VALÈNCIA. “Los proyectos colaborativos son la solución a gran parte de los problemas actuales de la edificación”. La mesa es unánime en su apuesta por este nuevo modelo de contratación y organización de la producción, que avanza con firmeza en el sector privado y podría convertirse también en un importante revulsivo para la licitación y contratación pública. Es la principal conclusión del último debate del Club COAT Empresas, un desayuno organizado por el Colegio Oficial de la Arquitectura Técnica de Valencia junto a las firmas líderes de la edificación valenciana que integran su club empresarial.
Por las empresas participantes pasan algunas de las grandes obras que transforman la ciudad. Son los miembros del Club COAT Empresas quienes, moderados por el Colegio Oficial de la Arquitectura Técnica de Valencia (COAT Valencia), analizan la situación actual de un sector cuya creciente demanda convive con importantes condicionantes que afectan tanto a su funcionamiento como a su productividad. Entre ellos destacan, especialmente, el incremento continuado del precio de los materiales y la escasez de mano de obra cualificada.

- Foto: JUANJO CRUZ
La mesa ha ofrecido una representación del sector desde sus diferentes parcelas de actividad: Javier Belenguer, director general de acertA Soluciones; Pedro Agulló, socio fundador y CEO de AT4; José Vicente Espí, director general de Edificación del Grupo Bertolín; Verónica Benítez, responsable del área de arquitectura técnica en CPS Infraestructuras, Movilidad y Medioambiente; Francisco Verdoy, director general y fundador de Edicover; Emiliano Martínez, administrador y socio de Premea; Luis García Covisa, socio de Taller de Gestión Técnica; Sergio Ros, director general y socio fundador de Uransa; Antonio Urbano, propietario y fundador de AC Urmi; y Noelia Maicas, arquitecta técnica en WUAM Proyectos, moderados por Federico Esteve, secretario del colegio, y Lola Morales, vocal responsable del Club COAT Empresas, junto al gerente del colegio, Borja Nebot.
“Hay mucho trabajo en obra nueva, hay déficit de vivienda”, señala José Vicente Espí, director general de Edificación del Grupo Bertolín, “pero tenemos unas subidas de precios incesantes y escalofriantes. El año comenzó con cierta estabilidad, pero ahora el conflicto de Oriente Medio nos sumerge en la incertidumbre”.
La situación no es puntual. De hecho, la Confederación Nacional de la Construcción acaba de cifrar, en su último informe sobre el sector, en un 15 % la subida de costes que experimentan las constructoras como consecuencia del conflicto bélico, un escenario que vuelve a poner presión sobre la rentabilidad y los plazos de ejecución de las obras.
A esta realidad se suma una fuerte demanda residencial. “Hay mucha demanda de vivienda, vamos saturados. Se está vendiendo mucho y se generan expectativas, pero necesitamos solventar diferentes problemas como sector, entre ellos, la necesidad de mano de obra cualificada”. Sergio Ros, director general y socio fundador de Uransa, considera que una de las claves para afrontar este desafío pasa necesariamente por apostar por la formación e “incorporarla a la propia empresa”. Sin embargo, añade que no basta únicamente con formar profesionales, sino que también es fundamental lograr que permanezcan en la organización, fomentando “ese sentido de identidad y de pertenencia a la empresa”.

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Ros incidió además en la importancia de recuperar y dignificar los oficios vinculados a la construcción, apostando por transmitir el conocimiento entre generaciones dentro de las propias empresas, como fórmula para garantizar el relevo generacional y preservar la cultura del oficio dentro del sector.
Una preocupación que comparte Antonio Urbano, propietario y fundador de AC Urmi, quien advierte de la creciente dificultad para encontrar profesionales especializados capaces de dar respuesta al ritmo actual de actividad del sector. Urbano añadió además la dificultad que tienen muchas pequeñas constructoras para invertir en formación de empleados y oficios, ya que en numerosas ocasiones, una vez formados, terminan abandonando la empresa. No obstante, reivindicó el papel esencial de estas pequeñas empresas dentro del sector, recordando que son quienes posteriormente intervienen sobre el parque edificado existente: “Los edificios de nueva planta que se construyen hoy serán aquellos sobre los que nosotros trabajaremos dentro de veinte años”.
