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Tomás Ibáñez: “Si un espectáculo que no entiendes te emociona, el creador ha conseguido su objetivo”

3/06/2018 - 

VALÈNCIA. Cuenta una antigua leyenda asiática que un hilo rojo une a todas aquellas personas que están destinadas a conocerse en el algún momento de su vida. En el caso del País Valencià, dicho hilo adopta estos días el nombre de Tercera Setmana, el festival internacional de artes escénicas que se celebra simultáneamente en València, Castelló y Alacant. Propuestas de danza, circo y teatro llegadas de todos los rincones del planeta se convierten así en una herramienta para conectar a tres ciudades que no están acostumbradas a mirarse a los ojos.

Este gran encuentro de la creación performativa global, impulsado por la AVETID (Asociación Valenciana de Empresas de Teatro y Circo), arrancó el pasado 31 de mayo y llenará calles, plazas y salas hasta el próximo 17 de junio.  Durante estos días, se irán sucediendo actuaciones como Juguetes rojos, que relata el calvario de un transexual durante el franquismo; 40.000 kms, reflexión chilena sobre la migración; Mendoza, una revisitación de MacBeth desde el México de 1910 o la fantasía circense y acuática Métamorph’o, de factura gala.

Recién iniciada su tercera edición – en la que un 60% de las obras llevan firma femenina- hablamos con los directores artísticos del certamen, Paco Macià y Tomás Ibáñez, quienes apuestan por promover “un arte vivo” que trascienda fronteras, atraiga a nuevos públicos y muestre todas las aristas de la contemporaneidad.

-Tercera Setmana integra disciplinas muy distintas y de orígenes diversos, ¿esta variedad dificulta realizar una selección equilibrada de la programación?
-Paco Macià: Por suerte, nuestros perfiles comprenden las diferentes modalidades de las artes escénicas y de la performance así que nos complementamos, hacemos equipo. Tenemos que hacer confluir muchas maneras diferentes de ver el mar, por así decirlo.

Fotos: EVA MÁÑEZ

-Tomás Ibáñez: Juntos logramos abarcar las diferentes caras de la contemporaneidad y dar respuesta al carácter multidisciplinar del festival. Consideramos que lo contemporáneo no es algo lineal, sino que tienes distintas variantes. Al atender a esta diversidad buscamos también dirigirnos a un abanico de público más plural.

-Este año, el lema del festival es ‘Una mirada internacional’. ¿Por qué habéis optado por este enfoque?
-T.I: Tercera Setmana surge por la necesidad de promover las artes escénicas valencianas. La primera edición se hizo solamente en València, la segunda ya dio el salto autonómico y, el tercer paso es poder emplear el festival como una herramienta para la internacionalización de nuestros artistas. Para ello, necesitamos generar redes y caminos conjuntos con los creadores de otros territorios, crear vínculos, contaminarnos con sus propuestas y que ellos se contaminen con las nuestras. Debemos abrirnos, no ser un compartimento estanco. Además, en esta programación hay incluidos espectáculos que de otra manera sería imposible ver porque no suelen pasar por nuestras ciudades. También es cierto que, debido a las políticas culturales de la anterior etapa, el territorio valenciano estaba bastante desconectado de la producción artística extranjera.

-P.M: Nos lo planteamos como un viaje de ida y vuelta: no solamente traer a compañías y espectáculos extranjeros para nutrirnos de ellos, sino también para que esos creadores vean lo que se está haciendo aquí. Es una forma de exportar nuestras artes escénicas y nuestra manera de pensar.

-El hecho de contar con València, Alacant y Castelló como sedes ayuda a descentralizar la exhibición, pero también que es una forma de vertebrar el territorio valenciano…
-T.I: Por supuesto. Para nosotros es muy importante la vertebración. Paco viene de la compañía Ferroviaria, de Elx; yo, de Visitants de Vila-real. Es decir, hemos estado trabajando en lugares externos a València, conocemos muy bien lo que es la soledad de la periferia, la ausencia de foco y el anonimato que impone. Es importante esa vertebración porque consideramos que en Alacant y Castelló están pasando muchas cosas a nivel escénico. Esas ciudades se merecen más atención y Tercera Setmana facilita el camino al programar en las tres sedes. Así, por ejemplo, una compañía que viene de Chile puede actuar en la capital castellonense, mientras que, de otra manera, lo más probable es que sólo actuara en València.

