lo nuevo de Ángel Brandez y Carmen Collado, propietarios de Vlue Arribar 

Llega La Vie en Vlue, la propuesta gastronómica que navega desde el Mediterráneo hasta la Reina

El buen producto local y ese estilo de vida tan nuestro se convierten en señas de identidad del nuevo grupo gastronómico: Grupo Vlue.

| 31/03/2023 | 8 min, 34 seg

«Dónde se acaba el mar y dónde comienza el cielo», se preguntaba José María Hinojosa en el poema ‘Calma’, dirigido a Luis Buñuel. Entre estos dos lugares existe un límite de color azul difuminado. Un horizonte que evoca el Mar Mediterráneo y hacia el que, una vez más, navega el nuevo proyecto gastronómico de Ángel Brandez y Carmen Collado. Los ya propietarios de Vlue Arribar en la Marina de València han estrenado otro barco: La Vie en Vlue, propuesta gastronómica de esencia mediterránea, que acaba de atracar en el muelle 18 de la Plaza de la Reina de València.

En esta ocasión, alejados de la arena y sustentados bajo piedra calcárea. La misma con la que se construyó El Micalet, que  se avista desde la terraza del restaurante, y aquella que desde hace meses cimienta la plaza, ahora peatonal, vibrante y repleta de vida. Los valencianos recuperan para su uso el entorno de La Reina y La Vie en Vlue pone a palpitar el corazón de la monarca. Lo hace con frescura y alegría, para demostrar que dar de comer de manera honesta en pleno centro de la ciudad también es posible. El restaurante ofrece tapas de calidad y bocadillos muy típicos, sin distinguir entre el público autóctono o turista. El trato al comensal se fundamenta en ese estilo de vida tan nuestro, tan mediterráneo, que pasa por las sonrisas, los buenos ratos y las sobremesas al sol. 

Tras más de una década de travesía, y con un barco ya rodado, este es el paso definitivo para que Vlue crezca y se convierta en un grupo restaurador, el más ‘azul de la ciudad’. Grupo Vlue tiene unos valores muy consolidados, que se asientan sobre el buen producto y la vida mediterránea, pero como es habitual en las familias, los hermanos presentan caracteres diferenciados. Si Vlue Arribar simboliza la València más natural y distendida de la dársena del puerto, la que solo quiere pasar un buen rato con los suyos y apurar un arroz de calidad junto a la orilla, su hermano pequeño se sitúa a kilómetros de distancia, es más urbanita y adopta una pose desenfadada. Porque La Vie en Vlue, en palabras de Carmen Collado, es «un proyecto muy personal y cercano, en el que se trata de tú a tú al comensal, y donde cualquier persona puede acceder a la auténtica esencia valenciana”.

Una ventana a nuevos mares

Lo dicho: Vlue tenía ganas de diversificar. Ampliar miras en la ciudad que le ha visto crecer. Atracar en un nuevo puerto en mitad de la urbe y alcanzar a un público distinto, venido de todas partes del mundo, pero con las mismas ganas de disfrutar de la fiesta en cubierta. Ya sea a solas o con amigos, en familia o en pareja, hay camarotes para todos. Pero que La Vie en Vlue refleja un modelo de ciudad vibrante y renovado no es tan solo algo que se diga en palabras: también se respira a través del interiorismo del local, a cargo de Estudio Salamandra, que perpetúa la vida mediterránea. Distendida y optimista. 

Al entrar, se siente el abrazo de su barra de mármol, totalmente abierta a la sala. También el pálpito de las mesas interiores, de tamaño modesto, pero con mucha vida. Acompaña una bancada lateral en la que la empresa valenciana Maora Ceramic ha dejado su mejor firma, con un mosaico exclusivo en tonos verdes y azules. El escenario se completa gracias a la iluminación cálida y el mobiliario elegante, donde predominan los materiales locales. De hecho, la apuesta por la sostenibilidad y la cercanía ha sido fundamental a la hora de escoger tejidos, vajilla, mantelería o cristalería. Con colores que viajan del centro a la playa, de los tonos terrosos y dorados al azul del mar, depositados sobre texturas muy sofisticadas, que evocan el París de los años 20, en pleno esplendor artístico.

¿De qué nos falta hablar? Por supuesto, de la terraza. Será en las mesas exteriores donde se escuche lo fuerte que late el corazón de València en cualquier época del año, mientras que el comensal disfruta plácidamente del aperitivo con vermú. Es el regalo que ofrece esta ciudad soleada, con cielos azules y brisa marina en todas las estaciones. A sabiendas de ello, La Vie también quiere aprovechar la plaza desde otros ángulos, y apuesta por el servicio take away. Como si fuera un guiño a tiempos pasados, cuando los vendedores ambulantes se posaban en este rincón, los viandantes podrán acercarse a la ventana azul marino que conecta con la calle y recoger su ración de puntillas, para después pasear por las inmediaciones o sentarse en uno de los bancos de la Reina. Identidad cultural y gastronómica navegando a bordo del mismo barco, y mecidas por las olas de los platos.

