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'El Flaco': "En el juicio de Camps había 30 fotógrafos. Ahora quedan siete entre todos los medios"

MARÍA COSTA. 28/01/2013

VALENCIA. No es un hombre de muchas palabras, pero sí de miradas. Por eso José García Poveda capta con su cámara su visión de la vida y la actualidad. Llegó a Valencia en el 69 para estudiar Económicas. "Era la única carrera que no se estudiaba en Murcia". Sustituyó los estudios por trabajos aquí y allí hasta que la fotografía se cruzó en su camino. En el colegio los compañeros le llamaban 'El Flaco' por su parecido con Stan Laurel y aunque al principio le mosqueaba acabó adoptándolo con el seudónimo que hoy se le conoce. Como observador de la realidad, La Habana ha sido una de las joyas de su mirada. El MuVIM expone durante todo un mes hitos de la actualidad cubana vistas por 'El Flaco'.


-¿Qué tiene la Habana que no tenga el Cabañal?
-Nada, pero esta exposición surgió por casualidad. Fue en los 90. Al regresar de las elecciones en Nicaragua tuve que hacer escala técnica y conocí la Habana. Me gustó tanto que decidí quedarme 20 días más sin que nadie supiera dónde estaba.

-¿Y qué encontró?
-Muchos amigos. Entre ellos a Alberto Korda, el que hizo la famosa foto del Che como guerrillero heroico, el afiche más reproducido en todo el mundo. Alberto Figueroa, otro fotógrafo, y otros muchos. Desde entonces y durante una década todo lo que pasaba en Cuba iba a fotografiarlo.

-¿La exposición en el MuVIM es la realidad de un sueño?
-Eso no lo sé. Digamos que es un trabajo recopilado por la comisaria, Cristina Vives, por los diseñadores Laura Llopiz y su marido Pepe Ortiz. Está dividida en cinco partes con un perfil de Korda y el Che, otra sección de la gente, la ciudad, los balseros y una sección llamada: Fidel, el Papa y el Rey. Todo acompañado con mis textos de viaje recopilados por Vives.

-Por cierto, ¡hay que ver lo que dura Fidel Castro!
-Y lo que va a durar. Él va a enterrar a más de uno, aunque está muy enfermo.

-¿Como fotógrafo le hubiera gustado crear una foto tan popular como la que hizo Korda?
-Estaría bien, pero esto es como la lotería, te toca o no. Lo curioso es que él no vivió de esta foto hasta el final. Pero me encantaría, sobre todo para no tener que pensar tanto en la crisis en la que andamos metidos.

-¿Tan mal está su profesión?
-Los fotógrafos de prensa estamos acabados. No hay trabajo. Recuerdo que cuando se produjo el juicio a Camps, enfrente del juzgado éramos 30 fotógrafos echando instantáneas. Hoy solo hay 6 o 7 fotógrafos en total trabajando en los medios. Los demás hemos ido al paro. Antes me compraba dos periódicos cada fin de semana, ahora no puedo porque hay otras prioridades. Es una putada porque sin publicidad y lectores el sector no funciona.

-¿De la actualidad española con qué no puede?
-Casos como el de Bárcenas, porque no me explico cómo alguien que solo ha sido tesorero general de un partido político ha acabado siendo millonario sin que le toque la lotería. ¡Qué fuerte! ¿no? Lo más gracioso es que algunos de los presuntos corruptos están tan convencidos de su inocencia que te los puedes encontrar rezando en las iglesias.

-En Honduras, Nicaragua, Guatemala ha fotografiado sus procesos electorales ¿son tan apasionantes como la realidad española?
-No se pueden comparar. Las elecciones en Sudamérica me interesan porque me gusta la gente. Ver cómo siguen estos procesos, con qué pasión, yendo todos a votar... En Nicaragua había unas colas impresionantes para ir a votar. Aquí no ves a nadie. Allí los mítines son pura emoción, aquí la gente pasa de todo. ¡Claro! es que tenemos unos políticos que te tiran por tierra(Foto: José Alberto Figueroa) las ganas. Hay que rehabilitar a los políticos para que dejen de ser unos sinvergüenzas.

-¿Qué fuerza tienen para usted los movimientos sociales?
-Son útiles. Si hoy se comete una injusticia, al momento las redes sociales están hirviendo. El problema es que algunos se disuelven si no hay continuidad. Con lo que está ocurriendo en España en estos momentos debería haber más respuesta ciudadana, pero como todos los sectores están tan cabreados, sanidad, educación, justicia, millones de personas sin trabajo... igual están agotados de tanto protestar, pero creo que no hay otra.

-El PP insinúa que va a interponer denuncias a todos aquellos que hablen mal de ellos sin pruebas, ¿se va a cortar usted a la hora de fotografiarlos?
-No, ni creo que se corte nadie. Lo único es que los que trabajen en medios puedan ver censuradas algunas de sus fotografías.