Fotos: EVA MÁÑEZ

-P.M: Dónde está la corte parece que están los juglares; el esquema no ha cambiado mucho desde la Edad Media. Nosotros ya sentimos esta vertebración, pero esperamos que también las sienta el público y las instituciones.

-Frente al eterno dilema de cómo atraer al público, ¿pensáis que hay alguna fórmula infalible? ¿Cuáles son las claves para lograrlo?
-T.I: Nosotros programamos pensando en muchos públicos, por eso atendemos a tantas disciplinas escénicas distintas. Creo que en ese sentido son muy importantes los espectáculos de calle, pues acercan la creación a la ciudadanía. Queremos dar a conocer que las artes escénicas están vivas. En cuanto a las salas, el trabajo es muy diferente: es de cuerpo a cuerpo. Primero tienes que llevar al público hasta ellas, conseguir que de entre todas las posibilidades de ocio tiene disponibles elija tu pieza. Después, debes cuidarlo para que se quede satisfecho y vuelva en otras ocasiones.

-P.M: También es importante lograr una mayor distribución y conseguir que las que se difundan y se conozcan. Si solamente se representan durante un fin de semana, probablemente muchos espectadores ni siquiera lleguen a enterarse de su existencia.

-Precisamente los espectáculos de calle constituyen una de las banderas del festival. ¿Cuáles son los principales atractivos de esta clase de obras?
-T.I: Se trata de un arte multidisciplinar que combina el circo, el teatro y la danza. No son espectáculos programados ‘en’ la calle, sino piezas creadas para el espacio público aprovechando y desarrollando las oportunidades que éste proporciona. Es fundamental la proximidad con la audiencia, el contacto directo. También la transformación de esos lugares en espacios escénicos. Así, en el imaginario del espectador cuando vuelva pasar por allí se habrá quedado grabado ese momento. Es una manera de que el arte invada la cotidianidad. Además, en estas piezas unes a dos públicos diferentes: el que asiste adrede a la obra y el que pasaba allí y se queda a verla por casualidad. En una sala debes trabajarte tú a los pecadores porque no tienes ese público que te encuentra por azar, has de ir a buscarlo. Esto implica trabajar desde una perspectiva completamente distinta.

-P.M: A veces la propia obra necesita ser representada en una sala…En cualquier caso, lo que queremos es ganar nuevas audiencias, por ello planteamos propuestas muy diversas: desde las dramaturgias del texto, a las de la imagen o del movimiento. El fin último es un arte en vida, un arte que vuelva a traer a la gente.

-T.I: En ese sentido, creo que durante muchos años en València se ha optado por una programación demasiado conservadora que ha expulsado al público más joven de los teatros, tenemos que revertir la situación, vincularnos a esas audiencias de algún modo o no volverán nunca a las salas.

Fotos: EVA MÁÑEZ

-¿Cuando hablamos de artes escénicas contemporáneas tiene sentido seguir diferenciando entre teatro y danza o creéis que ahora mismo las tendencias llevan a una fusión de estas distintas disciplinas performativas?
-T.I: Vemos que están activas dos corrientes: una que tiende a la fusión, en la que las disciplinas se mezclan y se contaminan, pero también existe la pureza en la dramaturgia y en el mundo de la danza.

-P.M: A pesar de ello, es cierto que las grandes compañías de vanguardia están optando por un trabajo más multidisciplinar.

-A menudo los lenguajes escénicos contemporáneos resultan algo complejos para el gran público, se cierne sobre la escena el fantasma de “yo esto no lo entiendo”. ¿Hasta qué punto supone un reto vencer estas reticencias?
-T.I: Es que muchas veces los creadores ni siquiera pretenden que se entienda todo en sus piezas, lo que buscan es hacerte sentir. Lo importante cuando vas a ver un espectáculo no es sólo comprenderlo, sino la capacidad de asombro, el despertar de la sensibilidad. Si un espectáculo en el que no has entendido nada te logra emocionar, el creador ha conseguido su objetivo. El fin último para la audiencia debe ser dejarse interpelar.

-P.M: Un festival como Tercera Setmana tiene que asumir cierto riesgo, no podemos quedarnos en lo acomodaticio, en lo seguro. El costumbrismo ya lo cubren otras iniciativas. Los artistas que traemos apuestan por su propio arte, igual que Picasso en su momento apostó por el suyo. Tenemos que estar ahí, cargarnos de esa poesía tan buena que nos están mostrando y acompañar al público.

