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José maría aznar / expresidente del gobierno

«En Valencia he visto cosas que me causan profunda tristeza»

El expresidente del Gobierno afirma que «la Comunitat Valenciana era parte esencial de su proyecto de país»

25/11/2017 - 

VALÈNCIA.- José María Aznar (Madrid, 1953) no había vuelto a València desde que hace casi un año acudió al funeral de Rita Barberá. Lo hizo el pasado 19 de octubre para celebrar una jornada de la Fundación Faes, que preside. Una fundación tan desligada del Partido Popular como él mismo, que tras renunciar a la presidencia de honor en 2016 se describe como «afiliado», lo que no implica que sea simpatizante, según remarca. El presidente del Gobierno entre 1996 y 2004 dedica su tiempo a asesorar a empresas y a tratar de influir en la política -a la que descarta volver- desde la Fundación Faes con su ideario de «centro liberal reformista». Aznar atiende a Plaza para hablar de la Comunitat Valenciana, España y el mundo, empezando por lo más urgente, la crisis catalana. 

— ¿Cómo hemos llegado a esta situación?

— Ha habido una parte muy importante del nacionalismo catalán que se ha convertido al independentismo, que ha dado un golpe de Estado y ha organizado un proceso de secesión. La responsabilidad recae únicamente en los que han roto el pacto constitucional y han organizado este proceso.

— ¿Se veía venir?

— Yo creo que sí. El nacionalismo siempre destila un sentimiento de hostilidad muy grande. El nacionalismo y la razón son conceptos bastante contradictorios, incompatibles. Pero digamos que la transición democrática se sostenía en dos pilares fundamentales. El primero, el de no mirar hacia atrás, y este se empieza a quebrar en el año 2004 [año de la llegada al poder de José Luis Rodríguez Zapatero]. El otro era el pacto de integración: se reconocía la pluralidad constitutiva de España a cambio de la lealtad a la nación española, y de ahí surge el Estado de las Autonomías. En él todo el mundo renuncia a sus máximos, todo el mundo reconoce la pluralidad, a todo el  mundo le gustaban más unas cosas y menos otras pero entiende que así la cosa puede funcionar. Eso se desarrolla al máximo, y llegados a ese punto de máximo desarrollo hay que tomar la decisión de si juego lealmente con las reglas que marca ese pacto o las rompo. Todo esto comienza cuando culmina el proceso de consolidación de las autonomías, en el año 2002, y es en ese momento cuando comienza la deriva del nacionalismo catalán, decide romper el pacto constitucional y vira hacia el independentismo.

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— Los nacionalistas señalan 2010, cuando el Tribunal Constitucional dicta sentencia sobre el Estatuto de Cataluña de 2006, como el punto de inflexión de su relación con España. 

— El nacionalismo tiene una mitología muy grande y se aferra a ella, pero si se revisa la historia y se recuerda, por ejemplo, el pacto del Tinell de 2003 [entre el PSC, ERC e ICV-EUiA] o lo que vino a partir de ahí, este proceso comienza mucho antes de 2010, pero en esa fecha ya está desbocado y los nacionalistas más moderados se ven desbordados por los más radicales, como suele pasar en los procesos de secesión.

— Con las imágenes de las cargas policiales del 1-O o el encarcelamiento de los 'Jordis' se proyecta hacia el exterior una imagen que no deja en buen lugar a España y a su Gobierno.  

— Un proceso de secesión no puede estar condicionado con lo que pueda parecer o con ser más o menos simpático, sino con hacer lo que hay que hacer: restablecer la legalidad y el orden constitucional y que quien cometa una ilegalidad pague por ello. Los secesionistas han fracturado Cataluña como dije que iba a ocurrir. La han dividido enfrentando a las familias, a las instituciones, y casi han provocado la quiebra económica, la fuga de empresas. Por lo tanto, de lo que se trata es de intentar evitar eso, y ese deseo es ampliamente compartido por los españoles. Ha habido dos reacciones muy relevantes como ha sido el discurso del Rey y la respuesta de los españoles, a los que nadie ha convocado y que han reaccionado por ellos mismos, lo que prueba que la nación es más fuerte de lo que algunos piensan.

* Lea el artículo completo en el número de noviembre de la revista Plaza

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