-También hay quien dice que con la que está cayendo no pasará nada, ¿cree que la corrupción está tan asentada en la sociedad que no somos capaces de limpiarla?
-Igual no pasa nada porque, fíjese que el único que fue juzgado fue Camps y salió absuelto y el juez Garzón que lo investigó es el que lo ha pagado, es para tirarse de los pelos. Así que no podemos esperar mucho.

-¿Cuántas fotografías comprometidas guarda en sus archivos?
-Más que comprometidas, diría curiosas. Tengo una de Juan Luís Cebrián totalmente borracho ayudado por dos a bajar unas escaleras. Otra de una política muy importante, que no le digo el nombre, con un cigarro en la mano y un porro en la boca tirando humo, que nunca se publicará.

-¿Qué no le gusta fotografiar?
-Los juicios. A los pobres, que aunque hayan hecho algo malo, me da pena verlos encerrados. Recuerdo una vez que a uno de ellos le hice una foto saliendo de un juicio por un callejón oscuro y el pobre casi se desmaya del susto, me dio una pena... También recuerdo la salida de Rafael Palop, el hermano de Salvador, de la cárcel modelo. El pobre salió con un montón de cajas que no podía ni moverse. Se le cayó una y me fui a ayudarle y el resto de fotógrafos me querían matar porque quizá la noticia fuera esa, verlo salir con un montón de cajas mientras una se le caía y mostraba camisas y libros.

-¿Qué le parece el periodismo ciudadano de denuncia colgando vídeos en internet de lo que pasa a su alrededor?
-Bien, todo lo que sea información y permita saber a los demás que cualquiera que cometa una infracción va a ser pillado, está bien. Me pasó a mí hace unos días. Vi a dos tipos desde mi ventana aprovechando que el conductor de un autobús bajaba para ir al servicio público, que hay en algunas paradas, entrar a robarle. Les increpé y ni caso. Cogí mi cámara y les hice una foto. Entonces salieron escopeteados.

-¿Los periodistas multiusos les resta trabajo a los fotógrafos?
-Usted qué cree. Con un Iphone salen fotos, a veces, mejor que con nuestras cámaras. Por eso el sector está cada vez peor.

-¿Para un fotógrafo son esenciales las redes sociales?
-Sin duda. Soy de la vieja época, pero me estoy creando ya el blog, el twitt y todo lo demás. La verdad es que te permite encontrar gente a la que no ves desde hace 20 años. Por ejemplo me tropecé el otro día en Facebook con Iziar Kuriaki, un fotógrafo al que le perdí la pista y mira por dónde vino a la inauguración de mi exposición. Al principio era muy ingenuo. Recuerdo que la última vez que vino Andreu Buenafuente a Valencia se me ocurrió decirle por Twitter: "Como no he visto nada de ti en prensa si necesitas que te eche una mano me llamas y me dices". Me contestó diciéndome: "¿Cuántas invitaciones quieres?". ¡Claro! Luego caí. Si tiene un millón de seguidores. ¿Cómo le voy a ayudar yo a él? Si con un click convoca a un millón de personas que replican el twit y se reúne la mundial.

-¿Con la fotografía ha hecho grandes amigos?
-Sí, y en todas partes. Y muchos conocidos. El mejor era Pepe Rubianes, al que se llevó un cáncer. Tengo muchas fotos de él preparadas para realizar un homenaje. No se puede perder su memoria porque era un actor como la copa de un pino. Era la persona con la que más me he reído en los viajes. Lo echo de menos en la risa. ¿Qué pensaría Rubianes ahora de lo que pasa en el PP?

-¿Con cuántos García Poveda se ha tropezado en su vida?
-Hay un fotógrafo que se llama también José, en Elche.

-¿Cómo está siendo la vida de un fotógrafo free lance en España?
-Nefasta. Por eso me estoy planteando reciclarme y hacer otra cosa. Hay que dar de comer a los hijos. Estoy en la fase de cambio por lo que ya veremos por dónde sale la luz, porque de momento me veo ante un túnel negro oscuro. Haré lo que sea mejor, eso sí.

-Mientras tanto, la cámara siempre va con usted...
-Esta ciudad está llena de noticias en todas sus calles y no puedo evitar captarlas.

-¿Alguna ha servido para denunciar un caso?
-Sí. Hace muchos años, cuando un grupo de extrema derecha entró en un local donde estaba y se liaron a puñetazos. Lo fotografié todo. Se publicó, pero no firmé la foto.

-¿Ha recibido muchos premios a lo largo de su carrera?
-Bueno... me han dado alguno las asociaciones de vecino... pero ¡creo que ninguno más!, por lo menos en casa no tengo ninguno. El de la asociación, como es una escultura enorme, la tengo en casa por si un día entran a robarme y se la tiro al ladrón a la cabeza. También tengo otro premio de una foto de Aznar, Fidel y el Rey en la que están fumando y echando humo que me la dieron los de Fumadores por la Tolerancia.

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