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Ooops, lo ha vuelto a hacer...

Buenas noticias para el vino valenciano; las recientes puntuaciones de Luis Gutiérrez sitúan a los productores de nuestra comunidad entre los tops nacionales. Un merecido reconocimiento al trabajo de profesionales entregados y preparados

Publicado: 02/05/2026 · 06:00
Actualizado: 02/05/2026 · 06:00
  • Caminos de vino en Fontanars dels Alforins

Pues sí, Javier Revert, el enfant prodige (aunque ya no tan enfant) de la viticultura valenciana está rozando la cumbre de la perfección, según la influyente revista Wine Advocate. Los 99 puntos otorgados por Luis Gutiérrez al Foradà 2023 son una emocionante noticia tanto para Javi, que consolida una fulgurante carrera constelada de éxitos y vinos seductores, como para el vino valenciano en general, que está a un peldaño de subirse al Olimpo de los mitos consagrados, reconocidos por la crítica y por el consumidor mínimamente inquieto.

Es relevante, pero no esencial, que Foradá tenga la variedad autóctona arcos en su composición. Lo determinante es que sea el fruto de un viñedo joven, en un paraje excepcional y que sepa transmitir la esencia mediterránea al afortunado enópata que consiga descorchar una de las escasas botellas en circulación. Lo alentador de este proyecto, surgido en un garaje, gracias a la pasión y al conocimiento técnico de un joven (antaño) enólogo, que supo arriesgarse y lanzarse a un mercado muy exigente, es que puede ser de referente y modelo para aventuras similares. Cierto es que no todos los elaboradores neófitos tienen la suerte de haber heredado un paraje privilegiado como los Juncarejos en La Font de la Figuera, pero es igualmente verídico que fue la intuición de Javier la que le llevó a parir la decisión de plantar un viñedo aterrazado en el medio de un bosque, en su búsqueda de altura y frescura. La apuesta fue ganadora: desde el principio, su blanco Micalet tuvo una sorprendente aceptación y, ahora, toda la gama de la bodega, empezando por el más sencillo (pero muy asequible) Sensal pasando por el otrora buque insignia Simeta, está valorada como el bitcoin en los primeros meses del nefasto mandato de The Donald. ¡Enhorabuena a Javier y mis mejores deseos para coronarse en breve con los anhelados 100 points!

«Hay que contextualizar la valoración del Foradà en el despertar de una zona que empieza a reivindicarse dentro y fuera de nuestra comunidad»

Pero, para no inflar demasiado un ego que no brilla precisamente por la humildad, habría que contextualizar la valoración del Foradà dentro del despertar y devenir de una zona que por fin empieza a reivindicar su existencia fuera y dentro los confines de nuestra comunidad.

Mis cinco lectores conocen perfectamente las otras bodegas de referencia de la zona. Algunas empezaron el camino virtuoso hace décadas, otras se han incorporado más recientemente. Un breve resumen para el lector esporádico nos obliga a mencionar el Celler del Roure, Rafa Cambra, Los Frailes, Fil.loxera & Cía, Can Leandro y las nuevas gamas de vino de la cooperativa La Viña. Camino a la meseta, encontramos a Toni Sarrión con su interpretación de la bobal como otro dinamizador de la zona de Utiel-Requena. Todas están galardonadas con puntuaciones muy altas y, detalle fundamental, elaboran vinos cada vez más bebibles y placenteros.

Como dice el veterano Diego Fernández, para luchar contra el descenso del consumo es preciso sacar al mercado vinos de máxima calidad a un precio comedido. Casualmente, cuando aparece una buena botella en un evento, la gente se olvida de la cerveza y las cajas se vacían como por arte de magia, cosa que no pasa cuando el bosque animado se adueña de nuestra garganta y hace que la copa se eternize en la mesa. Aún falta para ver realizado el sueño de hallar el vino valenciano protagonizar las cartas de los restaurantes de la Malvarrosa, pero con semejantes embajadores, no debe generar estupor encontrar un Casa Labor en un restaurante de Nueva York o un Pebrella en una enoteca de Montalcino. Lo que está haciendo esta generación de productores es redefinir un estilo, redescubrir las variedades autóctonas que confieren singularidad y olvidarse de la contaminación foránea que homogeniza y quita valor.

El camino está trazado, falta apoyar a estos precursores en su labor titánica y esperar que las nuevas generaciones cojan el relevo, para hacer de Valencia una tierra de vinos de estatura mundial. Un bonito desafío entre tanto revuelo socio-político.

Salut!

* Este artículo se publicó originalmente en el número 135 (abril 2026) de la revista Plaza

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