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PRIMER ANIVERSARIO DEL PRESIDENT

Alberto Fabra cumple un año al frente de la Generalitat sin conseguir ponerla a flote

X. AGUAR. 26/07/2012

VALENCIA. Este jueves se cumple un año desde que Alberto Fabra fuera investido presidente de la Generalitat en sustitución de Francisco Camps, por entonces a las puertas del juzgado por su imputación en la ‘causa de los trajes'. 365 días en los que pocos le han envidiado el puesto al jefe del Consell, quien continúa inmerso en la lucha por poner a flote a la Comunitat Valenciana.

Ante un escenario económico impracticable y un margen de maniobra mínimo por el desplome de los ingresos, la deuda acumulada y las exigencias con el cumplimiento del déficit, Fabra, en su primer año de mandato, ha tratado de poner en valor la austeridad, la transparencia y las inversiones puntuales con el objetivo de reactivar la economía y generar puestos de trabajo.

Frente a ello, el presidente ha mostrado una gran lentitud en la toma de decisiones, que solo el tiempo podrá valorar, al retrasar ostensiblemente la puesta en marcha de las reformas necesarias para desatascar la situación económica y financiera de la Generalitat. Desde julio que tomara posesión y hasta que se produjeron las elecciones generales, la Generalitat estuvo practicamente paralizada mientras se evidenciaban ya los excesos de gasto en el sector público y empresarial.

Después de las elecciones generales y hasta las andaluzas se vivió otro periodo, vital, de parálisis en las reformas de modo que entramos ahora en agosto y hasta el último tercio del año, 18 meses después de la llegada de Fabra al gobierno, no serán aprobadas los recortes más serios y necesarios en el mastodóntico sector púboico valenciano. Del mismo modo, la reforma de la sanidad pública, imprescindible para el cumplimiento de los objetivos de déficit, dificilmente podrá ser ejecutada dada su complejidad y el retraso con el que ha sido abordada.

INICIO ESPERANZADOR: GOLPE DE TIMÓN PARA ALEJARSE DEL ANTERIOR MANDATO

El nuevo presidente de la Generalitat jugó fuerte de salida. Puso en duda la viabilidad de los grandes eventos, enarboló la bandera de la austeridad aplicándola a sus propios altos cargos con la reducción de dietas y sueldos y fomentó el aperturismo y acercamiento del Consell al ciudadano.

Alberto Fabra y Francisco CampsFabra puso tierra de por medio con el anterior mandato capitaneado por Francisco Camps con gestos desdeñados por éste tales como la reunión con las víctimas del metro, la autorización para que la oposición revisara documentación solicitada o anunciando que la Generalitat se personaría en casos relacionados con la corrupción como Emarsa, algo que le generó no pocas tensiones en el PPCV. 

La situación económica de la Generalitat era (todavía lo es) desastrosa, pero resultaba delicado cargar tintas sobre los propios compañeros de partido que habían estado al frente de la nave los últimos años, empezando por el expresidente Francisco Camps, quien obtuvo además la absolución del jurado por la ‘causa de los trajes', una circunstancia que incomodó al nuevo inquilino jefe del Palau de la Generalitat.

PUNTO DE INFLEXIÓN, DICIEMBRE DE 2011: EMISIÓN DECEPCIONANTE

La coyuntura económica española era mala cuando Fabra llegó al poder y ahora se ha agravado. Como muestra, el 27 de julio de 2011 la prima de riesgo se situaba en 332 puntos básicos, un registro que está cerca de doblarse en los últimos días.

El jefe del Consell se despide de Enrique VerdeguerLa emisión de bonos patrióticos de finales del 2011 fue un amargo baño de realidad para Alberto Fabra y para el entonces conseller de Economía, Enrique Verdeguer, otro alto cargo que constató la dificultad de maniobrar en la paupérrima situación económica de la Generalitat y que marchó con destino Madrid para presidir Adif en enero de 2012.

El Consell colocó 1.058 millones, pese a que preveía vender casi 1.800 millones de euros. Moody's y S&P castigaron la emisión una semana después a la Generalitat rebajando su rating a ‘bono basura'. A renglón seguido, el Gobierno valenciano tuvo que solicitar de urgencia a Madrid ayuda para cubrir un vencimiento de 123 millones de euros con el Deutsche Bank.

