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EL LENGUAJE DEL CINE

'Los últimos días' 
El Apocalipsis español

MANUEL DE LA FUENTE. 29/03/2013

La alegoría de la película es muy clara: estamos sumergidos en el caos más absoluto, en el desastre total 

VALENCIA.Poco antes de morir, el músico de rock Frank Zappa ofrecía una entrevista en la que hacía un repaso a su vida y a su trayectoria musical. Como entonces el músico ya estaba enfermo de cáncer, el entrevistador decidió acabar con una pregunta morbosa, de ésas que tanto gustan a ese periodismo anglosajón amarillista, el que han practicado por estos lares gente como Mercedes Milá o Jesús Hermida. Se le pedía al músico, ya que se iba a morir, que dejara un mensaje para la posteridad. Entonces, mirando a la cámara, Zappa dijo: "No creo que queden seres humanos en el año 3000, tan solo algunas bacterias, babosas y bichos de ese tipo. Así que, si tuviera que dejar un mensaje para la gente del año 3000, lo haría en lenguaje bacteriano y les diría...", articulando acto seguido una serie de sonidos ininteligibles. Y fin de la entrevista, tal y como se ve en el siguiente vídeo:

Las palabras del músico son tan divertidas como lúcidas. ¿Para qué dejar un mensaje para la posteridad si seguramente no habrá posteridad? Sin querer ser tremendistas ni derrotistas, el momento que atravesamos nos hace pensar que las personas no tenemos remedio a base de tropezar una y otra vez con la misma piedra. Gobernantes que roban y mienten, banqueros que estafan y siguen en sus puestos, empresarios modelos con fortunas hechas gracias a subvenciones públicas a fondo perdido, parados y desahuciados que se suicidan sin que nadie ponga remedio, medios de comunicación que no recogen las noticias fundamentales sobre lo que está pasando y, en definitiva, el miedo instalado en una sociedad incapaz de levantar mínimamente la voz. No será el Apocalipsis, pero es una situación desalentadora e inconcebible hace sólo un par de años. 

Es por esto que no es extraño que la crisis actual ocupe cada vez más espacio en las distintas manifestaciones culturales. Porque ya ni siquiera es una crisis, sino la fotografía de nuestro contexto social. Si nos fijamos en las películas de estreno, se va haciendo más inevitable hablar de esta situación. El ejemplo más claro de esta semana es Los últimos días, dirigida por Álex y David Pastor.

La película nos sitúa en un tiempo presente en el que se ha expandido una epidemia por todo el mundo. Se trata de una especie de agorafobia que impide que la gente salga de los edificios y espacios cerrados. En cuanto alguien pisa la calle, muere por asfixia. La historia transcurre en Barcelona y tenemos a dos personajes que tienen que recorrer las cloacas de la ciudad para encontrar a sus familiares. Uno de ellos es Marc (Quim Gutiérrez), un joven ingeniero que el mismo día de la propagación definitiva de la epidemia tiene una discusión con su novia, embarazada de su primer hijo. El otro personaje es Enrique (José Coronado), un tipo de Recursos Humanos encargado de hacer limpieza en la empresa en la que trabaja Marc. Claro, el conflicto deriva en que, en un momento de la película, Enrique le confiesa a Marc que él iba a ser uno de los despedidos.

De este modo, la alegoría de la película es muy clara: estamos sumergidos en el caos más absoluto, en el desastre total. Una prueba evidente se ve en el hecho de que uno de los protagonistas de la película sea un personaje encargado de aplicar los recortes, de despedir a la gente. O, dicho con ese asqueroso lenguaje economicista y eufemístico, de "aplicar EREs". Otro rastro obvio del discurso del film es ese ajuste de cuentas que ponen en marcha los directores, de tal manera que las víctimas de la situación económica salen mejor paradas del Apocalipsis que los ceporros cretinos que provocan y ejecutan la crisis.

 

Porque estas películas apocalípticas, en las que se retrata una sociedad devastada por un peligro desconocido e incontrolable, pueden albergar muchas lecturas, ya que expresan con toda claridad las inquietudes del director. Por ejemplo, en Los pájaros, Alfred Hitchcock usaba la invasión de los animales para reflejar las tensiones de los personajes y profundizar en uno de sus temas favoritos: la desestructuración del núcleo familiar como expresión de los desajustes que se producen en la sociedad. En el extremo opuesto están películas como La guerra de los mundos (1953) y Soy leyenda (2007) donde la solución a la hecatombe venía por el rezo. Si la humanidad se pone a rezar, decían ambas películas, se pueden conseguir todos los milagros inalcanzables para la ciencia.

Los últimos días evita caer en esta tentación pese a estrenarse en unas fechas tan pías como la Semana Santa. Y si Soy leyenda apostaba por la llegada de una crisis que supusiese una limpieza de ateos y descreídos, aquí lo que se propone es lo contrario: se necesita dar paso a los jóvenes que tracen un futuro mejor, que construyan una sociedad más habitable. Todos los demás, que se queden en casita porque han dejado la sociedad hecha una porquería. Lo que procede ahora es una reconstrucción total desde abajo prescindiendo de quienes han generado el desastre. Es la única solución posible.

Pero el gobierno español puede respirar con calma. Porque la película tiene un mensaje muy clarito pero se ha estrenado demasiado pronto para la ceremonia de los Goya de 2014. Para entonces, ya nadie se acordará de ella y los malvados actores del cine español tendrán que hacer otra película que sirva como icono de sus protestas. Aunque lo tienen tan fácil como desenterrar los millones de lingotes de oro que tienen escondidos en las Islas Caimán y producir una nueva película subvencionada por todos. Siempre con el objetivo de desestabilizar a un gobierno que hace lo que hay que hacer porque lo que hay que hacer es lo que hay que hacer. Bueno, si llegamos a 2014, claro. No sea que la previsión de Frank Zappa para el año 3000 fuese demasiado optimista.


Ficha técnica

Los últimos días
España, 2013, 103'

Directores: David Pastor y Álex Pastor

Intérpretes: Quim Gutiérrez, José Coronado, Marta Etura, Leticia Dolera, Miki Iglesias

Argumento: La propagación de un virus que provoca agorafobia genera el caos en el mundo entero. Un ingeniero y un técnico de Recursos Humanos recorren las alcantarillas de Barcelona en busca de sus familiares, mientras contemplan a su paso el caos ocasionado por la epidemia

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2 comentarios

Teodoredo escribió
29/03/2013 17:13

La película es estúpida, el guión flojísimo y los diálogos de pena, pero tiene sus momentazos: "L'hospital del Mar s'ha cremat" "Qué??? Qué ha dicho??? No entiendo una palabra !!!" Saludines

Patagónico escribió
29/03/2013 11:41

Bueno, Coronado "confiesa" que iba a despedir a Gutiérrez y, más tarde, en una iglesia, se alimenta de hostias, es decir, "expía" su pecado y queda limpio para el resto de la película. Así que algo de beatería sí que tiene una peli que, en todo caso, y más allá de la simpleza de su alegoría social, como modelo de género es muy deficiente.

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