Compromiso con el mar

Uno de los propósitos de La Vie en Vlue es dar a conocer el verdadero sabor de València, sin trampas ni artificios. Es por ello que en la despensa se vienen prodigando algunos de los productos más significativos del territorio, desde el mejor pescado de lonja, hasta las verduras más frescas del mercado. Todos ellos, ingredientes imprescindibles de tapas tan emblemáticas como la titaina o el pisto -que aquí se sirve con atún rojo-, o de recetas sorprendentes como las croquetas de Chivito y Almussafes -¿serán también de color azul?-. No faltará el tradicional esmorçar, que en fin de semana convivirá con el sonado brunch. Todos los bocadillos se elaborarán con pan artesano, de entre 15 y 17 centímetros, relleno de especialidades muy suculentas, como el entrecot y la cecina de León o la morcilla de Ontinyent con habitas, sin desmerecer el tradicional Chivito. Y dirás, “¿qué más?”. Pues…

⚓️ La titaina de La Vie, que es una receta propia del barrio del Cabanyal. Elaborada con tomate y pimiento, se cocina durante horas con esmero. Para darle un toque de magia, se le añaden unas lonchas muy finas de panceta curada y sopleteada al momento. Todo ello, culminado con un huevo frito, de los de puntilla y yema amarilla.

⚓️ El pisto. Aunque tiene ciertas similitudes con la titaina, el proceso de elaboración es diferente. De hecho, el pisto de La Vie es un guiso que combina tomate con calabacín y berenjena salteados. El plato se acompaña de dados de atún rojo, previamente curados en garum y aceite de oliva y, por supuesto, se remata con un delicioso huevo frito.

⚓️ El Chivito. Hay mil y una versiones de este bocadillo, pero en La Vie se prepara con una base de mayonesa en la que ya están presentes los jugos del pollo cocinado. A continuación, añadimos una pieza de contramuslo completamente recubierta de queso camembert fundido, junto a unas rodajas de tomate valenciano y un poco de lechuga romana. Todo ello, ultimado con una yema de huevo que inunda el plato al cerrar el pan.

⚓️ La brascada. No hay mucho secreto, pero a veces lo difícil es respetar el producto, bien tratado y cocinado. Estamos ante uno de los bocadillos preferidos del equipo de La Vie. ¿Qué lo hace estar tan bueno? Lleva una mantequilla única, a partir de la grasa y los jugos del entrecot madurado, con la que también planchan el pan. Después marcan la pieza de carne y, para acabar, la acompañan con cebolla caramelizada y cecina de León.

Y como nos encanta que la vida sea azul, pero también dulce, nada de pasar por alto la carta de postres. Una renovada tarta de queso al horno -herencia de Vlue Arribar-, crème brûlée, castaña helada casera o naranja en texturas, para que se note cual es la fruta más autóctona. La bodega no desmerecerá en nada a la del hermano mayor, con posibilidad de probar bebidas tan típicas como el café cremaet. Por último, ¿qué hay del take away? Pues incluirá recetas como el famoso fish and chips, el cono de puntillas, los calamares a la andaluza o el pescadito frito. Si te haces una foto en la plaza y, por lo que sea, llevas una bolsa de La Vie en las manos, te daremos un buen like. Y quién sabe si algo más…

Un mar de propuestas

A la completa propuesta gastronómica de La Vie en Vlue hay que sumar el desembarco en sus instalaciones de diferentes acciones y experiencias culturales programadas a partir de abril, para dejar pasar la Semana Santa. En el calendario del restaurante ya están marcadas en color azul las rutas guiadas por el centro de València con parada en La Vie, de modo que los comensales locales se conviertan en turistas de su propia ciudad por un día. Más adelante habrá talleres, tal vez de acuarelas marineras, o quizá de cerámicas.

La Vie quiere ser un espacio apacible para navegantes. Los de aquí y los de allá. Por eso creará su propio Club Naútico -¡en pleno centro!-, en el que los tripulantes que se suscriban a la newsletter recibirán de forma periódica noticias relevantes sobre eventos, dinámicas, platos especiales o fechas destacadas en la agenda del restaurante.

En definitiva, y como destacan sus propietarios, La Vie en Vlue es una forma de vivir. Vivir en azul. Dejarse seducir por el emplazamiento y la amabilidad, mientras las olas bañan el centro del plato. La travesía acaba de empezar. Nunca más darás la espalda al mar.

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