En este contexto, el sector reivindica también la necesidad de recuperar el atractivo de los oficios vinculados a la construcción, tradicionalmente muy denostados desde el punto de vista social. Sin embargo, la realidad actual dibuja un escenario distinto: se trata de un ámbito bien remunerado, con estabilidad laboral y con una demanda creciente de perfiles especializados.
Para Francisco Verdoy, director general y fundador de Edicover, “el reto de las constructoras es aumentar la capacidad productiva. Hace falta más vivienda de la que realmente se produce; es una situación estructural, no coyuntural”. Una afirmación que resume el principal desafío del sector: construir más vivienda para atender la demanda y hacerlo además de una manera más eficiente.
Construcción off site
Precisamente en esa búsqueda de eficiencia cobran fuerza los nuevos sistemas constructivos, como la construcción modular, la llamada popularmente construcción industrializada. Esta construcción off site permite agilizar procesos, reducir plazos de entrega y minimizar algunos de los sobrecostes derivados de las demoras en obra, además de ayudar parcialmente a paliar la falta de mano de obra cualificada.
Emiliano Martínez, administrador y socio de Premea, destacó además una de las ventajas fundamentales de este modelo: el elevado nivel de definición técnica con el que llegan los proyectos a obra. “En la construcción industrializada prácticamente no hay margen para la improvisación, y eso encaja perfectamente con nuestra forma de trabajar como arquitectos técnicos y directores de ejecución, donde la planificación y el control son fundamentales”.

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No obstante, su implantación todavía encuentra importantes obstáculos. Uno de los principales tiene que ver con la financiación de este tipo de promociones por parte de las entidades bancarias. La financiación mediante certificaciones de obra, tal y como se realiza en el modelo tradicional de construcción on site, no encaja con la lógica de la construcción modular, ya que en muchos casos son las propias constructoras quienes terminan adelantando la financiación de la obra mediante recursos propios.
Por ello, Francisco Verdoy defiende una modificación de la Ley Hipotecaria que permita adaptar el modelo financiero a esta nueva realidad constructiva y una política de vivienda que la incluya.
José Vicente Espí respalda plenamente este cambio de modelo: “Sin duda, para cambiar el sistema de construcción a construcción industrializada, hay que modificar el modelo de financiación. Y habría que certificar los acopios”.
En esa línea, Pedro Agulló, socio fundador y CEO de AT4, apunta la necesidad de “contar con un arquitecto técnico en cada empresa fabricante”. La presencia de este profesional permitiría certificar los módulos constructivos desde la propia fábrica, garantizando además el control de ejecución y calidad de la obra desde esta fase del proceso.
Agulló destacó también el creciente impacto que está teniendo la inteligencia artificial en los procesos técnicos vinculados a la edificación. En este sentido, explicó que en determinados casos especiales ya están utilizando herramientas como Claude para analizar proyectos, optimizar presupuestos y mejorar procesos de ejecución en plazos muy reducidos, siempre bajo la dirección y validación de arquitectos técnicos especializados.
Proyectos colaborativos
Más allá de la innovación constructiva, la mesa coincidió en señalar los proyectos colaborativos como una de las grandes herramientas para mejorar la productividad y reducir buena parte de los problemas habituales de la edificación. El modelo propone integrar a todos los agentes desde el inicio del proyecto, incluso desde la fase de anteproyecto, para desarrollar un proceso coordinado de planificación, diseño y construcción basado en la cooperación multidisciplinar y el intercambio continuo de información.
Para Emiliano Martínez, “los problemas que tenemos en común hacen que tengamos que ir de la mano, que colaboremos para llevar a buen término nuestro objetivo común: el edificio. De esta forma, está todo acordado desde el inicio. Y cuando empiezas la obra, te dedicas solo a ella”.
La incorporación de la constructora desde la fase de diseño permite además evaluar con antelación soluciones técnicas, costes y posibles incidencias antes del inicio de la obra. El resultado es una reducción de conflictos, menos desviaciones económicas y una ejecución mucho más eficiente.

