Música y ópera

La segunda jornada del Festival de Les Arts, cancelada tras incumplir los límites de ruido

A pesar de las quejas por la bajada del volumen, el festival superó los decibelios permitidos. La promotora solo devolverá el 50% del importe del abono

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VALÈNCIA. El Festival de Les Arts no ha celebrado este sábado su segunda jornada. El Ayuntamiento de València ha ordenado la paralización inmediata de las fuentes sonoras de los tres escenarios tras constatar, según los informes de inspección realizados durante el evento la noche del viernes, incumplimientos de las condiciones acústicas comprometidas por la organización y la Ciutat de les Arts i les Ciències (CACSA).

Según la documentación oficial, a la que ha tenido acceso este diario, la Policía Local ha acreditado en las mediciones realizadas durante el festival niveles puntuales superiores a los previstos en los tres escenarios, alcanzando más de 96 decibelios en el escenario principal, más de 91 en el segundo y más de 88 en el tercero. La resolución municipal también sostiene que los niveles de emisión e inmisión registrados fueron superiores a los recogidos en el estudio acústico presentado ante el Ayuntamiento y concluye que "no se han respetado las limitación de los equipos limitadores-registradores previstos en la documentación acústica presentada". Cabe recordar que la organización prometió limitaciones de 85 decibelios en horario diurno y 80 en horario nocturno para recibir la autorización que le permitió abrir sus puertas ayer.

Asimismo, el Servicio de Inspección Municipal apreció una repercusión acústica superior a la prevista en viviendas del entorno, cuestión mayor porque han sido sus quejas las que iniciaron todo el proceso judicial y ahora administrativo. Con todo esto, el Ayuntamiento ha ordenado este sábado, a las 14 horas, la suspensión inmediata de las fuentes sonoras de los tres escenarios hasta que fueran corregidas las "deficiencias" detectadas, lo que hacía, de facto, inviable su celebración.

La Policía Nacional también constató durante la celebración del evento "algunas irregularidades relativas al límite legal de sonido establecido" y dejó constancia de posibles infracciones acústicas en una propuesta de sanción. Un sonido que, según fuentes consultadas por este diario, se elevó de manera anormal en uno de los conciertos principales de la jornada inaugural: el de Siloé. Lo mismo sucedió en el concierto de Leire Martínez, que decidió retirarse unos minutos del escenario visiblemente incómoda y que volvió con un "poco más de volumen".

 

La promotora del festival, The Music Republic, ha emitido un comunicado excusándose en que explican que han "trabajado hasta el último momento para evitar llegar a esta situación. (…) Lamentamos profundamente que, después de todos los esfuerzos realizados por vosotros, artistas, equipos técnicos, proveedores, patrocinadores y organización, el desenlace haya sido este”. El comunicado oficial se ha colgado en sus redes sociales a menos de hora y media del primer concierto de la jornada, en el que actuaba Julieta, y sin mención alguna a las actas de ayer que certifican el incumplimiento de la ordenanza municipal.

El festival ha prometido la devolución de las entradas de día y el 50% de los abonos, además de reintegrar el saldo restante de las pulseras. Al sí haber celebrado el viernes, a pesar de que se hiciera ante un fuerte descontento del público, se desentiende de las entradas del viernes y el otro 50% de los abonos. Un detalle que ha aumentado aún más el enfado de los asistentes a la primera jornada del festival, que han creado diversos perfiles en Instagram llamando a una demanda colectiva para que les devuelvan las entradas de ambos días porque "es una vergüenza pagar por algo que no se escucha", tal y como aseveran a través de comentarios en las redes sociales del festival.

Los asistentes al festival, que no habían dudado en llenar de comentarios negativos las publicaciones que se subían desde el Festival de Les Arts aparentando normalidad, han cargado también contra los motivos de cancelación de este, reclamando la devolución íntegra de las entradas y cargando contra el mensaje compartido en el que se expone a los denunciantes: "unos pocos vecinos del edificio ubicado en la Avenida Profesor López Piñero nº10", y en el que arremeten contra el Ayuntamiento de València por no ayudarles a "encontrar una solución que permitiera la celebración de Festival de les Arts en la ciudad". Para más INRI desde el festival se han mantenido activos en conversación con algunos comentarios de esta publicación, llegando a responder a un comentario en el que se llama a hacer un "macrobotellón debajo del edificio" y "no cargar contra el festival, porque no tienen la culpa" con un "gracias por entendernos".

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El contrato reflejaba la posible cancelación

En el comunicado, la organización ha relatado que, desde la publicación de la sentencia y la presión de las instituciones para que las citas musicales se reubicaran a otro recinto, la promotora mantuvo dos líneas de trabajo paralelas para que el festival pudiera hacerse realidad: una orientada a conservar el evento en la Ciutat de les Arts i les Ciències, "encontrando un equilibrio entre el descanso de los vecinos y la celebración del festival en las mejores condiciones posibles", y otra encaminada a buscar emplazamientos alternativos como La Marina de València o el Circuit Ricardo Tormo de Cheste.

Por otra parte, la documentación remitida por CACSA también señala que el contrato firmado entre ambas partes contemplaba expresamente la posibilidad de cancelar la segunda jornada. En concreto, establecía que, si durante la celebración del evento la autoridad competente levantaba acta, formulaba denuncia o adoptaba medidas de control por un presunto incumplimiento de la normativa acústica, o si se constataba la superación de los niveles sonoros autorizados, CACSA podría cancelar la segunda jornada del festival. Así ha sido.

El festival también ha censurado que, durante este proceso, no ha logrado mantener una reunión con Alcaldía del Ayuntamiento de València para estudiar “posibles alternativas que permitieran garantizar el futuro del festival en la ciudad”. La confrontación ha escalado aún más al mencionar la promotora directamente los perfiles oficiales del consistorio y de la propia María José Catalá en una story que enlazaba al comunicado.

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La alcaldesa, por su parte, ha recordado horas antes de la suspensión oficial que habían sido "CACSA y los promotores los que, a pesar de esa situación", en referencia a las limitaciones acústicas existentes, "han decidido mantener el festival en ese emplazamiento". La cancelación y la superación de los límites que había que cumplir han tenido lugar a pesar de un desastroso primer día de festival, en el que la música sonó anormalmente baja para, supuestamente, acatar la sentencia. Tal y como habían previsto fuentes del sector durante estas semanas previas, la consecuencia era una experiencia de escucha totalmente distorsionada: testimonios y comentarios en redes sociales comparaban la música en el festival con “un pub con ambientación musical”.

El grupo municipal de Compromís han difundido otro comunicado en el que expresan su "solidaridad" con artistas y públicos, que "han sido víctimas de una mala organización que solo ha priorizado el beneficio económico, y de una falta de soluciones adecuadas por parte de un Ayuntamiento y una Generalitat que se han limitado a pasarse la pelota, evitando tomar decisiones hasta que la situación ha estallado. Cuando los gobiernos no planifican, no dialogan y no toman decisiones, acaban pasando cosas como esta".

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