VALÈNCIA. El uso de la pista que quedó en el recinto del antiguo CEIP Rosa Serrano de Paiporta ha generado malestar entre algunos vecinos por las molestias acústicas derivadas de la práctica deportiva, especialmente en horario nocturno. Uno de estos residentes trasladó esta queja al Síndic de Greuges, donde expuso que este espacio se había convertido en un punto habitual para jugar al fútbol, afectando a su descanso, y solicitó medidas que permitieran compatibilizar esta actividad.
La resolución del Síndic, que da por acreditada la falta de respuesta municipal tanto al propio vecino como a la institución que dirige Ángel Luna, concluye que el Ayuntamiento de Paiporta no ha justificado la eficacia de las medidas adoptadas. De este modo, el expediente se cierra declarando la vulneración de derechos del denunciante y el incumplimiento del deber de colaboración por parte del consistorio.
Sin embargo, el alcalde de Paiporta, Vicent Ciscar, explica que el problema no es tanto la existencia de la pista como el uso indebido que se hace de ella fuera del horario permitido y la dificultad real para controlar un recinto que, en origen, no estaba concebido como instalación deportiva municipal al uso. "El ayuntamiento puso porterías pequeñas para que los jóvenes tuvieran un sitio donde jugar, con un horario restringido que está indicado en un cartel", matiza Ciscar.

- Imagen del Ayuntamiento de Paiporta, junto al barranco del Poyo -
- Foto: MARGA FERRER
La queja presentada ante el Síndic recoge que, desde abril de 2023, el vecino ha registrado hasta once escritos solicitando el cierre de la instalación. Según el expediente, solo recibió una respuesta municipal en noviembre de 2025 en la que se indicaba que existían carteles con normas de uso, que el Servicio de Deportes abría y cerraba la instalación entre semana y que la Policía Local se encargaba los fines de semana.
El denunciante sostiene que, en la práctica, la instalación sigue utilizándose fuera del horario establecido, lo que demostraría la inexistencia de un control efectivo. Ciscar reconoce que, aunque el consistorio ha tomado medidas como poner "la valla más alta para que no se salgan los balones", en algunas ocasiones los usuarios han roto la puerta para entrar el recinto. "Es muy complicado controlar algo así", añade el alcalde de Paiporta.
La zona se transformará para eliminar el uso que genera más conflictos
El antiguo CEIP Rosa Serrano funcionó durante años en aulas prefabricadas hasta que se contruyó el nuevo centro en otra instalación. La pista deportiva quedó en ese solar de la calle Puçol y, ante la falta de espacios para jóvenes en el municipio, se optó por permitir su uso con limitaciones horarias. "Muchos padres nos dicen que sus hijos necesitan sitios donde jugar. Estamos intentando hacer compatible el descanso del vecindario con que la gente pueda disfrutar de las instalaciones municipales, pero pedimos un poco de comprensión", señala Ciscar.
Por ese motivo, se ha decidido cambiar el planeamiento de este espacio. Según cuenta el alcalde, el ayuntamiento ha licitado un proyecto para transformar la zona y eliminar el uso que más conflictos provoca. "Vamos a llevarnos las porterías y a convertirlo en otro tipo de instalación que genere menos molestias. Queremos poner juegos infantiles y actividades pensadas para el uso diurno, más separadas de las viviendas y cerca de otras zonas del recinto. Son usos que, a partir de cierta hora, desaparecen porque ya no hay nadie", indica Ciscar.
La intención del consistorio es, por tanto, rediseñar el espacio para reducir el impacto acústico y, al mismo tiempo, mantener su función como punto de encuentro vecinal, pero con un perfil de uso distinto al actual. Para Ciscar, la clave está en encontrar ese equilibrio: "Estamos trabajando para remodelarlo, buscando alternativas que generen menos molestias. Lo que pedimos es poder compatibilizar el descanso de los vecinos con la necesidad de que los jóvenes tengan espacios donde estar".