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CRÓNICAS DESDE EL PURGATORIO

Sobre honorables, parásitos, errores y otros héroes de la economía valenciana

CRUZ SIERRA. 08/05/2012

UN TRANVÍA LLAMADO PURGATORIO

Cruz Sierra

Periodista
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VALENCIA. Sostiene el doliente Esteban González Pons -así lo hizo en un artículo publicado en El Mundo- que los españoles nos dividimos entre "los que se lamentan por el desastre sin aportar ningún remedio, los que aprovecharían la depresión para liquidar el proyecto común, los que piensan que con buscar al chivo expiatorio para perseguirlo a muerte hacen suficiente y los que sostenemos que cada crisis profunda es también una oportunidad para una profunda regeneración".

Resulta válido el abanico de actitudes relatado por el diputado, pero obviamente, se ha dejado alguno en el tintero, como por ejemplo, los que habiendo estado en el núcleo, la causa y la forma del tsunami aun se aferran a los restos del naufragio sin ánimo alguno de contrición, reconocimiento, responsabilidad y ya ni hablamos de abono de pena o indemnización a la generalidad de los intereses generales perjudicados. Individuos, pero también organizaciones e instituciones que, como si la cosa no fuera con ellas, continúan donde estaban, imparten lecciones y rebuscan en archivos y gabinetes argumento y justificación para seguir ‘al mando'.

No es necesario recurrir a razonamientos complejos para establecer que difícilmente podremos mirar libremente y de frente al futuro hasta que no nos sintamos libres de la presencia de todos aquellos que casi no nos permiten acceder a él. No se trata de caza de brujas: simplemente de apear definitivamente del área pública de cuantos de forma parasitaria, o simplemente inconsciente, banal o excesiva vivieron y aun pretenden hacerlo a costa de todos en beneficio propio y sin contrapartida alguna, u ocuparon responsabilidad de gobierno con los resultados que todos hoy conocemos.

Muchos permanecen, agazapados, a ver qué pasa. Otros esperan el retorno del pasado al primer plano en el reparto inmediato que se avecina tras el Congreso del PP valenciano. No son buenas ideas, ni la una ni la otra, porque no ayudarán a trabajar juntos, que es de lo que ahora se trata.


Disculpen la larga introducción: viene todo esto a cuento del famoso y no por ello menos prestigioso informe que acaba de publicar la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), realizado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), un documento que ha distribuido equitativamente la satisfacción entre empresarios, académicos, nacionalistas, progresistas con mala conciencia y, por supuesto, a los miembros del partido en el gobierno y a sus representantes en el mismo, tan necesitados en este momento -y lo afirmo sinceramente- de todo tipo de apoyos porque su tarea es improbable y peligrosa.

Señala acertadamente el informe -y así lo recalcó un firme editorial de este diario y el artículo de inexcusable lectura del catedrático Jordi Palafox en este diario- que no es en el gasto en donde radica el pozo de todos los males de la economía valenciana sino “en la insuficiencia de ingresos donde reside la explicación del 88% del endeudamiento actual de la Generalitat y que los diferentes sistemas de financiación puestos en práctica durante los últimos treinta años no han conseguido corregir". Así, pues, venimos a decir -dice el informe-, no éramos tan malos como nos creíamos en la gestión de los caudales públicos, sino que administrábamos regularmente los menos recursos que nos correspondían. Un alivio, seguramente, para las mentes bienpensantes.

(Y una crítica a los sectores políticos y autocrítica para los profesionales de la información que siempre descartamos, o rechazamos su consideración, el argumento de la inferior financiación valenciana por parte del Estado por considerarla excusa de mal gestor. Nos equivocamos: fueron ambas las causas, la mala gestión (corrupción incluida) y la mala financiación. Asumido y declarado queda, con propuesta de enmienda).

Dicho todo esto y salvados el honor y la cara de la sociedad valenciana -no viene mal periódicamente una cura generalizada de autoperdón, como hacen algunas organizaciones religiosas-, no sería soportable que los actuales próceres de la patria valenciana, este audaz y joven equipo con pretensiones seudokeneddyanas que dirige el Consell, y sus nuevos padrinos empresariales, se abandonaran de nuevo al victimismo y el lamento fácil, que se les ve con ganas: ya tenemos argumento, vayamos pues a Madrid a implorar que nos devuelvan -"por favor"- lo nuestro, que todo ha sido por la injusta financiación autonómica que nos han adjudicado. 

Los datos son irrefutables y el argumento nos resuena en la cabeza desde hace tiempo. No ha habido conseller de Economía durante los 15 últimos años en la Generalitat -los tres del PP- que no los recordase contínuamente de forma machacona. Especialmente, Vicente Rambla y su sucesor, Gerardo Camps, ambos técnicos y buenos conocedores del percal de la financiación autonómica. Ellos y su antecesor, José Luis Olivas, fueron los mullidores del denostado por desmadrado endeudamiento autonómico para cubrir un déficit público causado por las singulares prioridades de sus respectivos profetas del "poner-a-Valencia-en-el-mapa-al-precio-que-sea", el duo Zaplana-Camps, que pasará a la historia valenciana por su enérgica tarea a favor del desastre económicofinanciero de esta comunidad y de cuyas penúltimas singladuras dan cuenta estos días Europa y los medios.

