qué sucede en el aeropuerto de Barcelona tras el cierre de Spanair, que no pudo impedir la Generalitat pese a sus ayudas de 200 millones a la aerolínea en subvenciones para convertir el aeropuerto en un hub internacional capaz de competir con la T-4 de Madrid. En el sector aéreo ya están esperando reacciones al desembarco de Vueling y otros grupos en El Prat para cubrir el hueco dejado por Spanair.

VIENE DE LEJOS...

Las difíciles relaciones entre los Gobiernos centrales de PSOE o PP y la Generalitat en materia económica han sido la tónica general desde la reinstauración de la democracia y la puesta en marcha del ahora cuestionado Estado de las Autonomías. No pasa un mes sin que surjan todo tipo de tensiones económicas, sin entrar en las constantes diferencias políticas, Estatuto, educación, idioma, etc.

Y las hay de todo tipo, desde la fiscalidad, los catalanes dicen pagar más de lo que reciben, hasta en la política de infraestructuras, que se han pagado sus propias autopistas de peaje y el Estado las ha construido públicas en el resto del país.

PROBLEMAS PARECIDOS DE RAJOY Y MAS

Pero esta legislatura ha comenzado bien en este sentido. Rajoy, en cierta forma está imitando con su política de austeridad y recortes lo que hace Mas en Cataluña para cerrar la herencia despilfarradora del Tripartito. Ambos tienen el patio revuelto por los recortes constantes, pero hasta la fecha CiU ha apoyado sin fisuras la Reforma Financiera, la laboral, el programa de pago a proveedores y hasta se ha abstenido en la limitación del déficit a las comunidades.

Dicho de otra forma, tienen problemas parecidos y el comienzo no ha podido ser más alentador para ambos, así que no es descartable como en el final de Casablanca que esto sea el comienzo de una buena amistad entre ellos, que además pueda terminar encajando a la poderosa Caixa en el escenario que diseñen, pero hagamos un poco de memoria en este sentido.

NACIONALISMOS EXTREMOS

La más larga y costosa guerra de desgaste empresarial entre Madrid y Barcelona fue la batalla política y económica que se abrió hace unos años cuando a Gas Natural, controlada por La Caixa, se le ocurrió lanzar una opa hostil sobre Endesa, lo que desenterró los más bajos instintos de todos, todo tipo de nacionalismos extremos que no suelen llevar más que a luchas fraticidas en las que al final todos pierden.

La presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, llegó a situar en un error a Barcelona fuera de España poco antes que Caja Madrid llegase a controlar el 10% de Endesa, curioso, y La Caixa, accionista de referencia de Gas Natural, no se dio cuenta de donde se había metido hasta que empezó a perder clientes a marchar forzadas por debajo del río Ebro por aquella aventura, en la había tropezado con un turolense de armas tomar, el entonces presidente de Endesa, Manuel Pizarro que plantó cara a la agresión hostil y al que por cierto Rajoy nunca ha dejado de maltratar, quizás porqué le teme o le temía mucho en su momento.

Manuel Pizarro, en su época al frente de EndesaEsta aventura se saldó con un desastre para todos, sobre todo para el Gobierno Zapatero, ya que la privatizada Endesa termino en manos de Enel, un grupo público italiano. Eso sí, Gas Natural no cedió a su vocación de crecer y se comió después la gallego-madrileña Unión Fenosa, puesta en bandeja por Florentino Pérez, y todavía la está digiriendo.

VISIÓN ESTRATÉGICA DE VILARASAU

Es evidente que La Caixa-Caixabank ha sido y será protagonista indiscutible de la mayor parte de estas batallas, lo que se debe a la visión estratégica que tuvo Josep Vilarasau de crear y mantener un gran grupo industrial (Repsol, Gas Natural, Abertis, Aguas de Barcelona, Colonial y hasta sus participación en Telefónica,) cuando los bancos se deshicieron de sus participaciones en empresas. Pasados los años, se ha visto que fue una sabia decisión que ha fortalecido el tejido empresarial y hasta financiero español, no en vano la entidad catalana ha aprovechado también sus participaciones empresariales para dotar de activos el balance de su nuevo banco.

UN GRAN HERMANO

Pero muchos analistas han sido muy críticos con esta preponderancia económica de La Caixa (algo así como un Gran Hermano catalán haciendo uso de Orwell) poniéndola incluso por encima de los propios gobiernos catalanes. En Barcelona se hacen muchas bromas en este sentido, de si manda más el presidente de la Generalitat o el de La Caixa, dada la presencia de la entidad en todos los ámbitos de la sociedad catalana, culturales, políticos, económicos. etc.

Antes se decía que abrir el grifo del agua en Barcelona era Agbar, poner la calefacción era Gas Natural, coger una autopista era Abertis, llenar el depósito de gasolina era Repsol, comprar una casa era Colonial y pedir un crédito era la propia Caixa, pero ahora, unos años después, en mayor media, todo esto es extensible al resto de España.

Sin embargo, nadie puede dudarlo, la labor de la entidad en mantener el tejido industrial español ha sido muy importante. La cuestión, aseguran los analistas consultados, es donde poner los límites o si hay que ponerlos. José Montilla, antes de presidir la Generalitat catalana, fue ministro de Industria de Zapatero. En esa etapa, obviamente facilitó el desembarco de La Caixa en Repsol, desplazando Antonio Brufau a Alfonso Cortina de la presidencia de la petrolera y apoyó todo lo que pudo la opa de Gas Natural sobre Endesa, pero en una entrevista concedida a ABC declaro en titulares que -La Caixa es un gran activo con el que cuenta España-.

Sede del grupo La Caixa en BarcelonaUN ACTIVO PARA ESPAÑA

Explicaba Montilla textualmente que "afortunadamente hay instituciones como La Caixa que tienen participaciones importantes en empresas estratégicas del país. Si no fuera así estarían las empresas en otras manos, por ejemplo de cualquier banco extranjero. Entonces serían más vulnerables a posibles operaciones de terceros no nacionales. Por tanto yo creo que La Caixa es un gran activo con que cuenta España".

Las palabras de Montilla tienen ahora mucha actualidad con la crisis, con las empresas españolas ahogadas de deudas, desplomadas en Bolsa, y con muchos grupos o fondos internacionales esperando el momento de entrar a saco en nuestro tejido empresarial y económico. Quizás ese es el camino, La Caixa debe ser un gran activo para España, pero para toda España y así se podrían olvidar de una vez por todas, la mayor parte de las diferencias entre Madrid y Barcelona, excepto las futbolísticas, que eso es otra cosa.

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1 comentario

Jean Loup escribió
11/03/2012 18:43

Muy cierto q Rajoy temía a Pizarro y lo ninguneó. Muy cierto que Rajoy no sabe por donde pegar y agacha la cabeza ante gente como el presidente de La Caixa y muy cierto que Aznar hablaba catalán en la intimidad...

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