LA HORA DE RENDIR CUENTAS Y PAGAR A LOS PROVEEDORES

La cruzada de Fabra por la transparencia se ha mantenido a la hora de rendir cuentas al Estado. Al Consell no le dolieron prendas al liderar el número de facturas y cantidad de millones (más de 4.000) solicitados al Ministerio de Hacienda a través del Plan de Pago a Proveedores creado por Cristóbal Montoro. Una forma de reconocer la agobiada situación de la Generalitat a la hora de responder frente a sus deudores que otras autonomías, según han señalado altos cargos del Gobierno valenciano, han preferido ocultar.

Pese a este ejercicio de ‘sinceridad' política, el ‘via crucis' no ha concluido. La Generalitat se ha visto obligada a ser la primera en solicitar la adhesión al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) abierto por el Gobierno en lugar de los tan anhelados hispabonos por el Consell. 3.500 millones de euros es la cantidad solicitada a Madrid para enfrentarse a los vencimientos de deuda y otros pagos ante una falta de liquidez acuciante que amenaza con poner peligro las nóminas a corto plazo.

Un 'match ball' en toda regla que Fabra y su Consell deben salvar para culminar la hoja de ruta trazada en la que se incluye la inminente reducción del sector público empresarial, una de las claves para alcanzar el objetivo -cada vez más difícil- de cumplir el déficit marcado desde La Moncloa.

EL CATACLISMO DEL SISTEMA FINANCIERO VALENCIANO

La coyuntura para Fabra no ha podido ser peor. La situación crítica de la Generalitat, se ha visto acompañada por el hundimiento del sistema financiero valenciano. Al jefe del Consell sólo le ha quedado recoger -mediáticamente- los escombros tras la intervención de la CAM, Banco de Valencia y la nacionalización de Bankia: un asiento en primera fila para la debacle financiera valenciana que, pese haberse gestado anteriormente a su mandato, ha obligado a los miembros del Consell y al propio presidente a dar la cara ante los escándalos hechos públicos en relación a la gestión de las cajas.

El jefe del Consell se marcó a su llegada al poder la creación de empleo como objetivo principal. En esa línea ha buscado promover la creación de empresas con el decreto de Emprendedores, dotado de 85 millones de euros, con el objetivo de alcanzar 9.000 autónomos al año e impulsar la apertura de negocios con la creación de las licencias exprés y la exención de hasta 41 tasas.

Reunión de Fabra con pequeños empresariosEn esa línea, Fabra también ha aprobado el Plan de Empleo Juvenil con la intención de generar oportunidades de trabajo en los menores de 30 años en dos vertientes: fomento del autoempleo e impulso del empleo por cuenta ajena. Este proyecto tiene una inversión global de 100 millones de euros.

Otro objetivo marcado en la agenda de ruta de Fabra es cambiar la cultura de la subvención por la de los incentivos. El objetivo es vincular las ayudas a los sindicatos y la patronal a los resultados efectivos que estas entidades consigan en reinserción al mercado laboral y formación. No obstante, ambos actores sociales se encuentran en la lista de impagados de la Generalitat, una cuestión heredada que Fabra todavía no ha podido resolver.

Por otro lado, la Generalitat ya se ha ejecutado más del 75% del Plan de Incentivos 2012, que está dotado con 155,4 millones de euros y se compone de cuatro bloques temáticos: Emprendedores, que cuenta con un presupuesto de 20 millones de euros; Innovación y Competitividad (78 millones de euros); Internacionalización, con un presupuesto de 16,5 millones de euros; y Financiación, con otros 40,8 millones de euros.

La titular de Empleo, María José Catalá, anunció además el mes pasado que el Consell destinará un total de 74 millones de euros para fomentar "el empleo estable, la actividad emprendedora, el cooperativismo y la formación en la Comunitat", a través de órdenes de ayuda por las que se convoca la concesión de incentivos de fomento del autoempleo, empleo estable, formación y impulso de la economía social para el año 2012.

Una serie de medidas encaminadas a impulsar la actividad económica y reactivar la creación de empleo que, no obstante, han quedado ensombrecidas por la situación límite en la que se encuentra el Gobierno valenciano. Los próximos meses serán clave para resolver la incógnita de si Alberto Fabra logrará sacar adelante el navío valenciano o si por el contrario, éste continuará encallado hasta consumarse el hundimiento.

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