Han sido demasiados los años de silencios y complicidades durante la era del becerrismo de oro por parte de estas mismos políticos y organizaciones, de los académicos que les hicieron los estudios de impacto, de las jerarquías de todo tipo y hasta de los medios de comunicación que entonces jalearon el desmadre hasta el paroxismo, como para volver a las andadas y olvidar que aquí no ha pasado nada. Sí ha pasado, y mucho.

Fuimos -fueron- extremadamente débiles con el ‘corazón' de los molt honorables Zaplana y Camps, con la ‘carne' de los consejeros de Economía, y por supusto con el 'cerebro' de los consejeros de Industria con los que nos autodotamos en estos últimos quince años -Suchs, Peralta, Castelló, Nieto y Juste, e incluso Rambla-, precisamente los que realmente deberían haber sido impulsores de una red de desarrollo empresarial, tecnológico y de alta productividad como la que esta comunidad tuvo oportunidad de construir, en lugar de convertirse en patéticos invitados de piedra a un festín indigesto. Aun sin financiación suficiente, se trataba de administrar los recursos disponibles, no de malgastarlos y despilfarrarlos y luego argumentar que eran pocos para seguir enrollando el ovillo de la deuda.

Así que sí, bien, vale, no somos culpables del todo y Madrid ha estado matando a Valencia una vez más, pero hemos sido dueños de nuestro destino y lo dejamos perder. Desconocemos hasta qué punto estamos realmente intervenidos -dicen que a diario llega desde Madrid un sobre cerrado a la calle Colón con las instrucciones del día sobre política económica…-, pero lo estamos, del mismo modo que otras comunidades no lo están porque supieron mantenerse a la altura del sentido común y no de la burbujas.

Así que si hay que recortar, recortemos, y en paz. Pero seamos justos y solidarios con los más débiles. Y si hay que trabajar con, al lado, detrás y delante de empresarios cuyo objetivo primero sea el beneficio, hagámoslo (saben hacerlo bien). Pero no olvidemos que aquí el dinero lo ponen los contribuyentes y a ellos se les debe servicio, transparencia, dedicación y honradez máxima. Basta de reductos que aun sobreviven como si no hubiésemos hemos cambiado de era. En la sanidad, como en la educación (hay que resolver como sea la ineficacia megalómana del complejo educativo universitario de la Comunidad), en los medios de comunicación públicos fuera de toda medida y en los chiringuitos empresariales y financieros para remuneración de servicios privados (algún día alguien deberá explicar los secretos de la nómina de consejeros de Bancaja en el consejo de BFA/Bankia... antes de que Goirigolzarri los desmantele).

Valencia solo podrá llegar a Madrid a exigir y no a implorar cuando acuda limpia y con las ideas claras. Aun falta soportar un rubicón -otro más, qué pesadez, tras las elecciones generales y las andaluzas, que es el Congreso del PP valenciano- para que el Gobierno Fabra ofrezca su personalidad definitiva, descubra su juego y sepamos de qué va realmente. Esperamos impacientes la nueva era. Pero sobre todo que no defraude porque sería una tragedia para el futuro del país y de los paisanos. Fuera lastres.

UN TRANVÍA LLAMADO PURGATORIO

Cruz Sierra

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7 comentarios

jose l escribió
09/05/2012 09:55

para loa malo y para lo bueno,esto ultimo muy escaso, la ruina social.-economica y moral de esta comunidad tiene unas siglas PPCV , y todo lo demas con las culpas mucho menores d zp, pspv y otros SON GAITAS Y EXCUSAS de aquellos que tras 17 años en el gobierno con gobiernos en Madrid de su mismo color la mitad de ese tiempo HAN SIDO UNOS INUTILES como poco gestionando la COMUNITAT Y SUS CAJAS- BANCOS

Cartesius escribió
08/05/2012 23:40

Acertado y objetivo.Didáctico.Continuación digna del último escrito de Jordi Palafox. Gracias, y enhorabuena.

Pablo escribió
08/05/2012 23:06

Lo que se debería de hacer es un fichero de culpables de la situación en la que estamos los valencicanos. Ahí unos la encabezan, (los que menciona el artículo) pero otros también deben ser incluidos y exigirles cuentas. Pongo por caso, los consejeros sociatas en la CAM o en Bancaja tipo Martín Sevilla o Jesús Navarro. O en el segundo caso Hernández y aquel Pepe Camarasa de jubilación de oro. A esos también hay que exigirles responsabilidades. Una vez que los tiren a la calle claro. ¿por qué nadie habla de elos y su culpa?

mases escribió
08/05/2012 20:01

Enhorabuena por el artículo.

antonio editor escribió
08/05/2012 18:56

Si , FUERA LASTRES. ¿Se podria hacer un trabajo de investigacion sobre los consejreos de BFA nombrados por Bancaja? ¿De verdad se van a ir a su casa sin dar expliacaciones?

08/05/2012 17:56

Buenas tardes Cruz: un artículo más sobre la repetida situación de nuestra comunidad pero hay dos frases en tu artículo de hoy que deberían llamar a la reflexión (aunque lo dudo que se muevan) 1.-"Pero seamos justos y solidarios con los mas debiles" 2.-"Ante de que Goirigolzarri los desmantele" y así será filosofia pura y dura del BBV(sin la A) Atte Alejandro Pillado Marbella 2012

badseed escribió
08/05/2012 12:43

joder, qué bueno

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