de qué bars, nano

Bar Sena

Tienen un bocata mítico, y llevan 40 años en el mismo sitio. Eso no puede estar malo

| 02/04/2021 | 4 min, 56 seg

No es que yo sea el súper fan de la casquería, pero sí reconozco que tienen a los mejores en marketing y ventas. Hay cantidad de pseudónimos muy bien trabajados, fantasías de nombres artísticos que la hacen más apetecible. Un muslo es un muslo, y el lomo es lomo, pero…  mollejas, callos, castañuelas, zarajos, fardeles, todos ellos podían ser nombres de las hadas de Winx, pero enmascaran partes internas blandurrias, que jamás probaríamos de saber a ciencia cierta lo que son. Recuerdo que en ocasiones, de pequeño me daban bocatas de “turmas” y lo que me estaba merendando eran tremendos cojonazos. Trucos de abuela. Bien.

Todo esto para traeros hasta el Bar Sena, detrás de la Plaza de Toros, antes de la Gran Vía. Vengo aquí motivado por la leyenda del bocata de lleteroles, que según mis contactos, son los bocatas que hacen que el mundo siga girando. Terraza grande, con sombra. Un camarero con chaleco y camisa blanca (el uniforme de los camareros Jedi) nos toma nota de las bebidas, y nos indica que la carta está plastificada en la mesa. Tráigase unos quintos, por favor.

Vale, mitad bocadillos, mitad tapas. Todo parece bastante canónico a excepción del bocata en cuestión, así que pedimos uno de esos, uno de tortilla de patatas, y algunas raciones muy clásicas como para hacernos una idea, para ir sacando la media.

Empecemos.


Las bravas tienen una cosa muy buena, que es que pican, y una mala, que es el exceso de aceite. El picor viene del pimentón, harinosas y pelín fuertes de sal, no obstante entran fácil. Recién hechas tienen que jugar en una liga muy potente. Me recuerdan vágamente a las del Ricardo, pero en una brisa, como Matt Damon recuerda a Mark Wahlberg.

La ensaladilla es súuuuper clásica, sin la más mínima concesión al I+D. Dos saladitos banderillando lo alto, atún, patata, guisante, huevo duro, bien. No es una mala ensaladilla, es una ensaladilla correcta, que hace sus horas en la oficina y va los domingos a misa, aunque a veces se arrepienta de no haber perseguido sus sueños.

¿Los calamares a la romana?  Te digo lo mismo que de la tortilla, pasaditos de aceite, lo que deja el rebozado blando. Hace dos horas estos calamares habrían sido referentes en su género, ahora están guays, pero igual me piden un bocata y mayonesa.

Por cierto, vamos con eso ahora.

Efectivamente el bocata tiene fama merecida. Mollejas bien fritas, con ajetes, es que nano, es un tiro a puerta vacía. La lleterola tiene un punto a grasa churrusquita de chuleta que en bocata es un win-win, como la longaniza con habas.  Es el sueño de un ciclista a media mañana, tamaño antebrazo y rebosante de relleno, la tierra prometida, el nasty girl fantastic. Totalmente recomendado.


La tortilla de patata es casera, se ve en la altura y en los bordes socarraditos, pero está cuajada por el centro, lo que para mí equivale a matar una tortilla. La patata también es como muy harinosa, y one more time, nuestro colega el aceite se pasa a saludar.

A mitad del segundo quinto decido que es momento de visitar el baño, y de paso echar un vistazo al interior. Nada, tragaperras, barra de acero, nada que se salga de lo…espera…¿Cómo?¿Eso de la barra son alcachofas? Rápidamente me giro como un suricato hacia el camarero e iniciamos una conversación mental sin palabras.

Mis ojos dicen:

- ¿Alcachofas, nano? ¿Habéis tenido alcachofas todo este rato aquí, pudriéndose en la barra, y no has sido capaz de decírmelo?

Y sus ojos responden:

- Ah, si… pues no me he acordado, no.

Y de nuevo los míos:

- ¡Pero eso se dice, tío!

Y sus hombros se encogen en un:

- A ver si me voy a tener que acordar yo de todo.

Y mi cabeza explota en un:

- ¡¡¡Pero CLARO, nano!!!

Pero en su lugar, digo con voz suave:

- Un plato de las alcachofitas esas, por favor.


Al momento llegan a la mesa. Son alcachofas fresh, no en conserva, cortadas a cuartos. A algunas de ellas les han dejado el tallo. Están brutales, una alcachofa no puede estar mala jamás, si una alcachofa está mala seguramente sus motivos tendrá, y serán perfectamente justificables. Eso sí… aceitositas, y eso me permite decir que hay un patrón. A todo en general le sobra aceite. Si fueran solo las bravas, tírali, si son las bravas y la tortilla, puede ser casualidad, pero cuando también son las alcachofas y los calamares, hay detrás un plan, acciones en Carbonell o algo.

No obstante, la cuenta no llegó a 40 pavos y éramos 4, con lo que ahí conquistan un poco mi corazón.  Creo que es un bar que tiene que ser muy molante a eso de las 10 de la mañana, cuando todo está recién hecho. Además, la zona del centro ya tiene demasiados Alehops y Starbucks, así que regocija encontrarse este tipo de locales de vez en cuando. No quedan tantos, igual Los Toneles (que ya ha sucumbido a la carta en inglés) y poco más.

Bueno, eso. Que madruguéis, bocata de lleteroles, las bravas según salgan de la freidora, y las alcachofas si las tienen. Y llamad a vuestras madres.

Disfrutad, truhanes.

Goza de amplio aparcamiento.

Comenta este artículo en
next