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Javier Belenguer, director general de acertA Soluciones, coincide plenamente en la eficacia del modelo: “Se evitan muchos problemas habituales en las obras. Es un modelo muy eficaz”.
Federico Esteve, secretario de COAT Valencia, destaca además el papel del Clúster de Innovación de la Construcción promovido por el Instituto Valenciano de la Edificación como uno de los principales espacios de reflexión y transformación del sector, subrayando el protagonismo que están adquiriendo los arquitectos técnicos en los nuevos modelos colaborativos e innovadores de edificación.
En la misma línea se expresa Noelia Maicas, representante de WUAM Proyectos, que señala que este tipo de modelos colaborativos “reducen conflictos y mejoran la comunicación” entre todos los agentes implicados. Maicas apunta además que, cuando esa coordinación previa no existe, es habitual que los problemas y discrepancias aparezcan durante la fase final de la obra, precisamente en los momentos de mayor presión sobre plazos, costes y toma de decisiones.
Para José Vicente Espí, este sistema acabará consolidándose por pura eficacia operativa. Una percepción compartida también por Francisco Verdoy: “Cada vez son más los proyectos colaborativos en los que participamos”.
Aunque actualmente el modelo colaborativo avanza con fuerza en la promoción privada, su implantación en la obra pública sigue encontrando dificultades debido a la rigidez de la Ley de Contratos del Sector Público. “Es difícil, pues se licita por separado, cada contrato a un agente”, aclara Verónica Benítez, responsable del área de arquitectura técnica en CPS. “Sería muy interesante para la obra pública y estaría bien que la Administración tomara nota de ello”.
Luis García Covisa, socio de Taller de Gestión Técnica, considera imprescindible esta alineación entre todos los agentes, aunque reconoce que resulta más compleja en proyectos de menor escala. “No obstante, hay una figura fundamental para lograr esa colaboración: el arquitecto técnico”.
El arquitecto técnico como project manager
El debate desemboca en una figura cada vez más estratégica dentro del proceso edificatorio: la del arquitecto técnico como project manager.
“Sin duda, es el actor fundamental”, coincide Sergio Ros. “Tiene la capacidad de alinear desde el origen. De todos los profesionales que intervienen en el proceso constructivo, es el más cualificado para ello”.
Por su parte, García Covisa destaca la creciente relevancia de la figura del project manager dentro del sector, una labor precisamente vinculada a la coordinación integral de proyectos, la planificación, la gestión técnica y la conexión entre todos los agentes implicados. Una faceta cada vez más imprescindible en un contexto constructivo de mayor complejidad técnica y organizativa. En este sentido, señala además que en numerosos proyectos las propias entidades financieras supeditan la concesión de financiación a la existencia de un arquitecto técnico como project manager al frente del proceso, dada la capacidad de este perfil para aportar control, coordinación y garantías técnicas durante todas las fases del proyecto. “El arquitecto técnico es perfecto para ello”, concluye Francisco Verdoy.
Una visión compartida especialmente por Federico Esteve, secretario de COAT Valencia, quien destaca cómo la formación, experiencia y capacidad de coordinación de los profesionales de la arquitectura técnica los convierten en perfiles especialmente preparados para liderar procesos colaborativos y garantizar la conexión entre todos los agentes implicados en un proyecto de edificación.
“Hemos de ir hacia proyectos colaborativos, incluso en las reformas. Es la solución”. La conclusión de Francisco Verdoy encontró un respaldo unánime en la mesa, que coincidió en señalar la colaboración entre todos los agentes como el camino inevitable hacia una edificación más eficiente, coordinada y preparada para afrontar los retos del sector.
Para cerrar el encuentro, Borja Nebot, gerente de COAT Valencia, resaltó que el Club COAT Empresas continúa consolidándose como un espacio de encuentro entre empresas y líderes de la edificación valenciana, unidos por una visión común basada en la excelencia profesional, la innovación y la apuesta por la colegiación como elemento diferenciador de calidad y compromiso con la profesión.
Nebot subrayó además que este tipo de encuentros permiten compartir reflexiones estratégicas que “marcan en gran medida el presente y el futuro de la edificación valenciana”, al reunir a algunos de los principales profesionales y empresas que están liderando la transformación del sector.