Fotos: EVA MÁÑEZ

-La memoria es uno de los hilos conductores de esta edición, pero no ha sido algo premeditado. ¿Cómo surgió entonces?
-T.I: Hicimos una convocatoria en la que se presentaron más de 600 propuestas, de ahí fuimos seleccionado y vimos que, efectivamente, la memoria constituía el denominador común de algunas de ellas. Se trata de propuestas seleccionadas no solamente por su temática, sino también su estilo y su estética. No nos hemos fijado solamente en qué se estaba contando, sino también en quién lo estaba contando y en cómo lo estaba haciendo. Además, dentro del concepto de memoria se pueden abordar muchos asuntos: Memoria Histórica, por supuesto, pero también memorias emocionales, personales o incluso costumbristas. 

-La programación de Tercera Setmana engloba temas muy dispares, ¿creéis que es posible convertir con éxito cualquier asunto en material para un espectáculo?
-P.M: Totalmente. Las artes escénicas pueden abordar todo tipo de temas de lo más abstracto a lo más trascendente, desde temas personales y cercanos a cuestiones universales, sociales o reivindicativas. Incluso cuestiones aparentemente frívolas, como el ocio con los amigos.

-Tras una época de aparente letargo, parece que ahora se amontonan las propuestas culturales en clave valenciana. ¿Se corre el riesgo de una sobresaturación? 
-P.M: Estamos intentando que no suceda. Queremos ser útiles, no se trata de competir con los compañeros para ver qué festival se lleva el gato al agua, quién triunfa y quién no, la meta debería ser sumar. Vemos que hay una posible saturación de propuestas, somos conscientes de ello y, de hecho, hablamos mucho del tema.

Fotos: EVA MÁÑEZ

-T.I: Se plantean muchos proyectos, surgen muchas iniciativas y hemos de complementarnos unos a otros. La financiación es escasa para todos, la reflexión que debemos hacer es que, si con pocos recursos conseguimos sacar adelante tantísimos proyectos, qué lograríamos llevar a cabo con un apoyo real y consistente…Con todo el talento valenciano que existe, pienso que podríamos situarnos en primera línea de las artes escénicas no a nivel español, sino incluso europeo. Estamos acostumbrados a trabajar en la precariedad, venimos de la destrucción absoluta y habitamos un momento de reconstrucción.

-Desde vuestra experiencia trabajando con creadores de otros países, ¿notáis muchas diferencias respecto a las condiciones materiales con las que desarrollan sus proyectos?
-P.M: La diferencia es brutal, estamos lejísimos.

-T.I: Creo que podemos decir que no jugamos en la misma liga…

-P.M: Es cierto que no todo lo hace el dinero, pero si queremos ser competitivos es necesario poder pagar dignamente a los trabajadores, garantizar la supervivencia de su profesión. Aunque seas dramaturgo, actor o escenógrafo necesitas pagar facturas, ingresarle el alquiler al casero…Pero bueno, hay que seguir peleando.

-Esta edición de Tercera Setmana comenzó con cierto tumulto por la dimisión, el pasado enero, de su antiguo director Salva Bolta. ¿Ha resultado complicado tomar el relevo?
-T.I: Es verdad que si hubiéramos tenido más tiempo habríamos trabajado con más tranquilidad. Salva hizo un trabajo fantástico en las dos primeras ediciones, pero cuando nos ofrecieron la dirección artística del festival, nuestra obligación era ir hacia adelante y plasmar nuestros pensamientos en el programa. No puedo decir que haya sido traumático, pero sí estresante.

-Entre las razones que se esgrimieron en su salida se encuentran las desavenencias con la Administración. En un evento como éste, que surge de la iniciativa privada, pero que cuenta con ayudas públicas, ¿es difícil lograr ese entendimiento, ese equilibrio?
-T.I: Si no fuera porque se trata de una iniciativa de AVETID, sería muy complicado poner de acuerdo a todas las instituciones que participan en el festival. No conocemos ningún otro referente en el que haya tantos matices y tantos departamentos involucrados en un mismo proyecto. Constituye un trabajo inmenso, complejo, arduo e invisible. Cada Administración tiene sus intereses y deseos…Tenemos que reconocer que recibimos un apoyo real y verdadero, pero si no fuera por las sinergias de la Asociación, no sería posible.

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